
El clima cotidiano también puede aumentar la demanda de apoyo en salud mental: un estudio dirigido por la Universidad de East Anglia halló que el calor y la menor cantidad de horas de sol se asocian con un mayor uso de atención sanitaria no programada relacionada con salud mental en Inglaterra. La investigación apunta a cambios moderados y de corto plazo, no solo a episodios extremos como las olas de calor.
Según la Universidad de East Anglia, el estudio encontró que las variaciones de temperatura y de horas de sol se vinculan con cambios en la demanda de servicios de salud mental del Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS 111) en todo el país. El aumento apareció en periodos de calor y de baja insolación, mientras que la lluvia no mostró un efecto constante.
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Los resultados, publicados el 30 de junio en Frontiers in Psychiatry, subrayan el papel de las condiciones ambientales en la demanda de atención relacionada con la salud mental. La Universidad de East Anglia indicó que el patrón observado no se limita a fenómenos meteorológicos extremos.
Qué factores meteorológicos se asociaron con más demanda

El investigador principal Richard Elson, de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, afirmó, citado por la Universidad de East Anglia, que una de las conclusiones del trabajo es que las condiciones meteorológicas diarias influyen en la salud mental y en cuándo y cómo las personas buscan apoyo. Añadió que ese efecto no se restringe a episodios extremos como las olas de calor.
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En los tres servicios analizados, la demanda aumentó a medida que subía la temperatura hasta alrededor de 18°C. El patrón más claro apareció en los días con menos horas de sol.
La lluvia, en cambio, no mostró una asociación consistente con los contactos sanitarios relacionados con la salud mental. Según la Universidad de East Anglia, esto sugiere que ciertos patrones concretos del tiempo, y no las condiciones generales, pesan más en esa presión asistencial.
Los datos que sustentan la investigación

La investigación analizó más de 4.6 millones de contactos relacionados con salud mental en departamentos de urgencias, servicios extrahorarios de medicina de familia y la línea telefónica NHS 111. Los datos abarcaron desde enero de 2014 hasta diciembre de 2022.
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El equipo de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) y la Norwich Medical School combinó registros nacionales de vigilancia reunidos por la UKHSA con datos meteorológicos de la Oficina Meteorológica británica. Las variables incluyeron temperatura media diaria, horas de sol pleno y lluvia diaria total.
Entre los indicadores de problemas de salud mental en NHS 111 figuraron autolesiones deliberadas, intoxicación por alcohol y dificultades de sueño. En los servicios extrahorarios de medicina de familia se consideraron ansiedad, depresión, autolesiones y problemas de sueño, mientras que en urgencias se analizaron ansiedad, depresión, autolesiones e intoxicación por alcohol.
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Qué implicaciones plantea para la salud pública

El análisis de afecciones concretas no mostró una relación general clara con las horas de sol, pero sí detectó que menos insolación se asoció con más contactos por ansiedad y depresión en servicios extrahorarios y en urgencias. En los mayores de 64 años, las visitas a urgencias aumentaron tanto en condiciones más frías como más cálidas.
La Universidad de East Anglia recordó que estudios previos ya habían vinculado el tiempo con efectos adversos sobre la salud mental, aunque gran parte de esa prueba se concentraba en fenómenos extremos.
Estos hallazgos resaltan la importancia de considerar las condiciones climáticas en la planificación de servicios de salud mental, ya que pequeñas variaciones ambientales impactan directamente en la demanda asistencial cotidiana.
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