Estados Unidos saca material radioactivo de Guatemala y lo vincula con la prevención de una “bomba sucia”

Aunque, la remoción se ejecutó en mayo con apoyo del Laboratorio Nacional de Los Álamos, tras retirar una parte de una máquina de teleterapia en desuso y colocarla en resguardo en territorio estadounidense, su confirmación llegó el jueves

Cinco personas posan junto a una caja naranja asegurada con correas sobre un palé, frente a un avión militar gris en una pista
Un equipo de especialistas posa junto a un contenedor naranja de cobalto 60 desembarcado frente a un avión militar de transporte en una pista de aviación. (energy.gov)
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Estados Unidos repatrió desde Guatemala una fuente de cobalto-60 de alto riesgo que había sido usada en un equipo médico para tratar cáncer y que, según la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, podía ser robada y empleada para fabricar una “bomba sucia”.

La operación, confirmada el jueves por la NNSA en X, terminó con el material trasladado a un depósito seguro en territorio estadounidense, según información publicada en el departamento de energía de Estados Unidos.

La extracción había comenzado en mayo y formó parte de una misión conjunta con la Agencia para la Reducción de las Amenazas de Defensa de Estados Unidos. El material estaba dentro de una máquina de teleterapia de origen estadounidense que ya no estaba en uso y de la que se desmontó una parte para retirarla del país centroamericano.

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Según la NNSA, la operación buscó reducir el riesgo radiológico tanto para Estados Unidos como a escala internacional.

El organismo sostuvo que el retiro de materiales de alta radiactividad forma parte de su estrategia para impedir que actores hostiles accedan a sustancias capaces de causar daño fuera de un uso médico controlado.

Ampolla transparente de vidrio con sustancia azul y etiqueta amarilla con el símbolo de radiación sobre un fondo negro.
Una ampolla de vidrio sellada contiene un compuesto de cobalto-60 de color azul y exhibe una etiqueta con el símbolo de radiación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fuente estaba en una máquina médica en desuso y fue retirada en mayo

El compuesto retirado era una fuente de cobalto-60, un material radiactivo utilizado en dispositivos médicos para el tratamiento del cáncer. En este caso, se encontraba almacenado dentro de una máquina de teleterapia fuera de servicio instalada en Guatemala.

Un equipo del Laboratorio Nacional de Los Álamos, dependiente de la NNSA en Nuevo México, trabajó en mayo con una instalación guatemalteca para desmontar parte del aparato y preparar su traslado.

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Después, la agencia estadounidense embaló de forma segura el componente con cobalto-60 y la DTRA se encargó de su transporte protegido de regreso a Estados Unidos.

Durante el procedimiento también participaron representantes guatemaltecos del Centro Nacional de Desechos Radiactivos y del Ministerio de Energía y Minas. Su intervención incluyó apoyo en transporte, logística y seguridad física durante toda la remoción, de acuerdo con la información difundida por la administración estadounidense.

Mayra Villatoro, jefa de la Unidad de Laboratorios Técnicos del Ministerio de Energía y Minas, afirmó que la colaboración con las agencias de Estados Unidos permitió “eliminar el peligro que representaba para nuestra comunidad y nuestro país”. La funcionaria vinculó el retiro del material con una reducción directa del riesgo local.

Washington enmarca la operación en su estrategia antiterrorista de 2026

La NNSA explicó que, aunque el cobalto-60 tiene aplicaciones médicas, su nivel de radiactividad lo convierte en un material sensible si queda sin protección suficiente.

El organismo advirtió que una fuente de este tipo podría ser sustraída y utilizada para construir un dispositivo de dispersión radiológica, conocido como “bomba sucia”.

Ese argumento aparece ligado a la Estrategia Antiterrorista de 2026 de la administración de Donald Trump, que identifica como una responsabilidad central del Gobierno de Estados Unidos impedir que grupos terroristas obtengan armas químicas, biológicas, radiológicas o nucleares. La remoción hecha en Guatemala fue presentada por Washington como una acción concreta dentro de ese marco de prevención.

Matthew Napoli, subdirector de la Oficina de No Proliferación Nuclear con Fines de Defensa de la NNSA, dijo que la misión tuvo un objetivo directo: “proteger a los ciudadanos estadounidenses, asegurar nuestras fronteras y garantizar que nuestros adversarios nunca pongan sus manos sobre materiales que podrían dañar a nuestro país”.

También definió la retirada como “un gran logro para la seguridad nacional” y como una muestra de la relación positiva con el Gobierno guatemalteco.

Robert Bridges, gerente de programa de Transporte y Disposición Nuclear de la DTRA, sostuvo que la repatriación de la fuente de cobalto-60 fue resultado de una cooperación interinstitucional “vital” dentro del Gobierno de Estados Unidos. Añadió que su agencia trabaja con la NNSA para eliminar riesgos radiológicos mediante acciones operativas.

La Oficina de Seguridad Radiológica de la NNSA describió su enfoque en dos frentes: retirar materiales radiactivos de alta actividad y evitar que adversarios los consigan mediante alianzas con la industria, las fuerzas de seguridad y organismos estatales. En el caso de Guatemala, esa política terminó con una fuente de cobalto-60 fuera de circulación y almacenada bajo resguardo en Estados Unidos.

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