
Las infecciones urinarias figuran entre las dolencias bacterianas más frecuentes del mundo, con más de 400 millones de casos registrados cada año. Casi 1 de cada 3 mujeres atraviesa al menos un episodio antes de los 24 años, y en personas mayores o con lesiones medulares los cuadros recurrentes son habituales. Pese a décadas de estudio, los mecanismos nerviosos que explican por qué duele tanto una infección de este tipo, y qué función cumple ese dolor, permanecían sin respuesta.
Lo que la ciencia ignoraba hasta hace poco es que la vejiga dispone de un grupo de nervios ubicado en su capa más interna, cuya activación durante una infección no representa un daño colateral, sino una respuesta defensiva del organismo. Un equipo de investigadores de la Universidad Flinders, en Australia, identificó y caracterizó por primera vez ese circuito, y demostró que los síntomas más incómodos de una infección urinaria forman parte del mecanismo con el que el cuerpo combate las bacterias. Los resultados, obtenidos de modelos animales, se publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
PUBLICIDAD
El trabajo se centró en los llamados aferentes mucosales, fibras nerviosas sensoriales que recorren la mucosa vesical, el tejido que tapiza el interior de la vejiga y permanece en contacto directo con la orina. A diferencia de la mayoría de los nervios de la vejiga, que funcionan como sensores de presión y avisan al cerebro cuándo orinar, estas fibras se mantienen prácticamente inactivas mientras el órgano cumple sus funciones normales. La pregunta que perseguía a los investigadores desde hacía casi dos décadas era qué papel cumplían exactamente esas estructuras.
Un circuito nervioso que despertaba solo ante la infección

Para responderla, el equipo desarrolló un modelo experimental en ratones que permitió bloquear de forma selectiva los aferentes mucosales sin tocar el resto de los nervios de la vejiga. A continuación, expusieron a los animales a Escherichia coli uropatogénica, la variante de esta bacteria responsable de la mayoría de las infecciones urinarias en humanos, y compararon la respuesta entre los grupos con y sin esas fibras activas.
PUBLICIDAD
Según se detalla en el estudio, en condiciones saludables los aferentes mucosales no intervienen ni en el estiramiento de la vejiga ni en el vaciado. Ante la presencia de la bacteria, en cambio, estas fibras se vuelven hipersensibles: aumentan su actividad espontánea y responden con intensidad a cualquier estímulo sobre la mucosa, mientras que los nervios musculares de la vejiga permanecen sin cambios apreciables.
“La mayoría de los nervios de la vejiga actúan como un medidor de combustible, que le dice al cerebro cuándo el órgano se llena y necesita vaciarse”, afirmó el Dr. Luke Grundy, director del Grupo de Investigación en Neurourología de la Universidad Flinders, según el comunicado de prensa. “Los nervios que estudiamos en esta investigación son diferentes. Están próximos al revestimiento de la vejiga y parecen actuar más como un sistema de alerta temprana, capaz de detectar infección e inflamación”, agregó.
PUBLICIDAD
El dolor y la urgencia urinaria como parte de la defensa

El hallazgo surgió al observar qué ocurría cuando esos nervios eran bloqueados. Sin los aferentes mucosales activos, los ratones no desarrollaban ni el dolor pélvico ni la mayor frecuencia para orinar que caracterizan una infección. Pero esa ausencia de síntomas tuvo un costo concreto: la cantidad de bacterias se disparó en la vejiga, la orina y los riñones, y la infección se diseminó con mayor intensidad. Las molestias más típicas de una infección urinaria no son, entonces, un fallo del organismo, sino parte activa de su defensa.
El trabajo concluye que estas fibras nerviosas son componentes centrales de la defensa natural del organismo contra la infección, y que su función va más allá de señalar que algo está mal: movilizan respuestas concretas (orinar con más frecuencia) que contribuyen a expulsar físicamente las bacterias.
PUBLICIDAD
Puede resultar desagradable, pero orinar con mayor frecuencia ayuda a eliminar la infección al expulsar las bacterias dañinas, explicó Grundy, según el comunicado institucional.

La Dra. Cindy Tay, autora principal del estudio y doctora recientemente graduada de la Universidad Flinders, subrayó el alcance de ese hallazgo. “Estos nervios han desconcertado a los científicos durante casi dos décadas porque permanecen inactivos mientras la vejiga se llena y se vacía, que es la función principal del órgano”, afirmó, según el comunicado de prensa. “Lo que descubrimos es que tienen una función oculta: entran en acción en el momento en que la infección se instala”, añadió.
PUBLICIDAD
Nuevas vías para aliviar el dolor sin debilitar las defensas
Los hallazgos también aportan una explicación para un problema conocido pero poco comprendido en la práctica clínica: quienes padecen neuropatías, es decir, alteraciones en el funcionamiento de los nervios, son más propensos a sufrir infecciones urinarias graves o recurrentes. “Si los nervios que detectan la infección no funcionan correctamente, el organismo puede no responder con la eficacia necesaria”, señaló Grundy, según el comunicado de prensa.
Al demostrar que los aferentes mucosales son prescindibles para la función vesical normal, pero esenciales durante la infección, el estudio plantea una posibilidad concreta de nuevos tratamientos. Sería posible diseñar terapias dirigidas específicamente a esas fibras para reducir el dolor y la urgencia urinaria sin comprometer los mecanismos de defensa. Según se detalla en el estudio, intervenir sobre estas fibras podría aliviar las molestias de la infección sin alterar el funcionamiento normal de la vejiga.
PUBLICIDAD
El desafío que plantean los próximos pasos, según señala el comunicado de la Universidad Flinders, es desarrollar tratamientos que alivien las molestias propias de las infecciones urinarias sin neutralizar el papel protector que esos mismos nervios desempeñan frente a las bacterias.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cuál es el jugo natural que compite con las bebidas deportivas en la recuperación muscular tras el ejercicio
Un ensayo clínico aleatorizado publicado en Food Science & Nutrition sometió a 42 hombres a ocho semanas de entrenamiento de resistencia y halló que una fruta superó a estos productos en rendimiento y crecimiento del tejido

Cerebros en miniatura: cultivaron organoides durante seis años y revelaron cómo conservan su memoria celular
Los modelos creados por científicos de Harvard registraron el paso del tiempo y mantuvieron información sobre su desarrollo, lo que abre nuevas posibilidades para investigar la maduración posnatal de este órgano humano

Presión y colesterol: cómo el uso de medicamentos podría mejorar el control en adultos con obesidad
Un estudio internacional analizó la evolución de estos factores de riesgo en 978.425 personas entre 1990 y 2024. Los resultados mostraron diferencias marcadas entre los grupos de mayor edad y los más jóvenes, según una revisión de Harvard

The Lancet destacó la respuesta de Argentina al brote de hantavirus en el crucero MV Hondius
La revista científica repasó el operativo sanitario y la cooperación técnica desplegada tras los casos detectados en el buque que había partido de Ushuaia, con investigaciones en varias provincias y asistencia diagnóstica a otros países
Gusanos musicales: ¿por qué una canción se repite en la mente una y otra vez?
El fenómeno de la imaginería musical involuntaria ocurre cuando fragmentos de melodías se instalan en la cabeza sin intención consciente. Investigaciones recientes exploran qué factores lo disparan y qué estrategias pueden ayudar a cortar la repetición



