Detectar una conmoción cerebral rápidamente puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y problemas de salud a largo plazo. Sin embargo, en el deporte y en situaciones de alto riesgo, reconocer este tipo de lesiones no siempre es sencillo. Muchas veces los síntomas son sutiles, y las evaluaciones dependen de lo que la persona dice sentir o de la observación del personal médico.
Un nuevo dispositivo portátil desarrollado por investigadores de la Universidad de Waterloo, en Canadá, junto con la empresa tecnológica HeadFirst, busca cambiar ese escenario. El equipo creó una herramienta que permite detectar posibles lesiones cerebrales a partir de una simple muestra de saliva, ofreciendo resultados en pocos minutos y ayudando a tomar decisiones rápidas y más confiables.
Un avance clave para la medicina deportiva
Según la Cleveland Clinic, una conmoción cerebral es una lesión cerebral traumática leve que ocurre cuando un golpe o una sacudida hace que el cerebro se mueva dentro del cráneo, alterando de manera temporal su funcionamiento, incluso cuando no hay lesiones visibles en estudios médicos.
Puede provocar síntomas como dolor de cabeza, confusión, mareos, problemas de memoria o concentración, y requiere evaluación médica para evitar complicaciones.
Son especialmente frecuentes en deportes de contacto, como el fútbol, el hockey o el rugby. Actualmente, los controles suelen basarse en preguntas, pruebas de equilibrio o evaluaciones visuales, que pueden ser subjetivas. En muchos casos, los deportistas minimizan sus síntomas para poder seguir jugando.
Según datos de la Universidad de Waterloo, hasta la mitad de las conmociones podrían pasar desapercibidas, lo que aumenta el riesgo de complicaciones posteriores. Por eso, contar con una herramienta objetiva —es decir, que no dependa solo de la percepción de una persona— es una necesidad urgente.
El dispositivo de HeadFirst analiza ciertas sustancias presentes en la saliva, conocidas como biomarcadores. Estas sustancias cambian cuando ocurre una lesión en el cerebro. Al medirlas, el sistema puede indicar si existe una alta probabilidad de que la persona haya sufrido una conmoción. Su tamaño compacto permite usarlo directamente en el lugar del incidente, ya sea una cancha, un entrenamiento o una competencia.
Una idea nacida de la experiencia personal
Andrew Cordssen-David, cofundador y director ejecutivo de HeadFirst, sufrió varias conmociones durante su carrera como jugador de hockey. Esa experiencia le mostró de primera mano las limitaciones de los métodos actuales de diagnóstico. “Hoy en día, muchas decisiones se toman a partir de suposiciones. Nosotros buscamos aportar una prueba objetiva que ayude a médicos y entrenadores a decidir mejor”, explicó.
Después de verse obligado a abandonar el deporte profesional, Cordssen-David decidió enfocar su carrera en desarrollar soluciones que eviten que otros atraviesen situaciones similares. Así surgió el proyecto, con el objetivo de reducir los errores en la detección temprana de lesiones cerebrales.

El desarrollo cuenta con el apoyo de la Universidad de Waterloo. Shazia Tanvir, cofundadora de la empresa y profesora en la institución, destacó que la saliva es una fuente accesible y confiable para detectar señales biológicas asociadas al daño cerebral. Una vez completadas las pruebas clínicas, el dispositivo podría utilizarse junto con otros estudios médicos para confirmar diagnósticos de manera más rápida y segura.
Proyección y posibles aplicaciones
Actualmente, el sistema se encuentra en una etapa de pruebas iniciales, utilizando muestras de deportistas universitarios para comprobar su precisión en situaciones reales. Este paso es fundamental antes de que la tecnología pueda aprobarse para su uso generalizado.
El proyecto ya despertó interés en ligas deportivas profesionales, comités olímpicos y organizaciones internacionales, que ven en esta herramienta una forma de mejorar la seguridad de los atletas.
Además del deporte, la tecnología podría aplicarse en otros contextos donde las lesiones en la cabeza son frecuentes, como accidentes de tránsito o entornos militares, donde una evaluación rápida puede ser determinante para el tratamiento.
El desarrollo fue impulsado por el ecosistema emprendedor de la Universidad de Waterloo, que brinda apoyo a proyectos tecnológicos innovadores. Para Cordssen-David, el trabajo colaborativo con investigadores, estudiantes y especialistas fue clave para transformar una idea en una solución concreta.
La meta de HeadFirst es clara: reducir la incertidumbre al momento de detectar una conmoción cerebral y evitar que una lesión pase inadvertida. Con herramientas más rápidas y objetivas, se busca proteger la salud de las personas y mejorar la toma de decisiones en situaciones críticas.
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