Los 9 hábitos que la neurociencia vincula con relaciones más fuertes y duraderas

Pequeñas conductas cotidianas, avaladas por la ciencia, pueden transformar la calidad de los vínculos y potenciar la conexión emocional a largo plazo

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Un hombre besa la frente de una mujer rubia sentada a una mesa de madera con un desayuno que incluye croissants, fruta, huevos, tostadas, café y zumo de naranja.
La neurociencia revela nueve hábitos de Amir Levine para fortalecer los vínculos emocionales y promover relaciones personales saludables (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ciencia del apego ha transformado la comprensión de cómo se forman y mantienen relaciones personales saludables. El neurocientífico Amir Levine, profesor e investigador de la Universidad de Columbia, identifica nueve hábitos esenciales para fortalecer vínculos y sanar heridas emocionales, según detalla la revista GQ.

Levine propone llevar la neurociencia al día a día como una forma concreta de transformar la calidad de los vínculos. Sus recomendaciones apuntan a mejorar las relaciones desde la raíz, con herramientas prácticas que ayudan a fortalecer la conexión y sanar heridas emocionales sin caer en fórmulas rígidas.

A lo largo de su enfoque, plantea estrategias que abarcan desde la interacción social más simple hasta el uso consciente de la tecnología, siempre con un objetivo claro: priorizar la reciprocidad y el bienestar emocional como base de relaciones más sanas y sostenibles.

La teoría del apego adulto, base del enfoque de Levine, clasifica los estilos de relación en ansioso, evitativo y seguro. Comprender y ajustar estos patrones, según el autor de Attached, contribuye tanto a la salud emocional como a la física, destaca la revista GQ.

Cómo los pequeños gestos cotidianos fortalecen los vínculos

1. Buscar interacciones mínimas con extraños

Saludar, conversar o simplemente compartir gestos amables forma parte de un ‘radar de seguridad’ cerebral”, explica Amir Levine. Estas pequeñas acciones generan conexión y aportan un entorno más seguro tanto para quienes las dan como para quienes las reciben.

Mujer con gafas, camisa de jean y cabello gris sostiene un vaso de café con logo "Argentina", conversando con un hombre de camisa azul en una calle urbana.
Gestos cotidianos y microinteracciones, como saludar o compartir, activan el 'radar de seguridad' cerebral y favorecen la longevidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El neurocientífico relata que, durante un vuelo, repartió chocolatinas a personas desconocidas, describiendo el gesto como un beneficio funcional para el cerebro: “Este tipo de conexiones pueden incluso favorecer la longevidad, al igual que intervenciones populares de bienestar”.

2. Establecer un lenguaje compartido de expectativas (regla CARRP)

Levine aconseja establecer un “lenguaje compartido de expectativas”, apoyado en el marco CARRP: ser constante, accesible, receptivo, confiable y predecible. “Emplear estos principios en amistades, principalmente en periodos de alta demanda laboral, facilita la resolución rápida de malentendidos y ayuda a mantener relaciones sólidas”, sostuvo.

Como ejemplo, narra: “Aclarar con un amigo las expectativas bajo este esquema permitió superar descuidos sin conflictos, ya que ambos entendieron lo que necesitaban para sentirse seguros”.

3. Priorizar relaciones recíprocas y el “primado seguro”

El tercer hábito es priorizar la atención en las “personas de apego seguro”, quienes suelen responder de forma constante y recíproca. El enfoque, describe Levine, está en desplazar la energía de relaciones unilaterales hacia la construcción de lazos donde exista correspondencia mutua.

“Este cambio, al que llamo ‘primado seguro’, ayuda a establecer seguridad emocional, evitando la frustración de insistir en relaciones poco recíprocas”, indica.

4. Sincronizar la cadencia de la comunicación

Levine subraya la relevancia de adaptar la “cadencia de mensajes” al vínculo con cada persona. “Cada relación requiere un ritmo propio, siempre que este compás sea entendido y aceptado por ambas partes”, señala.

Cuando la expectativa en la comunicación es clara y se cumple, se evitan conversaciones repetitivas acerca del estado de la relación. “Cuando entiendes lo que los otros necesitan y respondes a ese ritmo, todo fluye solo”, comenta el experto.

Dos mujeres de mediana edad sentadas en un café, mirándose mientras conversan. Hay dos tazas blancas de café y un vaso de agua en la mesa de madera.
Adaptar la cadencia de la comunicación a cada relación evita malentendidos y mantiene conexiones sólidas, según la neurociencia del apego (Imagen Ilustrativa Infobae)

5. Vincular la vida social con la salud

“La longevidad y el bienestar están fuertemente asociados con la calidad de la vida social”, señala Levine. Considera que dedicar atención genuina a quienes nos rodean es una forma de generosidad que beneficia tanto a nivel emocional como físico.

“Incluso un breve mensaje de respuesta puede fortalecer el compromiso con el bienestar mutuo”, resalta el especialista.

6. Equilibrar el esfuerzo en la amistad

Este hábito aconseja equilibrar el esfuerzo que se invierte en la amistad, práctica que Levine ejemplifica como “tenis de pared con cariño”.

Se trata de responder con la misma disposición que muestra el otro, pero manteniendo la cordialidad. “La correspondencia equilibrada en la amistad mejoró mi relación y evitó preocupaciones innecesarias”, indica el neurocientífico.

7. Evitar rupturas abruptas

Levine advierte contra la ruptura abrupta de relaciones, al destacar que esto puede provocar una reacción emocional negativa en el cerebro. “No siempre es necesario romper relaciones. Comprender los principios del apego puede evitar rupturas dolorosas y preservar la salud mental”, subraya.

Hombre y mujer sentados de espaldas en un sofá dividido por una línea de luz brillante en un salón moderno con luz natural.
Evitar rupturas abruptas en las relaciones favorece el bienestar emocional y fortalece la salud mental, según expertos en apego (Imagen Ilustrativa Infobae)

8. Afrontar retos acompañado

Para afrontar desafíos difíciles, Levine recomienda contar con personas de confianza. Explica que tareas complicadas pueden ser más llevaderas si se comparten, incluso a través de una llamada o videollamada con familiares o amigos.

En ese sentido, cita estudios que demuestran que la presencia de otro reduce la percepción de dificultad, recordando que, “por naturaleza, los seres humanos tienden a superar retos de manera conjunta”.

9. Utilizar la tecnología con criterio humano

El último hábito consiste en utilizar la tecnología con un criterio humano para mantener el contacto. Levine defiende el valor de las respuestas automáticas como signo de presencia y atención, siempre y cuando sean auténticas.

Sin embargo, advierte que “si el destinatario percibe que una respuesta es generada por IA, puede generar desconexión o desinterés”, e insiste en la importancia del componente humano.