¿Puede funcionar el detector de dióxido de carbono para conocer la concentración del SARS-COV-2 en un ambiente?

La presencia de este compuesto químico en un sitio cerrado puede ser una señal de que es latente la probabilidad de que el COVID-19 se propague, sostiene un informe de la Universidad Nacional de Colombia. Cuál es la medida de referencia para saber si la ventilación es la adecuada

La medición de la concentración de CO 2 es una estrategia que puede servir para advertir el riesgo de contagio de la enfermedad del coronavirus en un lugar donde se encuentre reunido un grupo de personas (KV AGRAWAL, EPFL)
La medición de la concentración de CO 2 es una estrategia que puede servir para advertir el riesgo de contagio de la enfermedad del coronavirus en un lugar donde se encuentre reunido un grupo de personas (KV AGRAWAL, EPFL)

Mientras algunos países transitan la segunda ola de coronavirus y otros, la tercera, y a pesar de que algunas naciones avanzan más rápidamente en sus esquemas de vacunación, la propagación del COVID-19 todavía es una preocupación para el mundo.

En los últimos meses, ha aumentado rápidamente la evidencia de la transmisión de COVID-19 a través de aerosoles, es decir, el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 puede flotar. Dichos aerosoles se han detectado en el aire exhalado de pacientes con COVID-19 y en el aire de los hospitales.

La transmisión es mucho más fácil en interiores que en exteriores. Dado que los seres humanos pasan la mayor parte del tiempo en ambientes cerrados, donde los volúmenes de aire son limitados y los aerosoles cargados de virus pueden acumularse fácilmente, la mitigación de las transmisiones de COVID-19 en interiores es un tema que cobra gran interés.

“Las mediciones directas de aerosoles que contienen virus son extremadamente difíciles y lentas- explica Zhe Peng, autor principal del último estudio sobre la temática realizado por un equipo del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales y Departamento de Química, Universidad de Colorado-. El dióxido de carbono (CO 2) ha sido sugerido como un indicador de la ventilación de los espacios interiores y, más recientemente, como un riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas respiratorias, ya que los aerosoles que contienen patógenos y el CO2 son coexpirados por los infectados”.

La medición de la concentración de CO 2 es una estrategia que puede servir para advertir el riesgo de contagio del coronavirus en un lugar donde se encuentre reunido un grupo de personas. El resultado puede dar una señal de si la ventilación es la adecuada o si, por el contrario, es deficiente, lo que facilitaría la propagación del virus.

"La medición de dióxido de carbono es útil porque es exhalado cuando respiramos. Va junto con las partículas que espiramos, que pueden estar cargadas del virus y quedar suspendidas en el aire" (REUTERS/Annegret Hilse)
"La medición de dióxido de carbono es útil porque es exhalado cuando respiramos. Va junto con las partículas que espiramos, que pueden estar cargadas del virus y quedar suspendidas en el aire" (REUTERS/Annegret Hilse)

Néstor Rojas, líder del Grupo de Investigación en Calidad del Aire de la Universidad Nacional de Colombia, ha llegado a esas conclusiones al analizar la relación entre el CO2 y la probabilidad de que alguien se contagie con COVID-19, tras haber compartido un mismo espacio con otras personas.

La medición de dióxido de carbono es útil porque este es exhalado cuando respiramos. Va junto con las partículas que espiramos, que pueden estar cargadas del virus y quedar suspendidas en el aire”, explicó Rojas en entrevista con la Agencia Anadolu.

El investigador detalla que, al ser exhalado junto con las partículas cargadas con el virus, se puede inferir que si la concentración de dióxido de carbono en un espacio interior es alta, también lo será la del coronavirus, en caso de que en el lugar haya una persona enferma. “Por eso lo usamos como un indicador de riesgo de contagio”, menciona.

Rojas explica que, a partir de estudios sobre la transmisión de virus por aerosoles, como el SARS-CoV-2, se puede asegurar que una buena ventilación se presenta en un espacio en el que la cantidad de dióxido de carbono es inferior a 700 partes por millón (ppm).

“Esa sería la medida de referencia para saber si un ambiente interior está bien ventilado o no. Debajo de 700 ppm podemos decir que hay un bajo riesgo de transmisión del virus”, afirma el experto.

El investigador destaca que, incluso, si un lugar tiene ventanas, de no estar en una ubicación que permita un flujo de aire en relación con el número de personas que están dentro, puede haber una ventilación deficiente.

Rojas recomienda que la ventilación sea cruzada, con ventanas y puertas abiertas en lados opuestos, y que en caso de que no se pueda adecuar el lugar para que el aire fluya de forma natural, se puede usar un filtro con la capacidad de remover las partículas.

(Shutterstock)
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“Estos filtros atrapan las partículas que pueden contener el virus y entonces reducen el riesgo de contagio. Hay que elegir bien ese dispositivo; que tiene que ser de alta eficiencia, con el tamaño apropiado y el flujo necesario de aire para un espacio determinado”, afirmó.

Rojas mencionó, a su vez, que la medición de CO2 es sencilla y que se puede realizar mediante unos sensores de bajo costo que pueden ser utilizados, por ejemplo, por las empresas o escuelas en medio de la reactivación que están viviendo en países como Colombia.

Para la medición, el experto recomienda el uso de un sensor de infrarrojo no dispersivo, en vez de los electroquímicos, que considera que no se pueden calibrar con facilidad. Rojas también aconseja que se evite hacer el ejercicio en cocinas, en donde puede haber otras fuentes de CO2.

La medición del dióxido de carbono surge como otra de las medidas para reducir el riesgo de contagios en medio de la reactivación económica, al generar un parámetro sobre la calidad de la ventilación de un sitio, una de las condiciones de bioseguridad más reclamadas por expertos para prevenir que la COVID-19 se siga propagando. Peng sugiere que “medir periódicamente el umbral de concentración de CO 2 debido a posibles variaciones”.

Para configuraciones más complejas (por ejemplo, con muchos medidores en una empresa o escuela), los especialistas concluyen que se debería colocar un medidor al aire libre para establecer la concentración de CO 2 continuamente. “Hasta donde sabemos, el CO 2 es la única variable que se puede medir fácilmente con sensores rápidos de bajo costo como detectores del riesgo de infección. Se ha demostrado que el riesgo relativo de infección en una situación determinada aumenta con el exceso de concentración de CO 2“, concluye Peng.

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