
El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) afecta a 1 de cada 100 adultos, según la Fundación Internacional de TOC de Estados Unidos (IOCDF, por sus siglas en inglés). Afecta a todas las edades y condiciones sociales, y se produce cuando una persona queda atrapada en un ciclo de obsesiones y compulsiones.
“Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos e indeseados que provocan sentimientos de gran angustia. Las compulsiones son conductas que una persona realiza para intentar eliminar las obsesiones o disminuir la angustia”, explicó la entidad.
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El TOC no tiene una cura definitiva, pero los tratamientos psicológicos y farmacológicos permiten una remisión considerable de los síntomas en la mayoría de los pacientes, mientras que las formas más graves requieren intervenciones específicas aún en investigación.
Obsesiones y compulsiones

Las obsesiones más frecuentes son, según Cleveland Clinic:
- Contaminación: miedo a los gérmenes, la suciedad o los fluidos corporales.
- Daño: miedo a hacerse daño a uno mismo o a los demás.
- Perfección: fuerte necesidad de orden, pulcritud o simetría y miedo a cometer errores.
- Religión o moralidad: Preocupación por ofender a un poder superior o por lo que está bien y lo que está mal.
- Relación: dudar de la atracción o el amor de tu pareja romántica
- Responsabilidad: miedo a que algo terrible suceda por tu culpa.
- Pensamientos sexuales: pensamientos sexuales intrusivos e indeseados que resultan perturbadores o fuera de lugar.
- Somático: se centra en las sensaciones corporales o las funciones automáticas, como la respiración o el ritmo cardíaco.

Según la misma entidad, las compulsiones más comunes incluyen:
- Ordenar: poner los objetos en un orden muy específico hasta que parezca “correcto”.
- Verificación: asegurarse constantemente de que no haya ocurrido nada malo, de que no se hayan cometido errores y de que todos estén a salvo.
- Mágico/deshacedor: creencia de que los propios pensamientos o acciones pueden causar eventos de la vida real, incluso cuando no hay una conexión lógica.
- Rituales mentales: decir palabras, frases u oraciones en la cabeza mientras se realizan tareas no relacionadas.
- Protector: un comportamiento o acto mental realizado para prevenir un resultado temido.
- Repetir: hacer cosas una y otra vez, como golpear, atravesar puertas o repetir acciones un cierto número de veces.
- Lavado y limpieza: lavar repetidamente las manos, los objetos o los artículos del hogar.
Cuál es la causa del TOC

Según Cleveland Clinic se desconoce la causa exacta del trastorno obsesivo-compulsivo. Sin embargo, varios factores pueden influir, entre ellos:
- Cambios cerebrales: las personas con TOC a menudo muestran diferencias en las áreas del cerebro que controlan el pensamiento y el comportamiento.
- Acontecimientos vitales estresantes : las experiencias difíciles o ciertos rasgos de la personalidad (como ser muy detallista o perfeccionista) también pueden influir en la aparición de los síntomas.
- La predisposición genética explica cerca del 40% del riesgo de desarrollar un trastorno obsesivo, sobre todo en las formas de inicio más temprano, explicó María del Pino Alonso, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge e investigadora en Sync. No depende de un solo gen, sino de cientos de variantes que aportan pequeños riesgos individuales y cuya suma puede condicionar la aparición del cuadro.

La psiquiatra afirmó que esta condición no depende de un solo gen, sino de cientos. “Cada uno de ellos confiere un pequeño riesgo y es la suma de ellos lo que se acaban condicionando después su aparición”, añadió. Un estudio reciente publicado en Nature Neuroscience identificó hasta 36 genes relacionados con trastornos obsesivos.
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El momento de inicio también varía según la combinación de condiciones que atraviese cada paciente. Alonso indicó que muchas personas vinculan la aparición de los síntomas con un acontecimiento importante, que no necesariamente debe ser traumático: independizarse, comenzar la universidad o iniciar un trabajo pueden coincidir con el debut del trastorno.
No se puede hablar de cura

La naturaleza multifactorial del TOC explica por qué las especialistas desaconsejan hablar de curación. Nieves Álvarez, psicóloga de la Asociación TOC Madrid, advirtió en Sync que algunos centros psicológicos promocionan una supuesta cura y pueden generar expectativas falsas que desmotiven a los pacientes.
“El TOC es multifactorial, tenemos muchas causas, y no podemos actuar sobre todas. Así que no podemos hablar de una cura”, afirmó Álvarez. En realidad, es un trastorno crónico de curso episódico, es decir, “incluso puede ocurrir que el paciente solo sufra dos episodios en su vida, pero nunca podemos estar seguros de que no volverán a pasar, incluso pasados varios años. Por eso, creo que es peligroso que se publicite así en algunos centros, puede crear expectativas falsas al paciente y desmotivarlo”.
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Cómo es el tratamiento

- La terapia cognitivo conductual es el recurso psicológico más utilizado para reducir las compulsiones. Dentro de ese enfoque, la terapia de exposición y prevención de respuesta (EPR) es un tipo de terapia que ayuda a afrontar los miedos sin realizar compulsiones, según explicó Cleveland Clinic.
- Medicamentos: Los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) pueden reducir la intensidad y la frecuencia de las obsesiones y las compulsiones. Los antidepresivos pueden disminuir los pensamientos obsesivos que conducen a conductas compulsivas, señaló la misma entidad.
- Una combinación de terapia EPR y medicamentos : usar ambos juntos puede ser más efectivo que usar cualquiera de ellos por separado.
De este modo, con estas intervenciones, la mayoría de pacientes mejoran. “Es como si su cerebro hubiera construido autopistas neuronales que no deberían estar ahí. Entonces, con una intervención, ya sea farmacológica o psicoterapéutica, le damos al cerebro la capacidad de volver a funcionar con normalidad”, añadió Alonso.
Cerca del 10 % de los pacientes no mejora con las intervenciones habituales. Esos casos suelen corresponder a formas más graves del trastorno y concentran la búsqueda de alternativas que todavía no forman parte del tratamiento convencional.

La psilocibina, una sustancia alucinógena presente en algunos hongos, se estudia como posible tratamiento para la ansiedad, la depresión y el TOC. Una revisión publicada en la revista Psychedelics señaló que podría ayudar a reiniciar circuitos cerebrales que funcionan de forma anómala en quienes tienen el trastorno.
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La especialista advirtió que las pruebas científicas son limitadas porque los estudios suelen incluir muestras reducidas y muy seleccionadas. Aun así, consideró que se trata de una posible vía de investigación.
La estimulación magnética transcraneal es otra técnica en desarrollo para los casos resistentes. La EMT utiliza pulsos magnéticos en la superficie de la cabeza. La estimulación cerebral profunda (ECP) utiliza electrodos implantados para enviar señales eléctricas al interior del cerebro.
Un estudio publicado en la revista Journal of Psychiatric Research observó que la estimulación magnética transcreaneal dirigida a la corteza prefrontal mejoraba significativamente los síntomas de pacientes con TOC, aunque de manera más atenuada que con la depresión.
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