Dieta baja en calorías y ejercicio físico: un estudio mostró resultados para la remisión de diabetes tipo 2 en adultos jóvenes

Un ensayo clínico en Reino Unido y Canadá halló que el 54% de quienes siguieron un plan de alimentación bajo en calorías y entrenamiento supervisado logró normalizar sus niveles de glucosa tras seis meses

Mujer sentada usando un glucómetro para pincharse un dedo. En la mesa hay un estuche, un vaso de agua, una manzana y un cuenco con frutos secos.
El ensayo clínico RESET for Remission demostró que el 54 por ciento de los adultos jóvenes con diabetes tipo 2 alcanzó la remisión en 24 semanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Más de la mitad de los adultos jóvenes con diabetes tipo 2 que siguieron una dieta muy baja en calorías junto con ejercicio supervisado alcanzaron la remisión de la enfermedad en 24 semanas, según un ensayo clínico publicado en The Lancet Regional Health – Americas.

El resultado ofrece una alternativa de tratamiento para un grupo que suele enfrentar una evolución más rápida de la enfermedad, aunque los investigadores advierten que todavía falta conocer la duración de los beneficios.

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El estudio RESET for Remission reunió a 96 personas de entre 18 y 45 años con obesidad y diabetes tipo 2 de inicio temprano en centros de Reino Unido y Canadá. Ninguno utilizaba insulina y todos habían recibido el diagnóstico en los seis años previos.

El 54% alcanzó la remisión frente al 4% con atención habitual

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La suspensión de los fármacos para la glucosa y la presión arterial se realizó bajo supervisión médica para prevenir complicaciones. (Freepik)

A las 24 semanas, 27 de los 50 participantes asignados al programa intensivo cumplieron los criterios de remisión, equivalente al 54 %. En el grupo que mantuvo la atención habitual, el resultado se observó en dos de 46 personas, 4 %.

La diferencia se mantuvo tras los ajustes estadísticos del ensayo. Los autores calcularon que quienes siguieron la intervención tenían una probabilidad 21 veces mayor de lograr la remisión que aquellos que recibieron el tratamiento convencional.

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La investigación se diseñó como un ensayo aleatorizado, abierto y con evaluación a ciegas del resultado principal. Esto significa que los participantes conocían el grupo asignado, pero quienes evaluaron el desenlace principal no sabían qué intervención había recibido cada persona.

La intervención combinó 800 a 900 calorías diarias y actividad física

Una mujer prepara un plato saludable (AdobeStock)
El programa intensivo combinó una ingesta de 800 a 900 calorías diarias con sesiones supervisadas de ejercicio aeróbico y de fuerza. (AdobeStock)

El programa incluyó una dieta de 800 a 900 calorías por día durante las primeras 12 semanas. En los primeros 14 días, los participantes reemplazaron todas sus comidas por productos nutricionales formulados. Después pudieron incorporar una comida estructurada diaria, con metas de consumo de proteínas, frutas y verduras, sin modificar el límite energético.

En paralelo, realizaron dos sesiones semanales supervisadas de ejercicio aeróbico y de fuerza, además de una sesión independiente. Entre las semanas 13 y 24, pasaron a una etapa de mantenimiento del peso con actividad física por cuenta propia.

Los fármacos para bajar la glucosa y, en algunos casos, los tratamientos para la presión arterial se suspendieron dentro del protocolo y bajo control médico. Esa supervisión incluyó controles de glucosa y presión, debido a los riesgos que puede implicar una reducción drástica de calorías junto con cambios en la medicación.

La remisión no implica que la diabetes esté curada

Manos de una persona que sostiene un glucómetro digital junto a una taza, un cuaderno y un portalancetas sobre una mesa
El criterio de remisión exigió mantener una hemoglobina glicosilada inferior al 6,5 por ciento sin medicación durante al menos 12 semanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para el ensayo, la remisión de la diabetes tipo 2 se definió como una hemoglobina glicosilada, o HbA1c, inferior al 6,5 % sin tomar medicamentos para reducir la glucosa durante al menos 12 semanas. La HbA1c refleja el promedio de glucosa en sangre de los últimos dos o tres meses.

Ese criterio coincide con la definición de consenso internacional respaldada por organizaciones como la Asociación Americana de Diabetes. Sin embargo, la remisión no equivale a una curación definitiva: el nivel de azúcar puede volver a elevarse y requiere seguimiento clínico regular.

La principal limitación del trabajo es justamente el tiempo de observación. Los resultados se midieron a los seis meses y no permiten determinar si la remisión se mantiene durante uno, cinco o más años. Los autores señalaron la necesidad de realizar estudios más largos, fuera del entorno controlado de un ensayo clínico.

Los participantes perdieron 8,4 kilos y preservaron la masa muscular

Mujer joven de talla grande corriendo en una cinta en el gimnasio, enfocada y energética, promoviendo un estilo de vida saludable. La fotografía capta su determinación y el esfuerzo físico, independientemente de su peso, enfatizando la importancia de la actividad física en el bienestar personal. (Imagen ilustrativa Infobae)
Los pacientes del grupo de intervención redujeron un promedio de 8,4 kilos de peso corporal y preservaron su masa muscular. (Imagen ilustrativa Infobae)

El grupo de intervención perdió en promedio 8,4 kilogramos en 24 semanas, frente a 1,2 kilogramos en el grupo de atención habitual. Tras los ajustes, la diferencia de pérdida de peso fue de 7,5 kilogramos, en gran parte por reducción de grasa corporal.

Las mediciones también mostraron disminuciones de la grasa hepática y de la grasa acumulada alrededor de los órganos. A la vez, la masa libre de grasa y el volumen muscular se mantuvieron en niveles similares a los del grupo de control.

El entrenamiento de resistencia fue incorporado para limitar la pérdida de tejido muscular que puede ocurrir con restricciones calóricas intensas. Los participantes del programa registraron mejoras adicionales en la fuerza de agarre y en la capacidad cardiorrespiratoria, dos indicadores vinculados con la función física y la salud metabólica.

La diabetes diagnosticada antes de los 45 años suele ser más difícil de controlar

Una médica de bata blanca conversa con un paciente frente a un escritorio con un estetoscopio, una computadora y documentos impresos.
La investigación priorizó a personas de entre 18 y 45 años debido a la rápida progresión del daño vascular en la diabetes de inicio temprano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación se concentró en una población específica. La diabetes tipo 2 que aparece en adultos jóvenes suele asociarse con una pérdida más rápida del control glucémico y con más años de exposición a complicaciones cardiovasculares, renales y neurológicas.

La edad promedio de los participantes fue de 38 años y el índice de masa corporal medio, de 35,2 kg/m². Por lo tanto, los resultados no pueden trasladarse de forma automática a adultos mayores, personas con diabetes de larga duración, quienes usan insulina o pacientes sin obesidad.

En Estados Unidos, se estima que 40,1 millones de personas vivían con diabetes en 2023, de acuerdo con los últimos datos disponibles de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. La cifra incluye a unos 11 millones de adultos que desconocían su diagnóstico.

Los efectos secundarios fueron frecuentes, aunque no hubo eventos graves

Mujer de perfil sentada en un sillón con una mano en la sien y otra en el abdomen, junto a estanterías con libros y dos lámparas.
Los efectos adversos más frecuentes durante las primeras semanas fueron estreñimiento, dolor de cabeza, mareos y fatiga. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El programa tuvo efectos adversos, sobre todo al inicio. 43 de los 50 participantes del grupo de intervención informaron al menos uno, frente a seis de 46 en el grupo de atención habitual.

Los síntomas más habituales fueron estreñimiento, dolor de cabeza, mareos y fatiga. El ensayo no registró eventos adversos graves y la mayoría de las molestias se resolvió durante el seguimiento.

La adherencia fue elevada: los participantes asistieron, en promedio, a 17 de las 20 sesiones supervisadas previstas. Aun así, llevar el programa a la práctica cotidiana plantea desafíos. Los reemplazos de comida, el acceso a gimnasios o profesionales capacitados y la compatibilidad con el trabajo o las tareas de cuidado pueden limitar su alcance.

Los expertos hicieron hincapié en que nadie debería suspender medicamentos para la diabetes ni comenzar una dieta de 800 calorías diarias sin evaluación profesional. Las personas interesadas en un plan orientado a la remisión deben consultar con su médico para analizar si son candidatas, cómo ajustar los tratamientos y qué controles de laboratorio necesitan durante el proceso.

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