
Un fármaco experimental desarrollado por la Northwestern University ha logrado frenar el avance temprano del Alzheimer en modelos animales, según informó Medical Xpress. El compuesto, denominado NU-9, consiguió reducir tanto la inflamación cerebral como la acumulación de proteínas tóxicas antes de que aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad, lo que abre la puerta a nuevas estrategias de prevención y tratamiento en fases iniciales.
En el estudio, publicado el 18 de diciembre de 2025, el equipo de investigación administró NU-9 a ratones en una etapa previa a la aparición de síntomas. Durante 60 días, los animales recibieron una dosis oral diaria del fármaco.
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Los resultados mostraron una disminución significativa de la astrogliosis reactiva, una reacción inflamatoria que suele presentarse mucho antes de la pérdida de memoria. Además, la cantidad de oligómeros tóxicos de beta amiloide —pequeños cúmulos de proteínas asociados al daño neuronal— se redujo de forma notable, al igual que la presencia de una forma anómala de la proteína TDP-43, vinculada a deterioro cognitivo en enfermedades neurodegenerativas. Según Medical Xpress, estos efectos positivos se observaron en varias regiones cerebrales, lo que sugiere un impacto antiinflamatorio generalizado.
El mecanismo de acción de NU-9 se centra en atacar una subespecie especialmente dañina de oligómeros de beta amiloide, identificada recientemente por los científicos de Northwestern. Esta variante aparece en las neuronas y en los astrocitos —células encargadas de proteger a las neuronas y regular la inflamación— en etapas muy tempranas de la enfermedad.
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Cuando estos oligómeros se adhieren a los astrocitos, desencadenan una cascada inflamatoria que se extiende por el cerebro mucho antes de que se manifiesten los síntomas. NU-9 logró reducir de manera drástica esta subespecie, lo que podría evitar la activación destructiva de los astrocitos y, en consecuencia, ralentizar el proceso neurodegenerativo.

William Klein, profesor de neurobiología y coautor del estudio, destacó en declaraciones recogidas por Medical Xpress que “NU-9 tuvo un efecto sobresaliente sobre la astrogliosis reactiva, que es la esencia de la neuroinflamación y está vinculada a las primeras fases de la enfermedad”.
La importancia de intervenir antes de la aparición de síntomas se subraya en el contexto de los numerosos fracasos de ensayos clínicos previos, que suelen iniciarse cuando el daño cerebral ya está avanzado. Daniel Kranz, primer autor del estudio, explicó a Medical Xpress que “la enfermedad de Alzheimer comienza décadas antes de que se manifiesten los síntomas, con la acumulación de oligómeros tóxicos de beta amiloide y la activación de células gliales mucho antes de que la pérdida de memoria sea evidente”.
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Kranz añadió que, en este trabajo, el fármaco se administró en una ventana pre-sintomática, lo que podría ser clave para el éxito de futuras terapias. El propio Klein señaló que, tanto en el Alzheimer como en la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), las células sufren por la acumulación de proteínas tóxicas y que NU-9 “rescata la vía que salva a la célula”.

El desarrollo de NU-9 se remonta a hace unos quince años, como parte de los esfuerzos de Richard Silverman, profesor de química y fundador de Akava Therapeutics, por encontrar moléculas capaces de prevenir la acumulación de proteínas dañinas en enfermedades neurodegenerativas. Silverman, inventor también del medicamento pregabalina (Lyrica), lideró la creación de NU-9, que ya había demostrado eficacia en modelos animales de ELA y recibió autorización para ensayos clínicos en humanos para esa enfermedad en 2024. En estudios previos, el compuesto mostró capacidad para eliminar oligómeros tóxicos en células cerebrales cultivadas del hipocampo, una región clave para la memoria y el aprendizaje.
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De cara al futuro, el equipo de Northwestern University planea ampliar las pruebas de NU-9 en otros modelos animales, incluyendo uno que simula el Alzheimer de aparición tardía, más representativo del envejecimiento humano. Además, los investigadores seguirán a los animales tratados durante más tiempo para evaluar si desarrollan síntomas y cómo evoluciona la salud neuronal y la memoria tras la intervención temprana.
Según Medical Xpress, también se prevé analizar el impacto del fármaco en combinación con pruebas diagnósticas precoces, como los test sanguíneos en desarrollo para detectar biomarcadores de la enfermedad.
La posibilidad de administrar NU-9 a personas con indicadores tempranos de Alzheimer, antes de que surjan los síntomas, representa un cambio de paradigma en la prevención de enfermedades neurodegenerativas. Si los ensayos futuros confirman su eficacia, este enfoque podría ofrecer una nueva esperanza para quienes presentan factores de riesgo, permitiendo actuar antes de que el daño cerebral sea irreversible.
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