
Un estudio publicado en el British Medical Journal siguió durante más de tres décadas a más de 100.000 personas para analizar cómo los hábitos de movimiento influyen en la expectativa de vida. Los resultados muestran que no solo importa cuánto ejercicio se realiza, sino también cómo se distribuye entre distintas prácticas.
Muchas personas encuentran seguridad en la rutina: salir a caminar por el mismo recorrido, repetir la misma clase o entrenar siempre los mismos músculos. Pero el cuerpo no necesariamente responde mejor a la monotonía. Incorporar distintos estímulos de movimiento en la vida cotidiana podría influir de manera positiva en el envejecimiento y en la salud general. El estudio fue publicado en la revista BMJ Medicine.
PUBLICIDAD

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron datos de dos grandes grupos de participantes de Estados Unidos: el Nurses’ Health Study (121.700 mujeres) y el Health Professionals Follow-Up Study (51.529 hombres). Al incorporarse al estudio, los participantes brindaron información sobre su salud y estilo de vida, que luego fue actualizada periódicamente cada dos años desde 1986.
Cómo se analizaron los datos
El objetivo fue determinar si una combinación de distintas prácticas físicas ofrece ventajas adicionales frente al simple aumento del volumen total de ejercicio.
Entre las actividades evaluadas se incluyeron caminatas, carrera, ciclismo, natación, remo, ejercicios de fuerza y distintos deportes recreativos, además de prácticas de menor intensidad como yoga y estiramientos. También se tuvieron en cuenta tareas al aire libre de intensidad variable y la cantidad de pisos subidos por día.
PUBLICIDAD

La medición de la actividad física se realizó mediante “equivalentes metabólicos”, un indicador que combina el tiempo dedicado a cada ejercicio con su gasto energético estimado. En el Nurses’ Health Study se identificaron hasta 11 tipos diferentes de ejercicios, mientras que en el Health Professionals Follow-Up Study se analizaron 13.
Efectos sobre la salud y la expectativa de vida
Caminar fue la actividad más habitual entre los participantes, aunque los hombres tendieron a correr o trotar con mayor frecuencia. En general, quienes se mantenían físicamente activos mostraron mejores indicadores de salud: fumaban menos, tenían la presión arterial y el colesterol más bajos, un peso corporal más saludable, una alimentación de mejor calidad y mayor integración social.
PUBLICIDAD
Durante más de 30 años de seguimiento, fallecieron 38.847 personas: 9.901 por enfermedades cardiovasculares, 10.719 por cáncer y 3.159 por afecciones respiratorias. La mayoría de las actividades físicas se asoció con una menor probabilidad de morir por cualquier causa, con excepción de la natación, que no mostró una relación estadísticamente clara.

Los investigadores también observaron que el beneficio del ejercicio tiene un límite: una vez alcanzado un nivel adecuado de actividad semanal, aumentar todavía más la cantidad de ejercicio no genera mejoras adicionales relevantes en la expectativa de vida.
PUBLICIDAD
Al analizar cada práctica por separado, los resultados mostraron diferencias en el impacto:
- Caminar regularmente se asoció con una reducción del 17% en el riesgo de muerte.
- Practicar deportes como tenis, squash o ráquetbol se vinculó con una baja del 15%.
- Remar o realizar ejercicios de calistenia mostró una reducción del 14%.
- Entrenamiento de fuerza y correr se asociaron con una disminución del 13%.
- Trotar implicó una reducción del 11%.
- Subir escaleras con frecuencia redujo el riesgo en un 10%.
- Andar en bicicleta presentó una reducción más moderada, del 4%.
Beneficio superior de una rutina diversa y limitaciones del estudio
El hallazgo central es que una combinación amplia de actividades ofrece ventajas superiores frente a concentrarse en una sola práctica. Quienes mantenían el repertorio más amplio de ejercicios presentaron un 19% menos de riesgo de muerte por cualquier causa, junto con una reducción de entre 13% y 41% en el riesgo asociado a enfermedades crónicas, cardiovasculares, oncológicas o respiratorias.
PUBLICIDAD

El estudio también reconoce limitaciones. La actividad física fue auto-reportada, lo que puede introducir sesgos frente a mediciones objetivas. Además, la asignación de equivalentes metabólicos asumió que las actividades declaradas se realizaban con una intensidad constante, sin datos precisos sobre el esfuerzo real.
Otro aspecto relevante es que la muestra estuvo compuesta mayoritariamente por personas blancas, lo que podría limitar la extrapolación de los resultados a otras poblaciones.
PUBLICIDAD
Los datos refuerzan que sostener a largo plazo una rutina física diversa puede contribuir de manera significativa a mejorar la longevidad y reducir el riesgo de mortalidad por distintas causas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Seis pingüinos volvieron al mar tras un rescate clave: estaban atrapados en redes y contaminados con petróleo
Biólogos los devolvieron a su hábitat tras un proceso de rehabilitación por heridas, deshidratación y daño en el plumaje

Cómo es la herramienta que mide el impacto de El Niño en cultivos en Argentina
Desarrollada por el CONICET y el INTA, es de acceso libre y usa datos de los últimos 35 años para estimar efectos sobre maíz, soja, trigo, cebada y girasol

Cómo actúa la nueva droga para el tratamiento de cáncer de páncreas avanzado
La terapia fue diseñada para bloquear una de las rutas moleculares más alteradas en este tumor y mostró en ensayos clínicos una mejora de la supervivencia frente a la quimioterapia estándar

Científicos identifican una proteína que podría explicar por qué comer menos favorece un envejecimiento saludable
Un estudio publicado en Nature Aging identificó que la restricción calórica moderada disminuye el complemento C3, una proteína vinculada a la inflamación crónica, con efectos que van más allá de la pérdida de peso

Dieta keto vs. mediterránea: cuál mostró mayores beneficios para el hígado graso, según un estudio
La investigación publicada en Cell Metabolism comparó tres patrones nutricionales en personas con obesidad, prediabetes y exceso de grasa hepática, con descensos de peso similares pero efectos internos distintos



