
Una hormona recién descubierta en ratones podría resolver el misterio de larga data de cómo los huesos adultos se mantienen fuertes durante el estrés de la lactancia materna. El hallazgo podría conducir a nuevos tratamientos para la osteoporosis, una enfermedad en la que los huesos se vuelven débiles y quebradizos.
Durante la lactancia, el cuerpo desvía calcio de los huesos para producir leche rica en nutrientes, lo que junto con la disminución de los niveles de estrógeno, esencial para la salud ósea, podría esperarse que debilitara significativamente los huesos. Sin embargo, esta pérdida ósea solo es temporal y generalmente se resuelve entre seis y doce meses después de finalizar la lactancia. Este fenómeno ha desconcertado a los científicos durante décadas.
Ahora, los investigadores de la Universidad de California en San Francisco liderados por Holly Ingraham descubrieron por accidente que inhibir la producción de estrógeno al dirigirse a receptores en el hipotálamo de ratones hembra fortalecía sus huesos. Este hallazgo fue sorprendente, ya que se esperaba que la ausencia de estrógeno debilitara los huesos. Para comprender mejor este fenómeno, los investigadores criaron ratones hembra sin estos receptores de estrógeno, lo que resultó en huesos inusualmente fuertes. Luego, unieron quirúrgicamente a estos ratones con otros que sí tenían los receptores, compartiendo su sistema circulatorio.
Después de 17 semanas, se observó un aumento del 152% en el volumen óseo de los ratones conectados a los que tenían huesos fuertes, lo que sugería que alguna sustancia en la sangre era responsable de este fortalecimiento. Subsecuentes experimentos identificaron esta sustancia como la hormona CCN3, producida únicamente durante la lactancia. Al bloquear esta hormona, los ratones lactantes mostraron una reducción en la masa ósea, confirmando su papel crucial en la protección de los huesos durante este período.

“Hemos encontrado que esta sustancia es la CCN3, una hormona cerebral que solo se produce durante la lactancia”, explicó Ingraham. Se midieron los niveles de esta hormona antes y después del parto, confirmando que su producción está vinculada exclusivamente al período de lactancia. Además, bloquear la hormona en ratones lactantes reduce su masa ósea, sugiriendo su papel crucial en la prevención de la pérdida ósea.
Para evaluar el potencial terapéutico de la CCN3 en otros contextos, aplicaron la hormona en parches a ratones macho con fracturas óseas, observando un aumento del 240% en el volumen óseo en comparación con aquellos sin la hormona. Este descubrimiento abre la posibilidad de utilizar la CCN3 contra la osteoporosis.
A pesar de los prometedores resultados en ratones, Ingraham advierte que aún hay que probar si estos hallazgos se podrán trasladar a las personas. Actualmente, están desarrollando un análisis de sangre para medir la CCN3 en mujeres amamantando para confirmar si la hormona también se incrementa en humanos durante la lactancia.
El descubrimiento de una hormona en ratones que puede prevenir la pérdida ósea durante la lactancia, realizado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco, representa un avance crucial en la medicina. En el futuro, esta hormona podría ofrecer una nueva esperanza para quienes padecen esta debilitante enfermedad ósea, mejorando significativamente su calidad de vida.
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