
Las medusas son criaturas marinas aparentemente inofensivas. Sin embargo, esconden un potente mecanismo de defensa que puede causar desde molestias leves hasta lesiones graves en los seres humanos.
En la Argentina se han registrado aproximadamente 80 especies de medusas, aunque solo unas pocas tienen relevancia clínica. En las costas bonaerenses, las especies más comunes son la tapioca o pica pica (Liriope tetraphylla) y el aguaviva de la cruz (Olindias sambaquiensis).
“La tapioca es una medusa diminuta. Su campana resulta prácticamente invisible para las personas, una razón por la cual también se le llama burbujita. Puede producir lesiones dolorosas al entrar en contacto con la piel, especialmente si queda atrapada entre los trajes de baño y el cuerpo”, señaló al ser consultado por Infobae el doctor Adolfo de Roodt, director de la revista Acta Toxicológica Argentina y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos (UBA).
Las medusas utilizan células urticantes para capturar presas como zooplancton (pequeños organismos que flotan en el agua) o pequeños peces. Pero por su contacto accidental con la piel de las personas, liberan toxinas que generan reacciones dolorosas.
Las toxinas paralizan a las presas y, en contacto con la piel humana, causan inflamación y dolor inmediato.

“Al estar en las playas, la piel de las personas puede quedar expuesta a la picadura de medusas y se pueden producir diferentes lesiones”, dijo a Infobae el doctor Pablo Young, director del departamento de docencia e investigación del Hospital Británico de Buenos Aires.
La picadura de las medusas se localiza con mayor frecuencia en las piernas. El resto se distribuye en orden decreciente: tórax, mano, cabeza, abdomen y antebrazo.
Las especies que más impactan en Argentina

Entre las más comunes en las costas bonaerenses destacan:
- Tapiocas: con una campana casi invisible de hasta 2 centímetros, es común en playas del sur bonaerense y su tamaño facilita que quede atrapada en la piel o trajes de baño, provocando lesiones dolorosas.
- Aguaviva de la cruz: posee una campana de hasta 10 centímetros de diámetro y una marca rojiza o amarilla. Es más visible en el agua.
Las medusas son depredadoras carnívoras. Utilizan sus tentáculos urticantes para inmovilizar a sus presas y trasladarlas hacia su cavidad gastrovascular, donde son digeridas. Este comportamiento las sitúa como depredadoras clave en las cadenas tróficas marinas.
Las medusas envenenan al activar sus “nematocistos” ante estímulos externos. Esos nematocistos son organelas urticantes. Consiste en pequeñas cápsulas que están en las células de las medusas y que pueden liberar un filamento urticante al activarse.
Según un artículo publicado en la revista Acta Toxicológica Argentina por investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Conicet, y el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), el nematocisto libera un filamento con espinas que penetra en la piel humana e inyecta las toxinas que incluyen fosfolipasas, histamina y serotonina.
Esto puede generar reacciones inflamatorias locales, necrosis o incluso efectos sistémicos en casos graves.
Cuáles son los efectos y los síntomas de las picaduras

El contacto con medusas puede provocar:
- Dolor intenso inmediato.
- Lesiones eritematosas y edematosas.
- Marcas lineales en la piel que siguen el trayecto de los tentáculos.
- Síntomas sistémicos, como mareos, fiebre y dificultad para respirar en casos más graves.
En el caso de la picadura por tapioca, las lesiones suelen presentarse como áreas pruriginosas que irritan especialmente en las zonas de contacto con el traje de baño. Las aguavivas, en cambio, causa marcas visibles que desaparecen entre 6 y 12 horas, aunque puede haber hiperpigmentación residual.
De acuerdo con el doctor Young, “cuando se va a la playa, hay que ver si sopla el viento norte. Generalmente, ese viento persistente trae las medusas, que se encontraban en el fondo del mar, a la costa”.
Cada persona debería mirar si hay medusas o preguntarle al bañero si las ha detectado ese día. “De esta manera, se podría reducir el riesgo de exposición”, resaltó.
Qué hacer ante una picadura de medusa

Si una medusa pica a una persona, hay que mantenerse con calma, salir del agua y preguntarle al bañero si tiene el kit contra las picaduras de medusas.
“Se debe lavar la herida con agua corriente. Luego, hay que poner vinagre sobre la herida porque inactiva las vesículas de la lesión. Con un guante o una pinza, se debe sacar el filamento que provocó la picadura de la medusa. Posteriormente, se puede poner hielo y anestésicos locales”, señaló el médico.
Hay que evitar rascarse o frotar la zona afectada, ya que esto intensifica la liberación de las toxinas. En casos graves, los médicos pueden utilizar antihistamínicos, corticoides o analgésicos para controlar la reacción.
Cómo reducir el riesgo de contacto con medusas:

- Evitar nadar en aguas donde se observe una alta concentración de estas especies.
- Utilizar trajes protectores.
- Seguir las advertencias de guardavidas, quienes suelen colocar banderas para indicar la presencia de medusas.
- No exponerse al sol después de una picadura para prevenir hiperpigmentación.
Adoptar medidas de prevención y conocer las características de las medusas permite reducir el riesgo de contacto en las playas argentinas.
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