
Entre los jóvenes de 18 a 25 años, una etapa conocida como edad adulta emergente, las decisiones cruciales como qué estudiar, qué profesión elegir y cómo financiar su educación marcan esta fase de la vida. Sin embargo, durante este periodo de exploración y cambios, las rupturas de relaciones románticas pueden tener efectos devastadores que no deben subestimarse, pues pueden impactar significativamente en la salud mental de los involucrados.
Un estudio reciente, coautoría de Alberta SJ van der Watt, una investigadora especializada en salud mental y trauma, destaca que las rupturas románticas pueden cumplir con los criterios de eventos potencialmente traumáticos según la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). Este manual es una herramienta clave para los profesionales de la salud mental en el diagnóstico de trastornos como el estrés postraumático (TEPT).
Investigaciones recientes en salud mental con experiencia en apego romántico y traumas han explorado las rupturas de relaciones románticas como eventos potencialmente traumáticos entre estudiantes universitarios. El objetivo es investigar si sus experiencias se ajustan al diagnóstico psiquiátrico oficial de estrés postraumático.

El estudio y sus participantes
En estudios realizados con estudiantes universitarios, 886 participantes manifestaron síntomas de TEPT tras una ruptura. En comparación, otros grupos que habían vivido eventos traumáticos definidos por el DSM-5, como agresiones físicas y sexuales, mostraron niveles similares de síntomas de TEPT. “Los participantes del grupo de ruptura informaron significativamente más síntomas de estrés postraumático, como recuerdos recurrentes y pesadillas sobre su expareja”, detalla el estudio.
Según la lista de verificación de estrés postraumático del DSM-5, los participantes se dividieron en tres grupos:
Grupo uno (grupo de ruptura): 886 participantes que respaldaron síntomas de estrés postraumático en función de su ruptura más traumática.
Grupo dos (grupo de trauma): 592 participantes que respaldaron síntomas de estrés postraumático basados en un evento traumático definido por el DSM-5 (por ejemplo, agresión física y sexual).
Grupo tres (grupo de control): 544 participantes que respaldaron síntomas de estrés postraumático en función de su experiencia más estresante (por ejemplo, mudanza de hogar o divorcio de los padres).
Descubrimientos revelaron que los participantes del Grupo Uno informaron significativamente más síntomas de estrés postraumático, como flashbacks, recuerdos recurrentes y pesadillas sobre su expareja, que los otros dos grupos.
El sistema límbico del cerebro, parte del sistema de “lucha o huida”, se activa durante situaciones de estrés y miedo. En este estudio, se realizaron escáneres cerebrales a un subconjunto de participantes. Los resultados mostraron que las áreas como la amígdala y el hipocampo presentaban niveles de activación similares en los casos de rupturas románticas y agresiones físicas o sexuales.

Otros factores
Además de las respuestas emocionales y fisiológicas, los investigadores analizaron las características demográficas y factores personales que influyen en la experiencia de una ruptura. “Los participantes con una orientación sexual minoritaria y que no se identificaron como religiosos informaron niveles más altos de angustia por ruptura”, resalta el informe.
La literatura psiquiátrica tradicionalmente no ha considerado las rupturas románticas como eventos traumáticos. No obstante, este estudio propone que reconocer la intensidad que pueden tener estas rupturas podría cambiar el abordaje de la salud mental para los jóvenes adultos. “Validar las experiencias de ruptura como potencialmente traumáticas puede amortiguar sus impactos negativos y promover la búsqueda de ayuda adecuada”, indica Alberta.
El tratamiento enfocado en traumas, como la terapia de exposición prolongada, podría ser una herramienta útil para los estudiantes que no pueden evitar señales relacionadas con una ruptura. Escenarios comunes en el entorno universitario, como ver a las exparejas en clase o en redes sociales, pueden intensificar el malestar y el sufrimiento.
Dado que las rupturas románticas no se consideran eventos traumáticos dentro de la literatura psiquiátrica, los hallazgos son controvertidos y no se afirma que todas las rupturas sean necesariamente traumáticas. Es necesario realizar más investigaciones, especialmente con un grupo más diverso de estudiantes y una muestra de mayor tamaño para los escáneres cerebrales.
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