
La atención de la ciencia se volcó sobre las uvas tras descubrirse más de 1.600 compuestos en su interior, todos vinculados a beneficios reales para la salud. Según un estudio reciente publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry y citado por VeryWell Health, esta fruta se posiciona como un verdadero superalimento, capaz de potenciar el corazón, el cerebro, la digestión y múltiples aspectos esenciales del bienestar.
Compuestos antioxidantes y acción sinérgica
El informe fue liderado por John Pezzuto, decano del College of Pharmacy and Health Sciences en Western New England University, quien destacó que la enorme diversidad de compuestos en las uvas va mucho más allá de los conocidos resveratrol y quercetina.

“La uva contiene una gran variedad de compuestos, algunos, como el resveratrol y la quercetina, son familiares para el público, y muchos otros menos conocidos, aunque pertenecen a un número limitado de clases estructurales: flavonoides, catequinas, estilbenos, entre otros”, explicó Pezzuto a VeryWell Health. Según sus palabras, la acción conjunta de estos compuestos puede ser aditiva o sinérgica, lo que realza sus efectos saludables.
Uno de los mecanismos más relevantes que señaló Pezzuto es la capacidad de las uvas para modificar el microbioma intestinal. Los más de 1.600 compuestos de esta fruta son metabolizados por dicho microbioma, lo que genera nuevos compuestos que, a su vez, influyen en la expresión genética en todo el cuerpo. Este proceso produce efectos antioxidantes y antiinflamatorios que benefician diversos sistemas.
Beneficios para la salud

La nutricionista Julia Zumpano, de la Cleveland Clinic, expuso ante VeryWell Health los beneficios específicos de las uvas. “Son ricas en antioxidantes, que protegen nuestras células del daño y el estrés oxidativo. Estas sustancias poderosas protegen nuestro cerebro, corazón y células”, afirmó. Además, señaló que el resveratrol se vincula a la prevención del cáncer y de enfermedades cardíacas.
Sobre el control metabólico, remarcó que las uvas contienen fibra, lo que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, el apetito y el peso corporal.
Otro beneficio importante es el aporte de potasio, que favorece el control de la presión arterial, mientras que el bajo contenido de sodio apoya lecturas saludables de la presión. Las uvas, además, contienen melatonina, que facilita un sueño reparador, y vitamina C, que fortalece el sistema inmunológico.
Finalmente, la vitamina K, el calcio, el magnesio y el potasio presentes en la fruta contribuyen al mantenimiento de huesos fuertes.
Consumo recomendado y evidencia científica

La discusión acerca de si las uvas merecen el reconocimiento de superalimento suele asociarse a tendencias dietéticas como la dieta mediterránea. No obstante, Pezzuto subrayó ante VeryWell Health que este título debe sustentarse en evidencia científica.
“Los alimentos investigados en ensayos clínicos y con beneficios comprobados para la salud deberían tener máxima prioridad”, sostuvo Pezzuto.
En ese sentido, las uvas fueron evaluadas en ensayos clínicos en humanos y se comprobó su capacidad para promover beneficios diversos. “Son una entidad probada, no solo una esperanza o una conjetura”, afirmó.
Sobre la cantidad recomendada para obtener estos efectos, Pezzuto explicó que, aunque no existe una cifra exacta universal, la mayoría de estudios y ensayos clínicos utiliza el equivalente a una a tres porciones de uvas frescas al día, siendo lo más habitual dos porciones.

Una porción corresponde a 126 gramos, es decir, alrededor de tres cuartos de taza. Consumir aproximadamente dos porciones diarias puede ser razonable para aprovechar los beneficios identificados por la investigación.
La evidencia científica recogida por VeryWell Health respalda que las uvas, por su compleja composición y los efectos positivos demostrados, se posicionan como un alimento destacado para la promoción de la salud.
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