Indagaron a uno de los más peligrosos jefes narco de Argentina

Se trata de Carlos Salvatore, condenado por el caso “Carbón Blanco”. Lo acusan de comandar la actividad de otro grupo de narcotraficantes

Guardar

El abogado Carlos Salvatore recibió la condena más alta que se haya dictado en la Argentina por un caso de narcotráfico. En la causa "Carbón Blanco" fue condenado a una pena de 21 años de prisión por asociación ilícita para el contrabando de más de una tonelada de cocaína a Europa disimulada en bolsas de carbón vegetal.

La investigación estableció que Salvatore aportó dinero y medios para la logística de esa operación tanto en Argentina como en Europa. Estuvo detrás de todos los detalles para esconder la cocaína en las bolsas de carbón, y cuando los primeros miembros de la banda comenzaron a caer, sostuvo económicamente a sus familias.

Ya condenado y mientras cumplía con arresto domiciliario por un problema de salud, Salvatore le dijo a su mujer por teléfono que iba mandar a matar a la jueza Zunilda Niremberger, la magistrada que había investigado la causa "Carbón Blanco".

Este miércoles Salvatore estuvo nuevamente ante la Justicia por otra operación de narcotráfico. El juez federal de Campana, Adrián González Charvay, ordenó que lo trasladen desde el penal de Ezeiza donde está alojado para tomarle declaración indagatoria.

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

Está acusado de organizar, coordinar y financiar el accionar delictivo de un grupo que -desde fecha incierta y hasta por lo menos diciembre de 2012- envió unos 1.200 kilos de clorhidrato de cocaína de máxima pureza a Portugal para luego ser comercializada en todo el territorio europeo.

La droga salía del puerto de Zárate en la provincia de Buenos Aires rumbo al de Alcántara en Lisboa. La cocaína era disimulada para evitar que fuera detectada por los controles en tambores que contenían pulpa de pera.
Carlos Salvatore declaró durante casi seis horas ante el juez federal de Campana, Adrián González Charvay.

Según fuentes judiciales consultadas por Infobae, no reconoció los hechos que se le atribuyen. Sobre sus vinculaciones con distintas personas que participaron del contrabando de cocaína a Europa, dijo que en realidad su única relación con ellas era porque los había asesorado como abogado pero que no tenía nada que ver con el accionar delictivo del grupo. También se le hicieron escuchar grabaciones de intervenciones telefónicas ordenadas por la Justicia en las que él aparecía y dio explicaciones que no fueron muy verosímiles.

Hay que destacar que en esta causa la colaboración prestada por la Agencia Federal de Inteligencia, que dirige Gustavo Arribas, permitió determinar el rol protagónico de Carlos Salvatore en el desarrollo, ejecución y supervisión de las maniobras de contrabando de droga.

Un cruce de datos de cinco causas en las que está involucrado Salvatore hecho por la AFI permitió establecer algunos vínculos del narcoabogado. El defensor de Salvatore es Luis Antonio Sasso, cuyo estudio jurídico tiene el mismo domicilio que el estudio de Salvatore.

Sasso habría tenido participación en la sociedad "LC Producciones SRL", que fue cedida a Santiago Valles Ferrer, el suegro de Salvatore. Quien intervino como escribana en esa cesión es Ana Cristina Palesa, que tendría vínculos con Guillermo Michel, jefe de Aduana y mano derecha de Ricardo Echegaray durante su gestión.

Carlos Salvatore llegó al juzgado federal de Campana en medio de un gran operativo de seguridad del que participaron efectivos del Grupo Especial de Intervención del Servicio Penitenciario y del Grupo GEOF.

Mientras se realizaban los trámites previos a la indagatoria, Salvatore estuvo en el interior del camión de traslado de internos del Servicio Penitenciario porque el juzgado de Campana no cuenta con una alcaidía donde alojar a los detenidos.

Esta circunstancia motivó que el juez federal González Charvay tuviera que ordenar el despliegue del doble de efectivos de los que habitualmente se utilizan para este tipo de trámites judiciales a fin de garantizar la seguridad y evitar cualquier eventual intento de fuga.