La resistencia a los antibióticos afecta también a personas sanas y preocupa a la comunidad médica

Un estudio en Noruega revela que hasta el 38% de individuos sin enfermedades presenta mecanismos de resistencia, lo que amplía el alcance de este fenómeno y refuerza la necesidad de un uso responsable de estos medicamentos

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Un estudio noruego revela que hasta el 38% de individuos sanos portan genes de resistencia a los antibióticos, complicando el abordaje médico global (Imagen Ilustrativa Infobae)

La idea de que la resistencia a los antibióticos es un problema limitado a pacientes con infecciones frecuentes o enfermedades crónicas empieza a quedar atrás. Un estudio realizado por la University of Bergen, en Noruega, reveló que una proporción significativa de personas sin patologías puede albergar mecanismos que vuelven menos efectivos estos fármacos.

La investigación, publicada en BMJ Open Respiratory Research, identificó estas variantes en hasta el 38% de los individuos sanos analizados. El dato resulta relevante porque sugiere que el fenómeno no se restringe a entornos clínicos, sino que está presente de forma más extendida en la población.

El alcance de la resistencia más allá de pacientes respiratorios

El trabajo incluyó tanto a personas sin diagnóstico como a pacientes con afecciones pulmonares. Entre estos últimos, la frecuencia fue aún mayor. En casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el 51% presentaba estos mecanismos; en asma, el 39%; en sarcoidosis, el 65%; y en fibrosis pulmonar idiopática, el 83%.

Una radiografía de tórax que muestra el esqueleto superior del cuerpo, incluyendo costillas, clavículas, hombros y la estructura de los pulmones.
La investigación en la University of Bergen identifica la presencia de variantes genéticas que disminuyen la eficacia de los tratamientos habituales incluso en personas sin enfermedades respiratorias (Imagen Ilustrativa Infobae)

También se observaron valores elevados en enfermedades intersticiales no clasificadas, con una prevalencia del 72,7%. Estos números reflejan que ciertas condiciones pueden estar asociadas a una mayor acumulación de estas características, aunque no son el único factor que las explica.

Qué significa tener resistencia a los antibióticos

Estos mecanismos permiten a algunas bacterias sobrevivir a medicamentos diseñados para eliminarlas. En términos simples, es como si ciertos microorganismos tuvieran una “defensa” que bloquea el efecto del tratamiento.

Esto no implica que una persona esté enferma, pero sí que su organismo puede albergar bacterias más difíciles de combatir si se desarrolla una infección. En ese contexto, los tratamientos habituales podrían perder eficacia, lo que complica la recuperación.

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El análisis muestra mayores proporciones de resistencia a antibióticos en pacientes con enfermedades pulmonares como EPOC, asma, sarcoidosis y fibrosis pulmonar idiopática (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los resultados que más llamó la atención fue el del grupo con sarcoidosis. A pesar de que estos pacientes eran, en promedio, más jóvenes y habían tenido menor exposición a antibióticos, mostraron una alta presencia de estos mecanismos.

Según explicó la investigadora Guri D. Kringeland, este dato indica que podrían intervenir otros factores, más allá del uso de medicamentos, en la aparición de este fenómeno.

Cómo se estudió el microbioma pulmonar

Para llevar adelante el análisis, los científicos trabajaron con 100 personas sanas y 163 pacientes con distintas afecciones respiratorias. Las muestras se obtuvieron mediante broncoscopía estéril, un procedimiento que permite recolectar material directamente de las vías respiratorias profundas.

Este detalle es importante porque reduce la posibilidad de contaminación con microorganismos de la boca o la garganta, lo que mejora la precisión de los resultados.

Seis científicos con batas de laboratorio observan una gran pantalla que muestra modelos 3D de pulmones, datos gráficos y diagramas sobre el envejecimiento; una mujer señala la pantalla.
La secuenciación metagenómica aplicada sobre muestras broncoscópicas permitió un análisis más preciso del resistoma en las vías respiratorias profundas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Luego, los investigadores aplicaron secuenciación metagenómica, una técnica que permite analizar todo el material genético presente en una muestra. Para entenderlo de forma simple, es como leer un “mapa completo” de los microorganismos que habitan en ese entorno.

A través de herramientas bioinformáticas, eliminaron el material genético humano y se enfocaron en identificar las secuencias asociadas a resistencia.

Relación con el uso reciente de antibióticos

El estudio también analizó la relación entre el consumo reciente de estos medicamentos y la presencia de estos mecanismos. Los resultados mostraron una diferencia clara. Quienes habían utilizado antibióticos en los tres meses previos presentaban más del doble de estas variantes por millón de lecturas en comparación con quienes no los habían consumido recientemente.

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El uso reciente de antibióticos se asocia con más del doble de variantes de resistencia, lo que respalda el vínculo entre consumo excesivo de estos medicamentos y pérdida de eficacia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este dato refuerza una idea ya conocida: el uso de antibióticos favorece la aparición de resistencia. Sin embargo, no explica todos los casos, como lo demuestra el grupo de sarcoidosis.

Entre las variantes identificadas, las más comunes fueron las asociadas a tetraciclinas (33%), seguidas por las relacionadas con beta-lactámicos y macrólidos (26% cada una). Se trata de familias de antibióticos ampliamente utilizados en la práctica médica, lo que aumenta la relevancia del hallazgo.

Un enfoque más preciso que estudios anteriores

A diferencia de investigaciones previas, que analizaban muestras de esputo —más propensas a contaminación—, este trabajo se centró en material obtenido de zonas profundas del pulmón.

Además, incorporó un análisis funcional del llamado “resistoma”, es decir, el conjunto de elementos genéticos que permiten a los microorganismos resistir tratamientos. Esto brindó una visión más detallada del fenómeno.

Los autores advierten que el uso excesivo de antibióticos puede ampliar la presencia de estos mecanismos en la población. Esto no solo dificulta el tratamiento de infecciones, sino que también favorece la transferencia de resistencia entre bacterias.

Científica con bata, gafas y guantes azules analiza tubos de ensayo frente a un microscopio en laboratorio.
Los autores advierten sobre la necesidad de frenar el uso indiscriminado de antibióticos para evitar la expansión de mecanismos de resistencia en la población general (Imagen Ilustrativa Infobae)

En otras palabras, cuanto más se utilizan estos medicamentos, mayor es la probabilidad de que pierdan efectividad con el tiempo.

El estudio presenta algunas limitaciones. Su diseño no permite establecer relaciones causales a largo plazo y no incluye información detallada sobre el tipo o duración de los tratamientos previos en todos los casos. Además, algunos subgrupos tenían un tamaño reducido.

Aun así, los resultados aportan evidencia relevante sobre la necesidad de comprender mejor cómo se desarrollan y se mantienen estos mecanismos en el organismo.

La resistencia a los antibióticos es considerada una de las principales amenazas para la medicina moderna. Este estudio refuerza la idea de que no se trata solo de un problema individual, sino de un fenómeno que involucra a toda la población.

Comprender su alcance y sus causas será clave para preservar la eficacia de los tratamientos actuales y avanzar en nuevas estrategias frente a infecciones cada vez más complejas.