Medicina regenerativa: cómo funciona el gel bioinspirado en animales marinos que promete reparar tendones

Investigadores de Waterloo diseñaron un hidrogel con rigidez ajustable que favoreció la formación de tejido organizado en ensayos preclínicos y ya cuenta con dos solicitudes de patente

Un pepino de mar en el fondo marino junto al diagrama de un tendón desgarrado cubierto por una malla transparente y tres recuadros secuenciales.
Un esquema médico ilustra el uso de un hidrogel bioinspirado en el pepino de mar para reparar tendones dañados mediante un proceso de regeneración tisular. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un animal marino que habita los fondos oceánicos acaba de ofrecer una pista inesperada a la medicina regenerativa. Investigadores de la Universidad de Waterloo, en Canadá, desarrollaron un hidrogel capaz de reparar tendones y otros tejidos blandos dañados, inspirado en la singular habilidad de los pepinos de mar para modificar la rigidez de sus propios cuerpos. El material, probado con éxito en estudios preclínicos con ratas, se degrada de forma gradual y es absorbido por el organismo en aproximadamente ocho semanas, sin dejar residuos permanentes.

El estudio fue publicado recientemente en la revista Advanced Functional Materials y es el resultado de casi cuatro años de trabajo de un equipo internacional liderado por los doctores Yimin Wu y Youchao Teng, ambos del Departamento de Ingeniería Mecánica de la universidad canadiense.

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El gel imita la capacidad del pepino de mar para cambiar su rigidez corporal

El hidrogel —un material rico en agua— funciona como un andamio temporal que permite el crecimiento de tejido nuevo mientras se descompone progresivamente dentro del cuerpo. Su característica más distintiva radica en que puede ajustarse para ser más blando o más firme, lo que lo vuelve potencialmente apto para asistir la curación de tejidos con propiedades mecánicas muy diferentes entre sí.

“No todos los tejidos blandos requieren el mismo soporte. Un material colocado cerca del cerebro, un tejido blando, debe comportarse de manera diferente a uno utilizado para reparar un tendón duro”, explicó Wu, profesor de ingeniería mecánica y titular de la Cátedra Tang de Nuevos Materiales Energéticos y Sostenibilidad en Waterloo, en declaraciones difundidas por la propia universidad.

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Composición con un pepino de mar sobre arena, un gel transparente sostenido con pinzas y una imagen microscópica de tejido biológico.
Un hidrogel sintético sostenido por pinzas de laboratorio ilustra la investigación inspirada en pepinos de mar para la regeneración de tejidos y tendones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa versatilidad se logra mediante un proceso de fabricación en dos etapas. Primero, los investigadores congelan el material para conformar su estructura interna. Luego lo sumergen en soluciones salinas preparadas de forma específica que permiten calibrar su rigidez según el tipo de tejido al que está destinado. Así, un mismo gel de base puede adaptarse para sostener desde tejidos tan delicados como los del cerebro hasta estructuras más resistentes como los tendones.

Las ratas tratadas con el hidrogel mostraron mejor cicatrización que las reparadas solo con suturas

El equipo puso a prueba el material en un ensayo preclínico con ratas que presentaban daño en los tendones. Los animales tratados con el hidrogel exhibieron una cicatrización superior en comparación con aquellos cuyos tendones fueron reparados únicamente mediante suturas convencionales. Los resultados revelaron que el gel promovió la formación de tejido nuevo más organizado y con una función comparable a la de un tendón sano.

A medida que los tendones sanaban, el material se fue degradando de forma paulatina hasta ser completamente absorbido por el organismo en un plazo de unas ocho semanas, sin intervención adicional ni necesidad de una segunda cirugía para retirarlo.

“Los resultados nos resultaron sumamente alentadores. El material no solo funcionó bien, sino que el tendón se regeneró con un tejido nuevo más organizado y una función comparable a la de un tendón sano”, afirmó Teng, quien dirigió el proyecto bajo la supervisión de Wu, según el comunicado de la Universidad de Waterloo.

Un pepino de mar sobre un lecho marino y una persona con bata y guantes que aplica una sustancia líquida sobre un modelo muscular.
El material funciona como un andamio temporal y el cuerpo lo absorbe por completo en un plazo aproximado de ocho semanas - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos hallazgos se inscriben en una línea de investigación que ha cobrado fuerza en la última década. La literatura científica reciente documenta avances preclínicos consistentes en el uso de hidrogeles para la regeneración de tejidos musculoesqueléticos, con mejoras cuantificables en la resistencia a la tracción, la densidad del colágeno y la reducción de la inflamación en modelos animales. Sin embargo, la transición hacia la aplicación clínica en humanos sigue siendo uno de los mayores desafíos del campo, debido a la complejidad de las respuestas inmunitarias y la necesidad de sincronizar con precisión la degradación del material con la reparación tisular.

Los investigadores ya solicitaron dos patentes

La capacidad de personalizar las propiedades mecánicas del gel abre un abanico de aplicaciones potenciales que va más allá de los tendones. Músculos, cartílagos, piel e incluso tejidos delicados del cerebro y otros órganos figuran entre los objetivos futuros, aunque se necesitan más estudios para determinar si el material puede favorecer la cicatrización de manera segura y eficaz en cada una de esas áreas.

Wu y Teng ya solicitaron dos patentes relacionadas con su trabajo y fundaron una empresa con el objetivo de llevar el producto al mercado. Los próximos pasos incluyen pruebas en animales de mayor tamaño y, eventualmente, ensayos clínicos en seres humanos.

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