Lejos del circuito, pero todavía atravesado por el tenis, Juan Martín del Potro encontró un nuevo lugar desde donde seguir vinculado al deporte que lo marcó. Ya no desde la competencia, sino como guía, observador y referente de las nuevas generaciones. En su rol como embajador de Roland Garros Junior, el tandilense se muestra activo, reflexivo y, sobre todo, comprometido con el desarrollo de los jóvenes.
Desde uno de los rincones del club Sociedade Harmonia de Tenis, en San Pablo, Del Potro se sienta como si aún tuviera que dar una conferencia de prensa post partido, aunque con la certeza de que ya no deberá hablar sobre lo ocurrido en la cancha. Todo lo contrario. Se lo observa relajado, distendido y predispuesto en el diálogo que mantuvo, a la distancia, con Infobae.
PUBLICIDAD
El argentino convivió durante años con una versión de sí mismo que se resistía a irse. Aunque el circuito ya no era parte de su rutina, el jugador seguía presente: en cada recuerdo, en cada intento de regreso, en esa lucha silenciosa contra un cuerpo que no respondía. Le costó soltar, aceptar que la carrera profesional había quedado atrás. Pero hubo un punto final, necesario y sanador. Su despedida, nada menos que ante Novak Djokovic, no fue solo un cierre simbólico, sino un acto de liberación. “Hasta ese momento siempre pensaba en cómo hacía para volver a jugar y cómo hacía para curar la rodilla. Ahora, cuando veo jugar a Cilic, Wawrinka, Djokovic, a veces siento que podría estar ahí, pero ya sin bronca. Con nostalgia, sí, pero disfrutando de verlos jugar”.
Ese cambio de perspectiva le permitió redefinir su vínculo con el tenis. Hoy se lo ve cómodo en su rol, disfrutando del reconocimiento del público y participando en eventos puntuales. “Creo que voy a seguir haciendo este tipo de cosas. Ahora que ya no me duele tanto ir a los grandes torneos, disfruto del reconocimiento que me hacen, me estoy dando esa oportunidad. También jugar alguna exhibición. Y siempre volver a Tandil, que es mi cable a tierra”, asegura.
PUBLICIDAD
“Este es mi cuarto año como embajador del evento. Es un torneo que realmente parece Roland Garros de París, lo trasladan a Brasil”, contó la Torre de Tandil. Según explica, la experiencia va mucho más allá de la competencia: “En una semana viven algo muy cercano a lo que implica ser profesional. No solo por lo deportivo, sino también por todo lo que rodea al jugador: medios, redes sociales, comunicación y charlas motivacionales”.
En ese contexto, Delpo asume un rol clave: acompañar, escuchar y, especialmente, bajar la presión. “Muchos chicos llegan con muchas expectativas. Todo el mundo habla de la presión, y trato de sacarle ese miedo. Hacerles entender que, si bien es un torneo especial, no deja de ser uno más en su carrera”, explica, con la tranquilidad de quien ya atravesó ese camino.
PUBLICIDAD
La relación con los jugadores, pero también con sus familias y entrenadores, abre un espacio de consulta constante. Y ahí aparece una de las definiciones más contundentes del ex número 3 del mundo: “Ser bueno de junior no te asegura ser un profesional top 100, top 50 o top 10”. Una frase que baja a tierra una realidad muchas veces distorsionada por la urgencia de resultados.
Cabe destacar que el certamen reunió a 32 tenistas menores de 17 años de América Latina, donde tanto el campeón como la campeona obtuvieron plazas para disputar el cuadro principal de Roland Garros Junior en París. En ese escenario, en su primera edición en 2022, el título quedó en manos del brasileño João Fonseca, uno de los nombres más destacados de la nueva generación.
PUBLICIDAD
Del Potro no habla desde la teoría. Lo hace desde su propia experiencia. Recuerda que, incluso teniendo un potencial evidente, atravesó dudas y momentos de desconexión: “Yo tenía todo el potencial del mundo, pero a veces me quería ir a Tandil, o jugar al fútbol o hacer otras cosas. Eso también es válido. El tenis es un deporte en el que tenés presión desde el primer día en que te dan la raqueta hasta que la colgás; después, ahí empieza la vida sin esa carga emocional”. En ese sentido, su mensaje apunta a descomprimir y humanizar el proceso formativo de los jóvenes.
Su memoria lo lleva inevitablemente a sus primeros pasos en el circuito junior, especialmente en Roland Garros. “Debo haber ido entre 20 y 30 veces a París, pero tengo una sola foto en la Torre Eiffel, de la primera vez. Estaba asombrado de todo”, recuerda. Aquella etapa también estuvo marcada por situaciones que hoy relata con una sonrisa: “Querías entrar a las canchas principales o a los vestuarios, pero te cerraban las puertas. Te miraban la credencial y te decían que no”.
PUBLICIDAD
En ese recorrido inicial también se cruzó con nombres que luego marcarían una era. “Jugué con Andy Murray en junior y después fue uno de los grandes rivales de toda mi carrera. Más allá de los resultados, son experiencias que te quedan para siempre”, rememora.
Con la perspectiva que le da el tiempo, el tandilense también se detiene a analizar los cambios generacionales dentro del circuito. “Antes hablábamos del Big Four, lo incluíamos a Andy Murray. Después venían las segundas líneas: Stan Wawrinka, Tomás Berdych, David Ferrer, Jo-Wilfried Tsonga, Gael Monfils, incluido yo. Había como otros diez jugadores; nosotros los poníamos en peligro a ellos. Hoy hay una diferencia más marcada entre Jannik Sinner y Carlos Alcaraz con el resto”, señala.
PUBLICIDAD
Sin embargo, lejos de verlo como una limitación, lo interpreta como una oportunidad: “Es una gran chance para muchos jugadores de aprovechar esta etapa, como ganar un Grand Slam, ganar Masters 1000 que en otra época era muy difícil, es una linda ventana del tenis como para aprovechar”.

Sobre un posible futuro como entrenador, mantiene la puerta entreabierta, aunque sin apuro: “Hoy no, tuve propuestas pero por ahora no accedí, implicaría volver a viajar mucho y no es lo que quiero en este momento. Más adelante, si hay algún proyecto que me pueda motivar, no lo descarto”.
PUBLICIDAD
En medio de esa nueva etapa, también hay lugar para la memoria colectiva. La Copa Davis conquistada en Zagreb en 2016 sigue siendo uno de los hitos más importantes de su carrera. “Fue un logro histórico para mí y para toda Argentina. Era algo que todo el país quería que al menos se gane una vez”, afirma.
Por último, su mirada sobre el tenis argentino actual combina optimismo y cautela. “Hay una gran oportunidad en el tenis para ellos, hay mucho potencial. Si se animan y confían en su juego, pueden estar más arriba”, concluye.
PUBLICIDAD
Hoy, lejos del circuito pero no del tenis, Del Potro entiende que su lugar cambió. Sin la exigencia del alto rendimiento, el desafío pasa por otro lado: transmitir, acompañar y dejar una huella en quienes recién comienzan.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Mourinho, el objetivo del Real Madrid en medio de la crisis: las dos condiciones que puso el técnico y una cláusula clave
El entrenador no definirá su futuro hasta que termine la temporada con el Benfica

El prestigioso ranking que ubicó a Juan Manuel Fangio como el mejor piloto de la historia de la Fórmula 1: “Es insuperable”
El icónico piloto argentino fue elegido por delante de figuras como Michael Schumacher y Lewis Hamilton

El ácido cruce entre Guillermo Barros Schelotto y un periodista tras la eliminación de Vélez: “Es de mal gusto”
El Fortín quedó eliminado del Torneo Apertura en una noche que los hinchas hicieron sentir su malestar y el entrenador se enojó ante una pregunta sobre “¿cómo vivió el partido?”

Una selección de Europa se anticipó a la fecha límite y anunció a sus 26 convocados para jugar el Mundial
Con Edin Dzeko a la cabeza, el conjunto de Bosnia y Herzegovina hizo pública la lista que participará del certamen internacional
El tenis argentino pone en marcha una nueva ilusión en el Sudamericano Sub 14 de Rosario
Se disputará del 11 al 16 de mayo en las instalaciones del Jockey Club de Rosario



