6 medicamentos comunes que pueden reducir el riesgo de demencia

Reportajes Especiales - Lifestyle

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Algunos estudios han descubierto que ciertos fármacos contra la inflamación, la hipertensión y otros padecimientos, podrían tener un impacto protector. Esto es lo que sabemos.

Ponerte la vacuna anual contra la influenza puede tener un importante beneficio secundario: ayudar a protegerte de la demencia.

Numerosos estudios han descubierto que los adultos mayores vacunados contra la gripe tenían un riesgo menor de desarrollar demencia en los años siguientes que quienes no se habían vacunado. En un estudio, el riesgo era hasta un 40 por ciento menor.

Una investigación publicada a principios de este mes ha reforzado esos indicios, al demostrar que los adultos mayores que recibieron una dosis más alta de la vacuna contra la influenza --comúnmente recomendada para las personas de 65 años o más-- tenían una probabilidad aún menor de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en comparación con quienes recibieron la dosis estándar.

También se ha descubierto que otros medicamentos comunes disminuyen el riesgo de demencia de las personas. Sin embargo, el reto para los científicos es determinar si los fármacos benefician directamente al cerebro o si solo existe una correlación entre ellos.

La vacuna contra la influenza es un buen ejemplo de ello. "Las personas que suelen vacunarse son las que van al médico, y luego siguen las indicaciones de tomar sus pastillas para la tensión arterial y el colesterol, que también reducen el riesgo de Alzheimer", dijo Paul Schulz, profesor y neurólogo de la UTHealth en Houston que dirigió el nuevo estudio.

Pero como todos los participantes en ese estudio se vacunaron contra la influenza, y la dosis más alta ofrecía más protección, los resultados sugieren que hay algo en la propia vacuna, y no en el comportamiento de las personas, que redujo el riesgo, dijo Schulz.

He aquí algunos de los otros fármacos que los científicos están investigando por su potencial para reducir el riesgo de demencia.

Vacuna contra el herpes zóster

Hay un entusiasmo particular por la vacuna contra el herpes zóster, que cuenta con algunas de las investigaciones más sólidas. Estudios de todo el mundo han descubierto que las personas que recibieron la vacuna tenían un menor riesgo de desarrollar demencia, a menudo entre un 15 y un 20 por ciento. Gran parte de las investigaciones se han realizado sobre una forma más antigua de la vacuna, pero al menos un estudio indicó que una versión más nueva que se prescribe con más frecuencia en Estados Unidos, llamada Shingrix, podría ofrecer un beneficio aún mayor. Parece que (junto con la vacuna de la influenza) protege de manera particular a las mujeres contra la demencia.

Los investigadores dicen que están relativamente seguros de que la vacuna en sí proporciona protección porque su lanzamiento inicial en unos pocos países creó una especie de ensayo clínico natural.

"Creo que, en este momento, se trata de un conjunto de pruebas realmente convincentes de una relación causa-efecto", dijo Pascal Geldsetzer, epidemiólogo de la Iniciativa Knight para la Resiliencia Cerebral de Stanford, quien dirigió parte de la investigación.

Existen un par de teorías sobre cómo las vacunas podrían reducir el riesgo de demencia. Una es que, al proteger a las personas de contraer una infección, una vacuna evita la respuesta inmunitaria y especialmente la inflamación que conlleva. (Se sabe que la inflamación contribuye a la demencia). Esto puede ser relevante en especial para el herpes zóster, ya que el virus se replica de inicio en el sistema nervioso y puede causar inflamación en el cerebro.

También es posible que las propias vacunas alteren el sistema inmunitario de un modo que afecte directamente al cerebro y lo proteja.

Medicamentos para el colesterol y la tensión arterial

Varios estudios han descubierto que tanto las estatinas como los fármacos que tratan la hipertensión se asocian a una reducción del riesgo de demencia de entre el 10 y el 15 por ciento.

Muchos investigadores piensan que estos fármacos protegen el cerebro de las personas ayudando a controlar la tensión arterial y el colesterol, que son factores de riesgo de demencia. Sin embargo, al igual que ocurre con las vacunas, quien toma sistemáticamente los medicamentos prescritos puede tener otros comportamientos saludables que también podrían reducir su riesgo.

La mayor parte de las investigaciones son de carácter observacional, pero ha habido algunos ensayos clínicos que han intentado estudiar más directamente la conexión entre estos fármacos y la demencia. Los resultados han sido desiguales. Un ensayo realizado en China en 2025 descubrió que las personas con presión arterial alta a quienes se administró un medicamento para la hipertensión presentaban tasas más bajas de demencia cuatro años después. Pero un ensayo de 2009 que probó las estatinas en personas que padecían enfermedad vascular o corrían un alto riesgo de padecerla no halló ningún beneficio en la prevención del deterioro cognitivo.

También queda abierta la cuestión de si las personas que no necesitan medicamentos para la salud cardiaca podrían tomarlos para prevenir la demencia, dijo Geoffrey Joyce, catedrático de Economía Farmacéutica y Sanitaria de la Universidad del Sur de California. Actualmente hay dos grandes ensayos que investigan si las estatinas podrían ser útiles de este modo.

Medicamentos antiinflamatorios

Debido a que se sabe que la inflamación del cerebro contribuye al alzhéimer, es posible que los medicamentos antiinflamatorios puedan brindar protección ayudando a reducirla tanto en el cerebro como en todo el organismo. Un artículo reciente de revisión a gran escala enumeraba los antiinflamatorios como una de las clases de fármacos que pueden reducir el riesgo de demencia.

David Llewellyn, profesor de epidemiología clínica y salud digital de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, Inglaterra, quien dirigió la revisión, dijo que pensaba que "el historial de los antiinflamatorios" tenía sentido desde el punto de vista científico.

Pero los estudios que analizan la conexión, especialmente con antiinflamatorios no esteroideos, han sido contradictorios. Algunos han hallado un menor riesgo de demencia por el uso de ibuprofeno, mientras que otros no mostraron ninguna conexión o incluso mostraron un mayor riesgo. Y una revisión de Cochrane publicada en 2020 concluyó que "no hay pruebas que apoyen el uso" de la aspirina u otros antiinflamatorios no esteroideos para prevenir la demencia.

Fármacos para la diabetes

La diabetes se asocia a un mayor riesgo de demencia, y algunos fármacos para la diabetes de tipo 2, como la metformina y una clase de medicamentos llamados inhibidores del cotransportador sodio-glucosa 2 (SGLT2), parecen reducir ligeramente ese riesgo, aunque algunos estudios no muestran ningún efecto.

Se cree que el posible beneficio se debe en gran medida a la capacidad de estos medicamentos para ayudar a controlar los niveles de insulina y azúcar en sangre, que afectan a la salud de las células cerebrales. También hay algunas pruebas, sobre todo en animales, de que los fármacos ayudan a reducir la inflamación e incluso pueden disminuir los niveles de beta amiloide en el cerebro, una proteína clave implicada en el alzhéimer.

Se están llevando a cabo ensayos clínicos que investigan si estos fármacos para la diabetes pueden ser beneficiosos en casos de demencia.

Algunos estudios observacionales también han descubierto que las personas con diabetes que tomaban los nuevos medicamentos GLP-1 tenían un riesgo menor de desarrollar alzhéimer, incluso de hasta un 45 por ciento, según algunos informes.

A partir de estas pruebas y de investigaciones con ratones que demuestran que los fármacos pueden revertir el deterioro cognitivo, dos ensayos clínicos probaron recientemente si una forma de Ozempic en píldora también podría ayudar a ralentizar el deterioro cognitivo en personas con alzhéimer. Pero los ensayos no revelaron ningún beneficio, y el entusiasmo por el uso de los GLP-1 como tratamiento para la enfermedad de Alzheimer ha disminuido considerablemente. Se necesita más investigación para determinar si realmente reducen el riesgo de demencia.

Dana G. Smith es reportera del Times y cubre la salud personal, en particular el envejecimiento y la salud del cerebro.