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El estrés crónico deteriora la función mitocondrial y perpetúa la fatiga, según expertos

La última entrega de un popular pódcast médico expuso cómo la activación constante del sistema nervioso por factores psicológicos y ambientales provoca alteraciones energéticas celulares, lo que incrementa los síntomas de cansancio y perturba el balance corporal normal

El Dr. Mark Hyman y el Dr. Scott Sherr analizan en el pódcast The Dr. Hyman Show los efectos del estrés crónico sobre la función mitocondrial y la salud general (Imagen Ilustrativa Infobae)
El Dr. Mark Hyman y el Dr. Scott Sherr analizan en el pódcast The Dr. Hyman Show los efectos del estrés crónico sobre la función mitocondrial y la salud general (Imagen Ilustrativa Infobae)
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En el último episodio del pódcast The Dr. Hyman Show, el anfitrión Dr. Mark Hyman entrevistó al Dr. Scott Sherr, médico especialista en medicina integrativa, para explorar los efectos del estrés crónico sobre la mitocondria, la salud y un concepto reciente: la espiral simpática del colapso.

Este patrón consiste en la activación continua del sistema nervioso simpático debido al estrés persistente, lo que deteriora la función de las mitocondrias y reduce la energía disponible para el cuerpo y la mente, según explicó Sherr en el episodio.

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Para revertir este ciclo, el médico expuso que es necesario restaurar primero la capacidad mitocondrial con estrategias clínicas específicas y, una vez logrado ese equilibrio, abordar la respuesta al estrés mediante intervenciones complementarias.

Durante la charla, Hyman reconoció que “aunque llevo una vida sana, muchos nos sentimos exhaustos y no sabemos cómo explicar esa fatiga”. Sherr precisó: “No es un diagnóstico, es un patrón: una activación permanente del sistema simpático, lo que se denomina respuesta de lucha o huida, junto con disfunción mitocondrial; es un ciclo cerrado del que es difícil escapar”.

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Entrevista con  Scott Sherr
La “espiral simpática del colapso” describe un ciclo de estrés persistente que afecta a las mitocondrias y genera fatiga sostenida (YouTube: Mark Hyman, MD)

Efectos de la espiral simpática

Sherr aclaró que las mitocondrias son esenciales para la generación de energía celular y su fallo afecta principalmente a órganos con grandes demandas energéticas, como el cerebro, el corazón y el hígado. “La mayoría de las personas se encuentran en algún punto de este espectro. Basta un estímulo adicional para que los síntomas se agraven”, señaló.

Entre los síntomas asociados se cuentan: sensación de fatiga constante; alteraciones en el ánimo sin causa aparente; necesidad de estimulantes como cafeína para funcionar; y pérdida de la capacidad de recuperarse frente a pequeños esfuerzos.

Asimismo, Sherr insistió en que, aunque la fatiga es uno de los motivos predominantes, la mente se mantiene en un estado de hiperactividad que interrumpe el descanso. “La recuperación ya no es posible sin apoyo externo”, aclaró el especialista en The Dr. Hyman Show.

Entrevista con  Scott Sherr
Fatiga constante, cambios de ánimo y dependencia de estimulantes son algunos signos del desbalance energético, que convive con una mente hiperactiva que impide el descanso y dificulta la recuperación (YouTube: Mark Hyman, MD)

Factores y síntomas del colapso mitocondrial

Durante el intercambio, Hyman y Sherr analizaron las raíces del ciclo de disfunción mitocondrial y estrés, atribuyéndolo tanto a factores psicológicos como a influencias biológicas del entorno moderno.

“El estrés puede provenir de factores psicológicos, como traumas o preocupaciones, o de factores biológicos: tóxicos, infecciones, una dieta deficiente o medicamentos”, puntualizó Sherr.

El invitado diferenció entre factores psicológicos (“de arriba abajo”, como insomnio, relaciones conflictivas, exceso de estímulos digitales o traumas infantiles), que impactan el sistema simpático, y la carga biológica (“de abajo arriba”), donde participan pesticidas, infecciones persistentes y resistencia a la insulina, afectando directamente a las mitocondrias.

El médico subrayó que, ante demandas energéticas excesivas y estrés constante, las células pueden producir menos energía, “intensificando el agotamiento y la vulnerabilidad”.

Sherr ofreció un dato relevante: el 94% de los adultos estadounidenses presenta en algún grado disfunción metabólica, lo que suele reflejarse en alteraciones mitocondriales. Además, advirtió que “relajarse antes de restablecer la capacidad energética sólo agrava el malestar”.

Ilustración científica de una célula dendrítica con prolongaciones. Su corte transversal muestra un núcleo central y cinco mitocondrias ovaladas anaranjadas resaltadas.
La disfunción mitocondrial afecta a órganos de alta demanda energética, como el cerebro y el corazón, contribuyendo a síntomas como agotamiento y alteraciones del ánimo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estrategias clínicas para la recuperación

Ambos especialistas coincidieron en que las técnicas de relajación no bastan para revertir la espiral simpática del colapso; se requiere fortalecer primero la función mitocondrial. “No puedes meditar para salir de este estado si existe un estrés fisiológico real en células y mitocondrias", sintetizó Hyman.

Sherr recalcó la secuencia necesaria de intervención: “Primero hay que dejar de ver el estrés solo como algo psicológico, pues lo biológico y lo ambiental influyen igual o más. Hay que restaurar la función mitocondrial antes de trabajar sobre la respuesta simpática”.

El médico destacó el azul de metileno como apoyo “puente”, que, en dosis bajas (ocho y veinticinco miligramos al día bajo control profesional), puede ayudar a reactivar la producción de energía celular cuando las mitocondrias están alteradas. Y subrayó que no se recomienda más de treinta miligramos diarios salvo indicación clínica, y que la calidad del producto y el control externo son esenciales.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El 94% de los adultos estadounidenses presenta algún grado de disfunción metabólica, lo que se manifiesta frecuentemente en alteraciones mitocondriales y fatiga crónica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este compuesto actúa como un “transportador de electrones”, permitiendo a las células generar energía incluso si presentan ciertas disfunciones, un fenómeno habitual ante la exposición a tóxicos, infecciones o fármacos. Suele combinarse azul de metileno con suplementos de vitaminas, minerales y antioxidantes, junto con técnicas graduales para reducir la hiperactivación simpática.

“Intentar calmar el sistema antes de restablecer la producción energética puede resultar contraproducente”, enfatizó Sherr, reiterando la necesidad de un enfoque integral y pautado.

Equilibrio a largo plazo y conclusiones clínicas

El concepto de ventaja parasimpática se definió en The Dr. Hyman Show como la capacidad para lograr rendimiento sin exceso de activación simpática. “Los mejores atletas no permanecen en sobrecarga; han aprendido a situarse en ese punto que permite recuperación y eficiencia”, explicó Sherr.

Para mantener este equilibrio, remarcó la importancia de la recuperación: descanso adecuado, exposición a la luz natural y contacto con la naturaleza. Además, subrayó el papel de los receptores GABA, mecanismos cerebrales que moderan la sobreexcitación y facilitan la estabilidad anímica.

Visualización de cerebro humano en corte sagital con la red de saliencia brillante en naranja y la red por defecto en azul, separadas por una luz.
El equilibrio entre activación simpática y recuperación, apoyado en descanso, exposición a la naturaleza y función de los receptores GABA, es clave para romper el ciclo de estrés y fatiga. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sherr advirtió que el desequilibrio crónico puede originar no sólo fatiga, sino también afectar el estado de ánimo y la función cognitiva: “El metabolismo y la energía dependen de la capacidad de tu cuerpo para salir de la espiral”. También aclaró que la mejoría es un proceso gradual y requiere intervención clínica para abordar causas tanto psicológicas como biológicas.

El cierre del episodio de The Dr. Hyman Show fue categórico: la recuperación mitocondrial debe ser el primer paso para romper el ciclo de fatiga y estrés. Solo reconstruyendo esa base energética el organismo puede recobrar su capacidad reguladora y avanzar hacia la recuperación.

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