
La gastroenteritis viral, conocida también como virus estomacal o “gripe estomacal”, es una de las infecciones intestinales más frecuentes y puede afectar a personas de todas las edades. Esta afección se caracteriza por síntomas como diarrea acuosa, calambres abdominales, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, dolores musculares y, en ocasiones, fiebre.
Aunque comúnmente se la denomina gripe estomacal, la gastroenteritis no es lo mismo que la gripe. La gripe (influenza) afecta solo al sistema respiratorio: la nariz, la garganta y los pulmones. Por otra parte, la gastroenteritis ataca a los intestinos.
Según Mayo Clinic, la transmisión suele producirse por contacto directo con personas infectadas o por el consumo de alimentos o agua contaminados. Aunque a menudo se confunde con la gripe común, la gastroenteritis viral no está relacionada con la influenza, ya que esta última es una enfermedad respiratoria.
El periodo de incubación de la gastroenteritis viral suele ser de uno a tres días tras la exposición al virus, y los síntomas pueden durar desde unos pocos días hasta una semana. Mayo Clinic destaca que, aunque la mayoría de los casos pueden tratarse en el hogar, la principal complicación asociada a esta infección es la deshidratación, es decir, una pérdida importante de agua y sales minerales esenciales.
Este riesgo es mayor en niños pequeños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados, quienes pueden presentar complicaciones más graves.
Qué comer con gastroenteritis y cómo hidratarse

Durante un episodio de gastroenteritis viral, la alimentación y la hidratación adecuadas son fundamentales para la recuperación. Mayo Clinic recomienda dejar que el estómago descanse al principio, evitando la ingesta de alimentos sólidos durante las primeras horas.
En su lugar, se aconseja consumir líquidos claros en pequeñas cantidades y de forma frecuente, como caldos, infusiones, refrescos o bebidas deportivas sin cafeína, para reponer los líquidos perdidos por vómitos o diarrea y mantener el organismo hidratado.
Cuando la persona ya tolera los líquidos, se sugiere reincorporar gradualmente alimentos suaves y de fácil digestión. Entre las opciones recomendadas se encuentran puré de papa, fideos simples, galletitas saladas, pan tostado, gelatina, banana, arroz y pollo.
Estos alimentos ayudan a evitar la irritación del tracto digestivo y favorecen la recuperación. Mayo Clinic subraya la importancia de evitar comidas pesadas o irritantes durante este proceso.
Medicamentos, señales de alarma y prevención
En cuanto al uso de medicamentos, la institución aconseja precaución con los fármacos de venta libre, como el ibuprofeno, ya que pueden agravar el malestar estomacal. Se recomienda consultar con el equipo médico antes de tomar cualquier medicamento para evitar efectos secundarios. En casos de síntomas intensos, puede ser necesario recurrir a medicamentos específicos para reducir la diarrea o controlar las náuseas, siempre bajo supervisión profesional.

Existen señales de alarma que requieren atención médica inmediata. Mayo Clinic indica que se debe acudir a un profesional de la salud si aparecen signos de deshidratación severa, incapacidad para retener líquidos, heces con sangre, dolor abdominal intenso o si los síntomas persisten más de una semana. Los grupos vulnerables, como los niños pequeños, los adultos mayores y quienes tienen el sistema inmunológico comprometido, deben vigilar especialmente la evolución de la enfermedad.
La prevención de la gastroenteritis viral se basa en medidas de higiene rigurosas y en la manipulación segura de los alimentos. Mayo Clinic destaca la importancia de lavarse las manos con agua y jabón después de usar el baño, antes de preparar alimentos y antes de comer, para reducir el riesgo de contagio y limitar la propagación del virus en el hogar, la escuela, el trabajo y la comunidad.
Los virus estomacales suelen circular con mayor frecuencia durante el invierno y la primavera, por lo que Mayo Clinic recuerda la importancia de mantener hábitos preventivos y cuidadosos.
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