
Klebsiella pneumoniae es una bacteria que puede causar infecciones graves en humanos y animales. Hoy se la conoce más por su resistencia a múltiples antibióticos.
Científicos de Italia encontraron que zorros rojos y aves silvestres pueden tener esas superbacterias.
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Esto significa que la resistencia a los medicamentos hoy ya no se limita a hospitales o granjas, sino que circula también en ambientes naturales, lo que desafía la idea de que la naturaleza está libre de estos riesgos.

El hallazgo fue realizado por Maria Sampieri, Mauro Conter y otros colegas del Instituto Zooprofiláctico Experimental de Lombardía y Emilia-Romaña y la Universidad de Parma. La investigación se publicó en la revista Frontiers in Microbiology.
Sus implicancias son amplias: la fauna silvestre puede pasar a ser un sistema de alarma para detectar la propagación de bacterias peligrosas.
Alarmas en la espesura

Los científicos tuvieron en cuenta la preocupación mundial: la resistencia a los antibióticos crece y llega incluso a lugares donde no se usan esos medicamentos.
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Esto ocurre porque las bacterias resistentes pueden viajar a través del agua, el suelo o el contacto con animales. Residuos de antibióticos usados en salud humana, ganadería o agricultura pueden terminar en ríos, lagos o bosques.
Así, incluso en lugares alejados de hospitales, las bacterias encuentran la forma de sobrevivir y adaptarse. Por eso, la vigilancia en animales que viven en libertad se vuelve fundamental.
Estos animales pueden actuar como indicadores del nivel de contaminación y del avance de la resistencia y ayudar a prevenir problemas de salud pública antes de que lleguen a las personas.

Por eso, la aparición y expansión de bacterias como Klebsiella resulta especialmente preocupante: afecta tanto a personas como a animales y puede instalarse en cualquier entorno. En ambientes naturales, las bacterias pueden aparecer sin que haya un uso directo de antibióticos.
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El equipo de investigación se propuso monitorear y describir la presencia del patógeno con enzimas resistentes, como ESBL y carbapenemasas, en aves silvestres y zorros rojos de Emilia-Romaña, en el norte de Italia.
Bacterias viajeras bajo el cielo abierto

Recolectaron 493 muestras de animales muertos por causas naturales o depredadores entre agosto de 2020 y febrero de 2023. Incluyeron zorros rojos, córvidos (el grupo que incluye a cuervos y urracas, entre otros) y aves acuáticas de distintas zonas.
Estudiaron los intestinos con técnicas reconocidas y buscaron los genes responsables de la resistencia y la diversidad bacteriana.
La prevalencia de Klebsiella pneumoniae fue baja, pero la mayoría de las cepas aisladas resultaron multirresistentes. Encontraron bacterias resistentes hasta a seis familias de antibióticos, incluyendo los de uso crítico en humanos.
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Remarcaron que había “una alta prevalencia de genes ESBL y marcadores de resistencia a aminoglucósidos en aves acuáticas, lo que refleja una posible exposición a contaminación ambiental de origen humano”.
En un zorro, hallaron una cepa con resistencia a carbapenemes y varios genes asociados a resistencia múltiple.
Encontraron también que las bacterias pueden intercambiar “trucos” para defenderse de los medicamentos, al usar pequeños fragmentos de ADN llamados plásmidos. Esto les hace que sean más difíciles de contrarrestar.
Centinelas naturales y el futuro de la resistencia

Zorros y aves acuáticas resultaron ser como centinelas del ambiente, porque muestran qué tan lejos llegan estas bacterias resistentes.
Esto significa que a través de esos animales se podría detectar y rastrear la presencia y expansión de las superbacterias en la naturaleza.
Los investigadores aclararon que aún no se probó un salto directo de bacterias entre esos animales silvestres y personas, pero sí dejaron claro que vigilar la vida silvestre es clave para anticipar riesgos.
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En diálogo con Infobae, el médico Francisco Nacinovich, cofundador de la asociación INVERA, jefe de infectología de ICBA y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), comentó tras leer los resultados del estudio: “El nuevo estudio aporta más evidencia sobre la presencia de gérmenes resistentes en la fauna silvestre”
También es “un recordatorio de la importancia de considerar el enfoque Una Salud, que tiene en cuenta las relaciones entre la salud humana, la salud animal y las interacciones con el ambiente”, expresó.
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