Saula Benavente, el último gran amor de Luis Brandoni: cómo se conocieron, su vínculo sin convivencia y su familia ensamblada

En sus últimos 13 años, la directora y productora fue la compañera del actor. Una cena donde ocurrió el flechazo y la pasión por los animales y el arte que los unió

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Luis Brandoni y Saula Benavente mantuvieron una relación amorosa de trece años, marcada por la complicidad y el respeto mutuo, a pesar de la diferencia de edad
Luis Brandoni y Saula Benavente mantuvieron una relación amorosa de trece años, marcada por la complicidad y el respeto mutuo, a pesar de la diferencia de edad

La muerte de Luis Brandoni a los 86 años abrió múltiples postales para recordar su vida: el actor emblemático, el hombre comprometido con la cultura argentina, el referente del teatro nacional y también el compañero amoroso que, en sus últimos años, encontró en Saula Benavente una relación sólida, singular y profundamente cómplice. A su lado transitó más de una década de vínculo, una historia atravesada por la admiración mutua, la independencia y una forma muy personal de compartir la vida.

En estas horas de dolor, el nombre de Saula volvió a quedar en el centro de la escena no solo por haber acompañado al actor hasta el final, sino también porque fue la mujer con la que Brandoni construyó su último gran amor. La diferencia de edad entre ambos —33 años— nunca funcionó como un obstáculo real. Por el contrario, con el paso del tiempo se convirtió en un dato más dentro de una relación que encontró su propio equilibrio lejos de los formatos convencionales.

Saula Benavente, directora, productora y guionista, hija de dos figuras históricas del mundo de la escenografía y el vestuario como Saulo Benavente y Graciela Galán, conoció a Brandoni en 2013, en un evento social que terminó siendo decisivo para ambos. Habían coincidido antes en algunos ámbitos vinculados al teatro, pero el verdadero comienzo de la historia llegó durante una celebración organizada por Claudio Segovia. Allí, entre artistas, intelectuales y figuras de la cultura, empezó una conversación que después se transformaría en una relación duradera.

Saula Benavente, reconocida directora, productora y guionista, fue la última pareja de Luis Brandoni, acompañándolo hasta sus últimos días
Saula Benavente, reconocida directora, productora y guionista, fue la última pareja de Luis Brandoni, acompañándolo hasta sus últimos días

Desde entonces, el vínculo fue creciendo con naturalidad. Lo que primero apareció como un acercamiento inesperado terminó convirtiéndose en una pareja consolidada, que supo sostenerse durante 13 años. Según se conoció con el tiempo, Brandoni la fue integrando a su vida de una manera progresiva, presentándole personas cercanas de su círculo y compartiendo cada vez más espacios cotidianos. Saula, por su parte, también la incorporó a su mundo: el de su casa en Palermo, sus proyectos, su hijo Baldomero y esa dinámica tan propia en la que convivían animales, trabajo, creatividad y una vida doméstica poco convencional.

Uno de los rasgos más particulares de la pareja fue, justamente, que nunca necesitaron convivir para sentirse unidos. Él mantenía su casa en Retiro; ella, su hogar en Palermo. Cada uno conservó su espacio, sus rutinas y sus tiempos. Lejos de convertirse en una limitación, esa modalidad pareció fortalecer el vínculo. “No convivimos porque cada uno tiene sus cosas, pero somos novios. Es muy lindo porque evitamos el desgaste de la convivencia”, explicó el actor en una entrevista con Jey Mammón durante la pandemia.

Ese acuerdo también contemplaba las diferencias de hábitos. Mientras Saula disfrutaba de mañanas lentas en su jardín, rodeada de perros, gatos, tortugas y otros animales, Brandoni respondía a un esquema más clásico, con desayunos formales y diarios sobre la mesa. Sin embargo, esas diferencias no los alejaban: al contrario, delineaban una convivencia emocional sin convivencia física, una forma de acompañarse que parecía hecha a medida de los dos.

La pareja forjó un vínculo sólido sin necesidad de convivencia, manteniendo independencia y rutinas separadas en sus hogares de Retiro y Palermo
La pareja forjó un vínculo sólido sin necesidad de convivencia, manteniendo independencia y rutinas separadas en sus hogares de Retiro y Palermo

La relación, además, estaba atravesada por una complicidad muy visible. Compartían charlas largas, intercambios constantes por teléfono y una mirada parecida sobre la realidad, la historia y la política. Saula había contado que disfrutaban conversar mucho y que, aun desde casas distintas, se hablaban varias veces por día. Brandoni, siempre atento a la actualidad, encontraba en ella una interlocutora con intereses afines y sensibilidad artística. Esa conexión intelectual parecía ser una de las bases del vínculo.

También había una dimensión familiar. Baldomero, el hijo de Saula, creció con Brandoni cerca. En uno de los recuerdos que trascendieron sobre la intimidad del vínculo, se supo que el actor llegó a cuidar al hijo de su pareja y a llevarlo al teatro, donde el adolescente quedó impactado por la dimensión pública de quien hasta entonces, para él, era simplemente “Beto”. Esa escena retrata algo del lugar que Brandoni ocupó en la vida de Saula: no solo como pareja, sino como alguien integrado de manera real al entramado íntimo de su hogar.

En paralelo, ambos compartieron también el amor por los animales, aunque cada uno con su estilo. Saula tenía una relación mucho más expansiva y cotidiana con ese universo, mientras que Brandoni, más identificado con los perros que con los gatos, se fue acomodando a esa casa llena de movimiento y especies diversas.

Luis Brandoni integró progresivamente a Saula Benavente en su círculo íntimo, compartiendo espacios con amigos y familiares
Luis Brandoni integró progresivamente a Saula Benavente en su círculo íntimo, compartiendo espacios con amigos y familiares

A lo largo del tiempo, la pareja también se acompañó en sus respectivos proyectos. Ella en el cine y la producción; él en el teatro, el cine y la televisión. Saula estaba presente en momentos importantes de la carrera de Brandoni, así como él la respaldaba en sus propios lanzamientos y actividades. No era una pareja armada desde la exhibición, sino desde una cercanía concreta, cotidiana y sostenida.

En medio del dolor por la muerte del actor, esa historia adquiere ahora otra dimensión. Saula Benavente fue la mujer que compartió con Luis Brandoni el último tramo de su vida, con una relación que desafió prejuicios, escapó a los moldes tradicionales y encontró una forma propia de durar. No hubo casamiento ni convivencia, pero sí hubo amor, familia ensamblada, proyectos compartidos y una compañía que se sostuvo durante trece años.