
Las relaciones “liana” afectan a personas de distintas edades en todo el mundo. El fenómeno ocurre cuando alguien inicia un vínculo amoroso poco después de terminar otro, sin espacio para procesar la ruptura anterior. Psicólogos y especialistas advierten sobre el impacto de esta dinámica en la vida emocional y personal, principalmente por la ausencia de un periodo de autoconocimiento.
El término, ampliamente utilizado en la psicología clínica, refiere a la imagen de ir de una pareja a otra sin soltarlas, evitando el “vacío” que produce el duelo. Quienes encadenan parejas suelen afirmar que la compañía de una nueva persona alivia el dolor del fin de una relación anterior.
Asimismo, sostienen que la felicidad depende del hecho de estar en pareja y refuerzan esta idea a través de creencias populares sobre el amor romántico. El fenómeno, sin embargo, va más allá de una simple preferencia y suele estar asociado con la dificultad de tolerar la soledad, el miedo a enfrentarse con emociones dolorosas y la falta de autodefinición más allá del vínculo de pareja.

El proceso de duelo tras una ruptura cumple un papel crucial. Cuando no se atraviesa ese periodo, la nueva relación puede estar marcada por expectativas poco realistas, inseguridades o exigencias que responden a heridas no sanadas. Estas dinámicas pueden repetirse varias veces, formando patrones emocionales que afectan a todas las partes implicadas.
Por qué ocurren y cómo distinguir una relación liana
De acuerdo con profesionales, citados por Psicología y Mente, las relaciones liana encuentran su origen en el intento de evitar el dolor. La idea de “un clavo saca otro clavo” motiva a muchas personas a buscar un nuevo vínculo que actúe de refugio emocional.

Sin embargo, los especialistas aseguran que este mecanismo posterga el proceso de sanación y no elimina la tristeza o el vacío, sino que los oculta temporalmente.
El miedo profundo a la soledad funciona como otro motor de este tipo de relaciones. Individuos que se definen a sí mismos por su vida amorosa o por el rol de pareja tienden a perder el sentido de identidad cuando el vínculo se termina. La ausencia de introspección impide identificar necesidades personales y desarrollar habilidades para el bienestar individual.

Para identificar si se ejerce esta dinámica, los expertos aconsejan analizar el tiempo entre el fin de un vínculo y el inicio del siguiente. También recomiendan observar la duración superficial de los romances y la repetición de patrones.
Si la compañía de un nuevo vínculo parece llenar de inmediato el vacío dejado por la relación anterior, o si se busca compartir actividades importantes prematuramente, podría existir una tendencia a encadenar parejas.

Existen señales más sutiles, como la necesidad excesiva de estar con otra persona, la urgencia de establecer compromisos (conocer a la familia, convivir pronto) o la repetición de sentimientos de vacío cuando el nuevo vínculo no está presente. Según Psicología y Mente, estas pautas suelen indicar que la persona aún no ha procesado el duelo emocional.
Consecuencias y riesgos en el desarrollo emocional
Iniciar relaciones liana impide procesar emociones naturales como la tristeza, la rabia o el temor. La falta de duelo puede llevar a que estas emociones no resueltas se manifiesten con mayor intensidad en el futuro o se proyecten hacia la nueva pareja.
Los especialistas advierten que saltar de relación en relación limita el conocimiento personal, reduce la satisfacción y restringe la capacidad de aprender de experiencias pasadas.

De acuerdo con Psicología y Mente, uno de los peligros principales consiste en la posibilidad de establecer vínculos poco saludables o incluso abusivos, ya que la urgencia por encontrar compañía impide una evaluación cuidadosa del nuevo vínculo. La falta de autorreflexión puede favorecer que se repitan errores y se perpetúen inseguridades.
Otro de los aspectos destacados por los expertos consiste en el impacto sobre la autoestima. Cuando la identidad de una persona se define por el hecho de estar en pareja, se corre el riesgo de perder autonomía y dejar de lado intereses personales valiosos. La dependencia emocional resultante limita el desarrollo y genera riesgos ante nuevas rupturas.

Finalizar una relación implica un proceso de adaptación, crecimiento y aprendizaje. Los especialistas recomiendan respetar el tiempo después de una ruptura para fortalecer la estabilidad emocional y evitar así los riesgos de las relaciones liana. El autoconocimiento adquirido durante este periodo de soledad ayuda a establecer vínculos más sólidos y satisfactorios en el futuro.
Las relaciones liana representan un desafío para el bienestar emocional. La toma de conciencia sobre los propios patrones, la búsqueda de ayuda profesional cuando sea necesario y el cultivo del autocuidado se presentan como estrategias clave para superar la tendencia a encadenar relaciones y fortalecer la salud afectiva de cara al futuro.
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