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Los científicos argentinos le responden al presidente del CONICET

Luego de que Daniel Salamone rechazara la idea de un “cientificidio”, investigadores y becarios cuestionaron el rumbo del sistema científico nacional

Científica en guardapolvo blanco y gafas de protección mira por un microscopio en un laboratorio con placas de Petri, tubos de ensayo y monitor de computadora.
Una carta internacional firmada por Premios Nobel advirtió sobre la crisis del sistema científico y su impacto en el desarrollo del país (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las protestas de investigadores, becarios y trabajadores del sistema científico en distintos puntos de la Argentina instalaron la discusión sobre el financiamiento de la ciencia pública, en un escenario atravesado por denuncias de recortes y deterioro de las condiciones para sostener proyectos, infraestructura y formación de recursos humanos. A ese cuadro se sumó una carta internacional firmada por Premios Nobel y otras figuras de la comunidad académica, que advirtió sobre las consecuencias de la crisis para el futuro del sector y para el desarrollo del país.

El foco de la disputa quedó puesto en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), donde la conducción del organismo sostiene una lectura opuesta a la de buena parte de la comunidad científica. Mientras los reclamos hablan de desfinanciamiento, incertidumbre y riesgo para la continuidad de investigaciones en curso, el debate público escaló a partir de las declaraciones de su presidente, Daniel Salamone, en una entrevista con Infobae.

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Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
La comunidad científica marchó al Obelisco y reclamó por la falta de financiamiento (RS Fotos)

El médico veterinario negó que el sistema atraviese un éxodo de investigadores y rechazó la caracterización de “cientificidio”.Es falso que los científicos se estén yendo. Tenemos datos concretos sobre esto. La mayor parte de quienes se fueron lo hizo en la última parte del gobierno anterior”, afirmó el titular del CONICET, al responder a las advertencias formuladas desde distintos sectores del ámbito académico y universitario.

El funcionario también descartó la idea de un vaciamiento presupuestario y defendió el rumbo de su gestión con cifras sobre becas, ingresos a carrera y proyectos. “Cuando asumí la presidencia me propuse una idea sencilla: preservar su enorme capacidad científica y, al mismo tiempo, transformarlo para que tenga cada vez más impacto en el desarrollo productivo de la Argentina”, sostuvo Salamone, que además destacó el ingreso de 1.750 becarios en 2024, la continuidad de 1.800 posiciones anuales en convocatorias posteriores y una proyección de 2.100 becas para 2026.

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Las respuestas de la comunidad científica

La postura oficial encontró una rápida respuesta entre científicos, tecnólogos e investigadores que discuten tanto el diagnóstico como los números presentados por la conducción del organismo.

Desde la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología, que convocó la movilización del pasado miércoles en el Obelisco, también calificaron las declaraciones del titular del CONICET como “las patas cortas de la mentira” y “una nueva provocación de parte del gobierno”.

Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
Profesionales de la comunidad científica se concentraron en el centro porteño para pedir por mayor presupuesto y en defensa de la actividad (RS Fotos)

“El sistema científico-tecnológico nacional atraviesa un abandono y ataque. Nos pusimos la camiseta en defensa de la ciencia y la tecnología, pero, sobre todo, en defensa de la Argentina. Defender la ciencia es defender nuestro futuro. Sin conocimiento no hay desarrollo, no hay soberanía y no hay Nación posible”, remarcaron en diálogo con Infobae.

“Lo dicho por Salamone carece de fuentes concretas y contexto. El uso de cifras aisladas y sin contexto es una práctica que, desde el ámbito científico, consideramos impropia”, agregaron.

En ese sentido, explicaron: “Hasta diciembre de 2023, el ex-MinCyT contaba con una Subsecretaría de Estudios y Prospectiva dedicada a relevar, analizar y publicar información clave sobre la dinámica de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país. Lamentablemente, hoy esa área ya no existe en el organigrama producto de las reformas libertarias. Si se rompe el termómetro, la fiebre deja de medirse, pero no por eso desaparece. Por eso, frente a la ausencia de información sistemática, es necesario analizar cada uno de sus datos en contexto y contrastarlos con la evidencia disponible”.

Un laboratorio con microscopio, tubo de ensayo con ADN y líquido rojo, frascos, matraces, viales y centrífuga, con circuitos digitales.
Según apuntaron desde el sector, además del CONICET, el recorte también alcanza a organismos como la CNEA, el INTA, el INTI y la CONAE (Imagen Ilustrativa Infobae)

En relación al concepto “fuga de cerebros”, señalaron: “Preferimos llamarla ‘pérdida de capacidades estratégicas nacionales’. Y no se mide únicamente contando cuántos investigadores cruzaron la frontera. Se mide también observando cuántos profesionales abandonan el sistema científico, cuántos renuncian, cuántos puestos se destruyen, cuántos jóvenes quedan afuera y qué condiciones se generan para retener el talento que el propio Estado argentino formó durante décadas”.

Sobre ese punto, compartieron datos sobre la magnitud de la pérdida de capacidades: “Entre diciembre de 2023 y junio de 2026, el sistema científico-tecnológico argentino perdió 6.400 puestos de trabajo, según el seguimiento del Grupo EPC-CIICTI: de 75.121 trabajadores se pasó a 68.721, lo que equivale a 7 puestos científicos menos por día. En el caso del CONICET, se registraron 377 bajas de investigadores de carrera entre diciembre de 2023 y marzo de 2025, de las cuales 145 correspondieron a renuncias. En ese mismo período, se dieron de baja 2.549 becas, 637 de ellas también por renuncia”.

¿Son todos científicos que emigraron? No. Y justamente allí está la trampa argumental de Salamone: confundir ‘fuga de cerebros’ con emigración internacional y, de ese modo, invisibilizar el drenaje de capacidades científicas que ya está ocurriendo dentro del país. El problema se agravó este año. El propio sistema CONICET informó que el 31 de julio de 2026 dejaron de trabajar 379 becarios y becarias posdoctorales, debido a la decisión de no prorrogar sus becas mientras esperan los resultados de la convocatoria de ingreso a la Carrera del Investigador“, agregaron.

Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
Bajo la consigna de “Ciencia y Tecnología en Lucha”, diferentes organizaciones se concentraron el miércoles en el Obelisco (RS Fotos)

Los integrantes de la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología, conformada por científicos, tecnólogos e investigadores de Organismos de CyT de todo el país, expresaron también que “hay otro dato que Salamone omite: el salario también expulsa”. Y ejemplificaron: “Los salarios de investigadores del CONICET acumularon hasta marzo de 2026 una pérdida de 40% en términos reales respecto de noviembre de 2023. Para docentes e investigadores de universidades nacionales, la brecha alcanzó el 33,7%. ¿De verdad podemos hablar de una política de retención del talento cuando un investigador altamente calificado pierde el 40% de su poder adquisitivo?”.

Por otro lado, remarcaron que existe un “fuerte deterioro en las posibilidades de incorporación de las nuevas generaciones”. Señalaron que en 2023 hubo 1.960 postulantes a la Carrera del Investigador del CONICET y en 2024 la cifra cayó a 1.378. “Al mismo tiempo, 559 investigadores que fueron seleccionados en 2023 por la convocatoria CIC 2022 todavía no han sido incorporados. A ellos se suman aproximadamente 100 seleccionados a la Carrera de Personal de Apoyo”.

Por último, desde la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología afirmaron: “La discusión no es si ‘se van todos’. La pregunta que Salamone debería responder es mucho más sencilla: ¿por qué cada vez resulta más difícil para un científico argentino construir una vida profesional digna haciendo ciencia en la Argentina?“.

“Todo esto tiene un nombre: cientificidio. Y el presidente es uno de sus principales responsables. Por eso se lo decimos con claridad: hágase cargo. Si no está dispuesto a defender la ciencia, la tecnología y las capacidades soberanas de la Argentina, renuncie”, concluyeron.

Marcha científica en el Obelisco
Desde la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología señalaron que "Salamone es uno de los principales responsables del cientificidio"

Otro que alzó la voz fue Juan Pablo Fabroni, becario doctoral en Biología y docente de Genética de la UBA, quien cuestionó ante Infobae uno de los ejes centrales del mensaje de Salamone: la prioridad otorgada a las generaciones más jóvenes del sistema científico. “Priorizan a la generación joven, la cual incluye a quienes realizan su posdoctorado”, señaló. Y enseguida precisó que se trata de personas que “aún no están en blanco, ya que no entraron en carrera científica”.

A partir de ese punto, Fabroni puso el foco en la evolución de las becas posdoctorales. Según detalló a Infobae en 2022 se dieron 800 becas postdoctorales y 1400 prórrogas; en 2025, 432 becas, sin prórrogas. A su entender, esa comparación desarma el argumento oficial sobre el supuesto fortalecimiento del semillero científico. “Ahí se ve una disminución de casi el 50% en la asignación de nuevas becas”, afirmó. Y remarcó que la caída adquiere otra dimensión cuando se la mide frente a las extensiones, que antes permitían sostener trayectorias dentro del sistema: “Una disminución abismal si comparamos con las prórrogas”. En ese repaso también incluyó los años intermedios: “En 2023 y 2024 fueron asignadas, también, 450 becas posdoctorales”.

El planteo de Fabroni también alcanzó a quienes transitan el doctorado, un universo que el propio Salamone ubicó entre las prioridades de gestión.

Cuatro investigadores con batas blancas de laboratorio sentados frente a computadoras en un laboratorio, las pantallas muestran gráficos genéticos y secuencias de ADN.
Juan Pablo Fabroni, becario doctoral en Biología y docente de Genética de la UBA, dijo que "existe una disminución de casi el 50% en la asignación de nuevas becas” (Imagen Ilustrativa Infobae)

“En cuanto a los más jóvenes de la ciencia, aquellos que nos encontramos en el doctorado, la secuencia reciente tampoco muestra una línea sostenida de fortalecimiento”, dijo el investigador. De acuerdo con los números que aportó en 2022 se asignaron 1200 becas doctorales; y en los años siguientes 570, 890, 1100, respectivamente”. Para Fabroni, la lectura de esa serie no puede agotarse en la mejora relativa del último dato. “Vemos una recuperación, pero ¿qué pasó con los jóvenes en todos esos años?”, planteó.

Para Fabroni, además, el problema excede la discusión sobre cupos de becas y cargos. El becario doctoral advirtió que la situación de los investigadores en formación está atada al financiamiento de los proyectos en los que participan, un aspecto que, según afirmó, deteriora la posibilidad concreta de trabajar en laboratorios y sostener líneas de investigación.

La generación joven depende del financiamiento de los proyectos científicos de los que forman parte”, señaló a Infobae. Desde esa perspectiva, explicó que la caída real de los fondos asignados a ciencia repercute de lleno en la tarea cotidiana de los equipos. “Muchos grupos científicos no pueden ni siquiera comprar lo indispensable, y tienen a sus doctorandos sin poder avanzar”, advirtió.

En una nota reciente de Infobae, otras voces de peso dentro del sistema científico también se sumaron a las críticas, entre ellas estuvieron Raquel Chan, Jorge Geffner, Diego Golombek y Alberto Kornblihtt, quienes describieron un escenario de deterioro presupuestario, pérdida de recursos humanos, caída salarial y parálisis de financiamiento para investigación.

Dos personas en batas de laboratorio, mascarillas y guantes manejan pipetas, tubos de ensayo y equipos electrónicos en un laboratorio. Un monitor muestra ADN
Científicos describieron un escenario de deterioro presupuestario, pérdida de recursos humanos, caída salarial y parálisis de financiamiento para investigación (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora en biotecnología agrícola e investigadora superior del CONICET Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, advirtió en diálogo con Infobae que “se está destruyendo la ciencia nacional, en forma lenta pero constante y segura”. Para la investigadora, el problema excede la situación laboral del sector y compromete el desarrollo del país. “La ciencia es la base del desarrollo nacional”, afirmó. En esa línea, sostuvo que el sistema ya sufre una pérdida concreta de capital humano: “Estamos perdiendo lo más valioso, que son las personas formadas de edad intermedia y jóvenes”. Y agregó: “Las becas son pocas y magras, los ingresos a carrera no los dan, no hay financiamiento. Todo el conjunto hace un escenario triste”.

También el inmunólogo e investigador del CONICET Jorge Geffner trazó un diagnóstico crítico sobre el presente del sector. “La situación es realmente crítica. El problema principal es que existe una política que lleva a la destrucción del sistema científico-tecnológico”, afirmó a Infobae. Al detallar ese cuadro, sostuvo que desde el cambio de gobierno “los salarios, que ya eran bajos, se depreciaron entre un 38% y un 45%, dependiendo del escalafón” y alertó por “la pérdida del poder adquisitivo”. Geffner además señaló que “entre el 70% y el 80% de las líneas clásicas de financiamiento” quedaron “prácticamente paralizadas” y aseguró que “el presupuesto de financiamiento se redujo un 80%, lo que provocó la interrupción de líneas de investigación en todas las áreas del conocimiento”.

En la misma línea se expresó Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas, divulgador científico e investigador del CONICET, quien definió el momento actual como excepcional en términos negativos. “Estamos atravesando una situación completamente inédita para la ciencia argentina”, señaló a Infobae. Golombek ubicó en el centro del problema el derrumbe de la inversión estatal y advirtió que “el nivel de financiamiento de la ciencia es uno de los más bajos de la historia”. Según precisó, el presupuesto del área hoy “está entre 0,13% y 0,14%” del PBI. También cuestionó la situación salarial y la falta de fondos para investigar: “Los salarios están por el piso” y “el financiamiento para proyectos es inexistente o, cuando existe, resulta irrisorio”.

Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas, divulgador científico e investigador del CONICET dijo que “el financiamiento para proyectos es inexistente o, cuando existe, resulta irrisorio” (RS Fotos)

Golombek también vinculó la crisis con un cambio de clima político y cultural frente a la producción científica. “El segundo problema es ideológico. Nunca antes vivimos una situación en la que un gobierno ataque e insulte a la ciencia”, sostuvo. A partir de ese escenario, describió consecuencias directas sobre las nuevas generaciones de investigadores. “Hay un éxodo importante de jóvenes que dejan el sistema científico, ya sea dedicándose a otras actividades, emigrando o buscando varios trabajos para sobrevivir”, afirmó. Y añadió que “el desánimo es profundo” entre quienes evalúan iniciar o sostener una carrera de investigación en el país.

Otra de las voces que se pronunció fue la del biólogo molecular del CONICET Alberto Kornblihtt, quien durante la marcha en el Obelisco habló con Infobae en Vivo y se refirió a una “destrucción por ahogamiento presupuestario”. En su descripción del escenario actual, afirmó: “Se está cerrando la carrera de investigador. No otorgan las plazas, hay mil personas esperando”. También cuestionó el fin de las prórrogas para becarios posdoctorales y la falta de subsidios: “Ahora, por ejemplo, se terminaron las becas. Cancelaron las de becarios posdoctorales que tradicionalmente se continuaban hasta que se supiera si habían ingresado a la carrera de investigador o no. Sumado a esto, no hay subsidios”.

Kornblihtt además sostuvo que el freno no alcanza solo a nuevas convocatorias, sino también a partidas ya comprometidas. “No solo no llamaron a nuevos subsidios para investigación, sino que tampoco ejecutaron aquellos que ya habían sido aprobados”, planteó. Desde esa perspectiva, definió la orientación oficial como “una política directamente de destrucción, de ninguneo” y cuestionó las descalificaciones dirigidas al sector. “Se acusa al sistema científico-técnico de ser un sistema de acomodos y de ñoquis”, dijo, antes de responder que “la realidad es exactamente lo opuesto”.

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