
Un avance en la aplicación de la inmunoterapia, tradicionalmente reservada para el tratamiento del cáncer, abrió una nueva vía para combatir la aterosclerosis, la forma más común de enfermedad cardíaca.
El hallazgo fue realizado por un equipo de la Universidad de Pensilvania. Los expertos demostraron en modelos animales que una estrategia basada en células CAR T puede reducir de manera significativa la formación de placas en las arterias. Lo publicaron en la revista Circulation.
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Si se hacen más estudios que comprueban la eficacia y la seguridad en seres humanos, la estrategia podría transformar el abordaje de una de las principales causas de muerte en el mundo.
Qué son las terapias CAR T

Las terapias CAR T consisten en modificar células inmunes llamadas linfocitos T para que tengan un receptor artificial, denominado CAR, que les permite reconocer y atacar células específicas, como las cancerosas.
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Este tipo de tratamiento se desarrolló a partir de la década de 1990 y recibió sus primeras aprobaciones regulatorias en 2017 en los Estados Unidos. Allí la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó el empleo de CAR T para ciertos tipos de leucemia y linfoma.
Ahora, el grupo de Pensilvania busca trasladar el conocimiento al campo de la cardiología.

“Nuestro estudio muestra por primera vez cómo la tecnología de células CAR T podría emplearse para tratar la causa subyacente de la forma más común de enfermedad cardíaca, que es la principal causa de muerte a nivel global”, afirmó el doctor Avery Posey, líder del estudio y científico de la Universidad de Pensilvania.
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El investigador subrayó la relevancia de este avance preclínico como un paso decisivo para ampliar el impacto de la terapia CAR T más allá del cáncer.
La investigación se centró en modificar células T reguladoras (Tregs) para que reconocieran y neutralizaran una molécula proinflamatoria clave en el desarrollo de la aterosclerosis.
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“OxLDL es una molécula proinflamatoria, y esa inflamación es lo que inicia la aterosclerosis”, explicó otro coautor, el doctor Robert Schwab.
El objetivo, según el investigador, era lograr que el sistema inmunitario identificara la oxLDL y desencadenara una respuesta antiinflamatoria capaz de frenar el proceso patológico desde su origen.
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Cuáles fueron los resultados en ratones

Los resultados en ratones predispuestos genéticamente a la hipercolesterolemia y la aterosclerosis fueron contundentes.
Tras doce semanas de tratamiento, los animales tratados con las nuevas CAR Tregs presentaron una reducción de aproximadamente 70 por ciento en la carga de placa aterosclerótica en comparación con los controles, sin que se observaran alteraciones en la función inmunitaria general.
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“La idea de que una terapia dirigida a la inflamación dentro de la pared arterial puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica es convincente”, sostuvo Daniel Rader.
El especialista en lípidos y aterosclerosis destacó que el enfoque CAR T dirigido a la oxLDL podría convertirse en un complemento relevante para los pacientes que, pese a recibir tratamientos eficaces para reducir el colesterol, mantienen un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular.
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El equipo investigador no prevé que la terapia CAR T reemplace los tratamientos actuales cuando estos resultan efectivos, sino que podría ofrecer una alternativa para quienes requieren opciones adicionales.
“No anticipamos que la terapia con células CAR T, si demuestra su eficacia en ensayos clínicos, sustituya los tratamientos existentes cuando funcionan bien para los pacientes. Más bien, podría convertirse en otra herramienta para quienes necesitan opciones adicionales o alternativas”, puntualizó el doctor Posey.
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La conexión entre cáncer, inflamación y enfermedad cardíaca también fue resaltada por los investigadores.

“Cáncer, inflamación y enfermedad cardíaca van de la mano”, señaló Schwab, al referirse al riesgo que enfrentan los sobrevivientes de cáncer, quienes pueden desarrollar enfermedades cardiovasculares como consecuencia de los tratamientos oncológicos o del propio entorno inflamatorio generado por el cáncer.
“Nos inspira el potencial de que esta tecnología desarrollada para el cáncer pueda ayudar a tantas personas, incluidos los sobrevivientes de cáncer”, resaltó Posey.
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