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Las granjas industriales de pollos multiplicaron por más de 100 la propagación de la bacteria más común de gastroenteritis

Un estudio de la Universidad de Oxford analizó cerca de 2.800 genomas bacterianos de pollos y aves silvestres en 30 países durante 45 años y encontró que la avicultura intensiva transforma el espacio ecológico y acelera la difusión del Campylobacter hacia los humanos

Galpón industrial lleno de miles de pollos blancos, con sistemas de alimentación lineales, bebederos amarillos y rojos, y luces artificiales en el techo.
Un análisis genómico de casi 2.800 muestras de pollos y aves silvestres en 30 países sugiere que la producción intensiva aceleró la expansión de esta bacteria (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La avicultura industrial disparó más de 100 veces la propagación del Campylobacter, la bacteria responsable del mayor número de casos de gastroenteritis en el mundo, según un nuevo estudio de la Universidad de Oxford. La investigación, liderada por el Ineos Oxford Institute for Antimicrobial Research, examinó cerca de 2.800 genomas bacterianos recolectados de pollos y aves silvestres en 30 países entre 1979 y 2024.

El trabajo señala que el número de pollos en el planeta se multiplicó por siete desde la década de 1960 y ronda actualmente los 31.000 millones de aves. Esa concentración masiva en sistemas de producción intensiva modificó de forma radical el espacio ecológico disponible para los patógenos, lo que abrió nuevas vías para que bacterias antes confinadas al entorno silvestre penetraran en las explotaciones avícolas, se propagaran y se consolidaran dentro de la cadena alimentaria humana, de acuerdo con Euronews.

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Una bacteria con alcance global y consecuencias graves

Infografía sobre avicultura industrial, que muestra una granja de pollos, una bacteria Campylobacter magnificada y datos de impacto en la salud humana.
La avicultura industrial ha multiplicado la difusión de la bacteria Campylobacter, principal causa de gastroenteritis, en un proceso que transforma el espacio ecológico y eleva riesgos para la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Campylobacter figura entre las cuatro principales causas de enfermedades diarreicas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sus síntomas —diarrea, dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos— suelen extenderse entre tres y seis días, y en la mayoría de los adultos sanos el cuadro se resuelve sin complicaciones. No obstante, la infección puede volverse mortal en niños muy pequeños, personas mayores y pacientes inmunodeprimidos.

La avicultura concentra entre el 60% y el 80% de los casos humanos atribuibles a cepas de origen avícola, según los autores del estudio. Esa proporción convierte a las granjas de pollos en el principal reservorio de transmisión hacia las personas, ya sea a través del consumo de carne contaminada o por contacto directo con animales o sus desechos.

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La ganadería intensiva como motor de cambio ecológico

Sam Sheppard, autor principal de la investigación, advirtió que la industria avícola “creó uno de los mayores hábitats animales del planeta”. “Nuestros resultados aportan nuevas pruebas de que los cambios ambientales provocados por los humanos pueden aumentar la propagación de enfermedades infecciosas”, afirmó el especialista en declaraciones recogidas por Euronews.

El investigador explicó que, a medida que las poblaciones de pollos fueron en aumento, las bacterias tuvieron muchas más oportunidades de ingresar a las explotaciones avícolas y afianzarse en ese entorno. Ese proceso de adaptación no es inocuo: al ajustarse a las condiciones de las granjas industriales, el Campylobacter puede adquirir características que le permiten sobrevivir en ambientes adversos, entre ellas propiedades vinculadas a la resistencia a los antimicrobianos.

Investigadores de la Universidad de Oxford compararon genomas bacterianos recolectados entre 1979 y 2024 y hallaron que el crecimiento masivo
Investigadores de la Universidad de Oxford compararon genomas bacterianos recolectados entre 1979 y 2024 y hallaron que el crecimiento masivo

Resistencia a los antibióticos, el riesgo que se agrava

Oakem Kyne, primer firmante del estudio en la Universidad de Oxford, subrayó que entender cómo las prácticas ganaderas inciden en la evolución bacteriana “es un paso importante para reducir la carga de las enfermedades transmitidas por los alimentos”. La resistencia a los antimicrobianos preocupa a la salud pública porque amenaza la eficacia de los tratamientos disponibles frente a infecciones que hoy todavía responden a los antibióticos convencionales.

Los científicos coincidieron en que “comprender estas consecuencias evolutivas es esencial si se quiere reducir los riesgos futuros de enfermedades zoonóticas y de resistencia a los antimicrobianos”, según el portal de noticias. Las aves actúan como reservorios de patógenos, y los cambios en sus poblaciones —provocados por decisiones humanas de producción a escala industrial— pueden tener efectos directos sobre la salud pública global.

El estudio no formula propuestas específicas en relación con políticas sanitarias. Sin embargo, los autores de la investigación sostienen que los resultados obtenidos en su análisis tendrían que ser incorporados tanto en el diseño de estrategias destinadas a la vigilancia epidemiológica como en las discusiones que giran en torno al modelo de producción avícola en todo el mundo.

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