Karen Hallberg es una física argentina. Nació en Rosario pero creció en Jujuy. Cuando de chica se decidió a estudiar en el Instituto Balseiro, en Bariloche, sus amigos comenzaron a llamarla "la atómica". "Me divertía ese apodo", reconoció en diálogo con Infobae. "Pero también significaba que era algo especial y estaría bueno que más jóvenes puedan ser llamados con ese apodo porque se dedican a la ciencia", añadió.

Ayer, Hallberg fue distinguida junto con otras cuatro científicas con el Premio Internacional L'Oréal-Unesco de la región América Latina "Por las mujeres en la ciencia", un reconocimiento cuyo objetivo es poner en valor a mujeres que se destacan en este campo y llamar la atención sobre la poca presencia femenina en esa actividad.

Es que, según cifras de la Unesco, a nivel mundial sólo el 29% de los investigadores son mujeres, y ocupan únicamente el 10% de los puestos de mayor responsabilidad en universidades. Más desesperanzadora es la cifra de mujeres que recibieron el Premio Nobel en una materia científica: 3%.

"Si bien hay más mujeres que se matriculan en la universidad, son relativamente pocas las que escogen una carrera científica", explican desde la organización. "Existen numerosos obstáculos asociados a estas trayectorias educativas, desde los estereotipos que afrontan las niñas hasta las responsabilidades familiares y los prejuicios que enfrentan las mujeres al momento de elegir su campo de estudio".

La profesora Karen Hallberg fue premiada por el desarrollo de enfoques informáticos de vanguardia que permiten a los científicos comprender la física de la materia cuántica. Sus técnicas innovadoras y creativas representan una contribución importante para comprender los sistemas nanoscópicos y los nuevos materiales.

"Investigo las propiedades cuánticas de la materia condensada. En particular, desarrollo y aplico métodos computacionales para el cálculo de propiedades electrónicas y magnéticas de materiales y de sistemas nanoscópicos", explicó. "Durante mi tesis doctoral en el Instituto Balseiro comencé a estudiar una de las ramas más interesantes de la física, que es la de los materiales con propiedades cuánticas interesantes, como los superconductores. Luego, durante mi estadía posdoctoral de cuatro años en dos institutos Max Planck en Alemania, desarrolle un método numérico de avanzada para el estudio de estos sistemas, cosa que continué aquí en Bariloche, mejorándolo y optimizándolo".

La física se enteró de que había sido distinguida junto a otras cuatro mujeres a través de un llamado telefónico: "Estaba en casa por salir a trabajar, y no podía creerlo. Fue una gran sorpresa. Por supuesto, me puse muy contenta a nivel personal, pero éste también es un reconocimiento a mi grupo de trabajo y a mis estudiantes". Gracias al premio, recibirá 100.000 euros y sus logros se celebrarán el 14 de marzo de 2019 en la sede de la Unesco en París.

"Lo que más me apasiona de mi profesión es la posibilidad de avanzar en el conocimiento, el descubrir cosas que no se conocían. Y también entender los que otros descubren, ¡hay tanto por entender todavía! A medida que avanza, la ciencia nos abre más preguntas que respuestas, y eso es fascinante".

Su interés por las ciencias se remonta a su niñez. "Siempre fui curiosa, desde niña", reveló. "Cuando estaba en quinto grado teníamos un Club de Ciencias con algunas amigas, ¡todas chicas! Nos divertíamos mucho. Luego en el secundario me gustaban las matemáticas y la física. Pero cuando terminé también me gustaba la genética, en general me gustaba la investigación y entender la naturaleza. Después finalmente me incliné por la física".

Por supuesto, el apoyo familiar y escolar fue fundamental para que sus intereses se convirtieran en una carrera. "Creo que el estímulo, para todo en la vida, no sólo en ciencia, viene del apoyo familiar y del colegio. Por eso hay que apoyar y estimular a las niñas para que se hagan preguntas, para aventurarse, para armar y desarmar cosas. En el secundario, el Colegio Nacional Número 1 de Jujuy, el director, Oscar Marin, hacía mucho esfuerzo para que tuviésemos una educación de nivel universitario. Siempre nos apoyaba y motivaba".

Esta motivación que recibió de chica la inculca cada día en su profesión a sus alumnos, y en el ámbito personal a su familia. Conoció a su marido en la facultad, el también físico Ingo Allekotte. Con él tuvo dos hijos: Kevin, graduado en ciencias de la computación que ahora trabaja en Google, en Suiza, y Tania, quien estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires y que actualmente se encuentra haciendo la residencia en ginecología y obstetricia.

En la Argentina, su profesión tiene obvios desafíos, y ser mujer es uno de ellos. "El mayor desafío es hacer frente a las fluctuaciones de la situación científica en nuestro país. Hasta que no esté definido como política de estado, esto probablemente siga así. Tampoco es fácil siendo mujer en física, somos muy pocas y menos todavía en los niveles más avanzados de la carrera. Ojalá eso cambie. Pero me alegra ver que la ciencia argentina tiene muy buen concepto a nivel internacional".

"En nuestro país hay un balance de género cuando considerás todas las ciencias, incluidas las sociales y humanas. Sin embargo, los casos extremos son en física, computación y matemática, con menos del 30% de estudiantes y mucho menos a medida que avanzamos en la carrera. No hay ninguna razón por la que no deba haber un balance entre mujeres y varones en ciencia, mientras no lo haya, es señal de que todavía hay barreras culturales serias para vencer en el mundo de la ciencia. Eso tiene que cambiar".

Y sobre cómo se debería producir ese cambio, Hallberg no los duda ni un instante: "La estimulación temprana es importante, desde las familias y las escuelas. Tener talleres de ingenio para chicas y chicos mezclados, incluyendo ajedrez, juegos de ingenio, interpretación de textos, discusiones con justificaciones, pensamiento crítico y abstracto, etc. El desacoplar el hecho de pensar, de razonar, de las matemáticas (que por supuesto nos entrena en eso), pero el razonamiento va mucho más allá de las matemáticas, lo tenemos que aplicar todo el tiempo durante toda la vida. Volver a tener en el colegio secundario una fuerte formación científica, matemática, lógica y en computación es fundamental para los tiempos que corren".

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