¿El yogur es realmente saludable? Qué beneficios aporta y qué riesgos conviene tener en cuenta

La evidencia científica más actual apunta a que, si bien puede ser beneficioso, no todos los productos ofrecen los mismos resultados para la salud

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El yogur aporta beneficios a
El yogur aporta beneficios a la digestión, los huesos, el sistema inmunitario y la salud cardiovascular, según estudios recientes citados por Verywell Health (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿El yogur es tan saludable como se afirma? Estudios recientes recopilados por Verywell Health indican que este alimento aporta beneficios concretos para la digestión, los huesos, el sistema inmunitario y la salud cardiovascular.

Sin embargo, no todos los tipos de yogur ofrecen los mismos efectos positivos y existen advertencias asociadas a su consumo, en especial por la presencia de azúcares añadidos y las intolerancias.

El yogur es un producto lácteo derivado de la fermentación de la leche con bacterias beneficiosas, las cuales transforman la lactosa y generan ácido láctico, responsable del sabor y la textura particulares. Puede elaborarse a partir de leche entera, semidescremada o desnatada, tanto de origen animal como vegetal.

Efectos en la digestión y aporte nutricional

La presencia de probióticos en
La presencia de probióticos en el yogur favorece el equilibrio de la flora intestinal y contribuye al alivio de trastornos digestivos como el síndrome de colon irritable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los principales aportes del yogur es su efecto en la digestión. Según los estudios citados por Verywell Health, gracias a las bacterias beneficiosas y probióticos, contribuye al equilibrio de la flora intestinal. Algunas variedades ayudan a aliviar molestias vinculadas al síndrome de colon irritable, la diarrea persistente o el estreñimiento.

Desde el punto de vista nutricional, el yogur proporciona calcio y proteínas, esenciales para la estructura ósea y la salud dental. El consumo regular de alimentos ricos en calcio, como el yogur, fortalece los huesos y reduce la probabilidad de osteoporosis.

Además, aporta vitaminas del grupo B, en particular B12 y B2, necesarias para el metabolismo y la protección cardiovascular, junto a minerales como fósforo, magnesio y potasio.

Impacto en la salud cardiovascular e inmunitaria

Algunas alternativas vegetales de yogur
Algunas alternativas vegetales de yogur pueden contener niveles elevados de azúcares añadidos, lo que requiere revisar cuidadosamente la información nutricional para elegir la opción más saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consumir yogur de manera habitual, según lo señalado por Verywell Health, puede favorecer la función cardíaca y ayudar a regular la presión arterial. Los probióticos presentes refuerzan el sistema inmunitario al atenuar procesos inflamatorios relacionados con enfermedades.

Aunque el yogur no contiene vitamina D de forma natural, algunos productos están enriquecidos con este nutriente, lo que mejora la absorción de calcio y amplía su valor nutricional.

Variedad de yogures y alternativas disponibles

La variedad de tipos de yogur permite ajustar el consumo a diferentes preferencias y necesidades. El yogur griego se distingue por un proceso de filtrado que lo hace más denso y eleva su contenido proteico, hasta 20 gramos por ración.

Existen diferentes tipos de yogur,
Existen diferentes tipos de yogur, como el griego, el skyr, el kéfir y las versiones vegetales, cada uno con características nutricionales y texturas particulares (Imagen Ilustrativa Infobae)

El skyr, tradicional de Islandia, presenta una textura incluso más espesa y un sabor más intenso. El kéfir es una bebida fermentada, menos densa y sometida a una fermentación prolongada.

El yogur congelado se elabora a partir del tradicional y, en diversas marcas, se le añade azúcar para suavizar la acidez. Existen alternativas vegetales de almendras, coco, avena, anacardos o soja. Es habitual que estas contengan una cantidad considerable de azúcares añadidos, por lo cual conviene revisar la información nutricional antes de elegirlas.

Contraindicaciones y advertencias

No todas las personas pueden consumir yogur sin dificultades. Quienes presentan intolerancia a la lactosa pueden experimentar molestias digestivas, como dolor abdominal y diarrea, debido a una menor producción de la enzima lactasa.

Algunas alternativas vegetales de yogur
Algunas alternativas vegetales de yogur pueden contener niveles elevados de azúcares añadidos, lo que requiere revisar cuidadosamente la información nutricional para elegir la opción más saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunas variedades de yogur con probióticos tienen menos lactosa y pueden ser toleradas en cantidades moderadas. Por el contrario, quienes padecen alergia a las proteínas de la leche, como caseína o suero, deben evitar el yogur, ya que su consumo puede desencadenar reacciones graves.

El contenido de azúcares añadidos en el yogur es un aspecto crucial. Muchas marcas, sobre todo en las versiones bajas en grasa, aumentan el azúcar para mejorar el sabor. Verywell Health advirtió en base a los estudios que un consumo elevado de estos azúcares se asocia a un mayor riesgo de diabetes y obesidad.

Por este motivo, se recomienda elegir productos naturales sin endulzantes y combinarlos con frutas, semillas o frutos secos para sumar sabor y valor nutricional.

Consejos para elegir el yogur adecuado

Para un consumo saludable, se
Para un consumo saludable, se recomienda elegir yogur natural sin endulzantes y combinarlo con frutas, semillas o frutos secos, además de examinar su etiquetado cuidadosamente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Escoger el yogur adecuado implica examinar detenidamente el etiquetado. Es preferible evitar productos con edulcorantes artificiales y optar por opciones sencillas y naturales.

Incluir el yogur como base en batidos, parfaits o como sustituto de mayonesa y crema en recetas puede ser una forma saludable de incorporarlo en la alimentación diaria, sugiere Verywell Health.

El yogur ofrece ventajas comprobadas y una notable versatilidad nutricional, pero resulta fundamental considerar las condiciones individuales y el tipo de producto antes de incorporarlo de manera habitual en la dieta.