Agregar Infobae enGoogle

Un estudio propone convertir un plástico difícil de reciclar en lubricantes sintéticos

La investigación plantea una vía de valorización para uno de los polímeros más complejos de reutilizar, al transformarlo en polialfaolefinas usadas en aceites industriales y con propiedades comparables a productos comerciales

Mesa de laboratorio con tubos y tarjetas de PVC apilados, un símbolo de reciclaje de PVC, y varios frascos de vidrio con aceites. Fondo con equipo de química.
Un estudio de Nature plantea que el PVC puede convertirse en materia prima para fabricar lubricantes sintéticos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Un estudio de la revista Nature plantea que el PVC, uno de los plásticos más difíciles de reciclar, podría convertirse en materia prima para fabricar lubricantes sintéticos. El hallazgo apunta a un problema central en la gestión global de residuos: qué hacer con materiales de uso masivo cuya reutilización sigue siendo costosa y poco atractiva para la industria.

El policloruro de vinilo está presente en cañerías, ventanas, cables, tarjetas y muchos otros objetos cotidianos. Según el trabajo, su producción mundial ronda los 60 millones de toneladas al año, pero su alto contenido de cloro y la variedad de aditivos dificultan el reciclaje.

PUBLICIDAD

Frente a eso, los investigadores propusieron transformarlo en polialfaolefinas, compuestos usados en aceites para motores y maquinaria.

Mano con guante blanco sostiene una pipeta graduada, de la cual cae una gota de líquido ámbar en una placa de Petri con líquido transparente. Fondo de laboratorio borroso.
El reciclaje del PVC se complica por su alto contenido de cloro y por aditivos como plastificantes, pigmentos y estabilizantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué el PVC se convirtió en un problema para el reciclaje

El PVC es un termoplástico, un material que se ablanda con calor y vuelve a endurecerse al enfriarse. Aunque esa familia de plásticos suele asociarse con la reutilización, en este caso el proceso se complica por su composición química.

PUBLICIDAD

Según el estudio, contiene una alta proporción de cloro y suma aditivos como plastificantes, pigmentos y estabilizantes, una combinación que dificulta su reciclaje sin generar compuestos no deseados.

Mesa de laboratorio con estante de madera, varias probetas con líquidos, un vaso de precipitados con gotero, dos frascos de vidrio y placas de Petri con muestras
La producción mundial de PVC ronda los 60 millones de toneladas al año y agrava el problema de los residuos plásticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese problema también afecta la viabilidad económica del reciclaje. De acuerdo con el estudio, varios intentos previos requerían reactivos costosos, métodos complejos o dejaban restos clorados.

Por eso, el nuevo trabajo cambia la pregunta de partida: en vez de buscar que el PVC vuelva a ser el mismo material, propone transformarlo en un producto con valor industrial, una salida posible para uno de los plásticos más difíciles de reinsertar en la cadena productiva.

Qué hizo el estudio y qué resultados obtuvo

El equipo usó cloruro de aluminio y una temperatura de 70 ℃ para inducir tres transformaciones sobre el polímero. Según se detalla en el estudio, el proceso retira cloro, incorpora fragmentos hidrocarbonados y acorta parte de las cadenas originales hasta obtener moléculas con comportamiento de aceite.

Vista panorámica de un almacén industrial con bolsas llenas de residuos plásticos, maquinaria de procesamiento metálica y bidones verdes de lubricante.
Los investigadores propusieron transformar el policloruro de vinilo en polialfaolefinas, compuestos usados en aceites para motores y maquinaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

El resultado son polialfaolefinas derivadas de vinilo, una familia de lubricantes sintéticos cuya viscosidad puede ajustarse. Estas forman una película entre superficies en movimiento y reducen el roce y el desgaste. En la industria se usan como bases lubricantes por su estabilidad y su desempeño en distintas condiciones.

Loss productos obtenidos a partir de PVC alcanzaron viscosidades de 14,9 a 26,3 centistokes a 100 ℃, con coeficientes de fricción de 0,08 a 0,15 e índices de viscosidad de hasta 130. Según se detalla en el estudio, esos valores se ubicaron en rangos comparables a los de algunos lubricantes comerciales.

El trabajo también pone el foco en la remoción de cloro, una condición central para evaluar si el método puede tener alguna proyección fuera del laboratorio.

Los fluidos finales contenían menos de 100 partes por millón de cloro, una reducción superior al 99,98 por ciento respecto del material de partida. Ese dato resulta relevante porque el cloro residual puede favorecer corrosión y otros problemas en aplicaciones industriales.

Un trozo de tubería de PVC cortado, un frasco de vidrio con aceite transparente, un modelo molecular de esferas y varillas, y una etiqueta con AlCl₃.
El proceso aplicado al PVC usó cloruro de aluminio y 70 ℃ para retirar cloro, incorporar fragmentos hidrocarbonados y obtener moléculas con comportamiento de aceite (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las pruebas incluyeron objetos de uso real fabricados con PVC, entre ellos tuberías, guantes, tarjetas y juguetes. Según se detalla en el estudio, algunas formulaciones derivadas de esos residuos mostraron un desgaste comparable al de polialfaolefinas comerciales.

El estudio añade que, en ciertos ensayos, una muestra basada en material usado mantuvo tras seis meses de almacenamiento un coeficiente de fricción cercano a 0,08 y baja abrasión.

Qué puede cambiar y qué sigue en duda

La relevancia del trabajo no pasa solo por el producto obtenido, sino por el criterio que propone. Frente a un plástico que suele verse como un residuo problemático, el estudio plantea una ruta de valorización hacia un insumo industrial de mayor precio.

Tubos de PVC, tarjetas, guantes, cables, frascos de vidrio con líquido, etiquetas con fórmulas, una hoja con el símbolo Cl- y una pipeta sobre una mesa de laboratorio.
Los lubricantes sintéticos derivados de PVC alcanzaron viscosidades y coeficientes de fricción comparables a los de algunos lubricantes comerciales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese enfoque se vincula con una discusión vigente en reciclaje químico: algunos materiales descartados no encuentran salida cuando se intenta reconstruir el objeto original, pero podrían ganar valor si se los redirige hacia otro mercado.

Aun así, el propio estudio marca límites claros. Los autores presentan un análisis tecnoeconómico para una planta capaz de producir 50.000 toneladas anuales de lubricante y calculan una inversión de 83,8 millones de dólares, con una tasa interna de retorno del 22,8 por ciento y un período de recuperación de 4,26 años.

Según se detalla en el estudio, se trata de una proyección de modelo y no de una instalación ya operativa. El artículo también reconoce dudas metodológicas y desafíos de escala. De acuerdo con el trabajo, todavía falta medir con mayor precisión qué proporción del carbono del PVC termina integrada en el lubricante final.

El aceite de motor no caduca como un alimento, pero sí se vence: con el tiempo pierde sus propiedades y deja de proteger el motor - crédito Lufilsur
Las pruebas con tuberías, guantes, tarjetas y juguetes de PVC mostraron desgaste comparable al de polialfaolefinas comerciales y baja abrasión en algunos ensayos (Lufilsur)

El trabajo indica además que siguen abiertos puntos como el costo de las alfa-olefinas, la recuperación del cloruro de aluminio y la optimización general del proceso.

El estudio deja planteado un posible cambio de enfoque para un residuo que suele quedar fuera de las rutas más sencillas de reciclaje. La próxima etapa no pasa por la novedad del laboratorio en sí misma, sino por comprobar si esa conversión puede sostenerse con costos, volúmenes y controles compatibles con una aplicación industrial.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD