De infecciones a trastornos del sueño: qué factores podrían explicar algunas enfermedades crónicas, según un experto

El internista Richard Horowitz, durante su presencia en el podcast Ultimate Human with Gary Brecka, presentó un esquema de 16 elementos que afirmó intervienen en patologías como el Lyme, la fatiga crónica y los problemas autoinmunes

Dos hombres sentados en sillones frente a micrófonos y una mesa con un libro y vasos en un estudio con paneles de madera
El esquema MSIDS reúne 16 factores clínicos para el abordaje de afecciones como la fatiga crónica y los trastornos autoinmunes. (Captura de video de Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)
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El médico internista estadounidense Richard Horowitz sostuvo en una entrevista con el biólogo humano Gary Brecka, difundida en el podcast Ultimate Human with Gary Brecka, que el deterioro cognitivo y algunas enfermedades crónicas deberían analizarse mediante un modelo que contempla infecciones, toxinas y otros factores inflamatorios.

El profesional, certificado por la Junta Estadounidense de Medicina Interna y director del Hudson Valley Healing Arts Center, explicó que su enfoque se basa en 41 años de práctica y en el seguimiento de más de 13.000 pacientes.

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Horowitz es uno de los fundadores de la Sociedad Internacional de Enfermedades de Lyme y Asociadas (ILADS, por sus siglas en inglés), dedicada al estudio de la enfermedad de Lyme y otras patologías transmitidas por garrapatas. Su propuesta busca integrar la evaluación de infecciones, síntomas persistentes y factores ambientales.

Durante la conversación, Brecka relató el deterioro de la memoria de su madre y planteó la necesidad de buscar causas que vayan más allá del envejecimiento.

Un modelo de 16 factores para abordar enfermedades crónicas

Un médico habla con una mujer mayor y un hombre ante un escritorio con un modelo anatómico de cerebro, pantallas y dibujos de células al fondo.
El internista Richard Horowitz sostuvo que el deterioro cognitivo y las enfermedades crónicas se originan en infecciones, toxinas y procesos inflamatorios (Imagen Ilustrativa Infobae)

El entrevistado afirmó haber publicado un estudio sobre un protocolo oral de nueve semanas que, según su exposición, revirtió un biomarcador vinculado al Alzheimer en una paciente con antecedentes de enfermedad de Lyme.

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Horowitz presentó el modelo MSIDS (siglas en inglés) de síndrome de enfermedades infecciosas sistémicas múltiples. El esquema reúne 16 elementos que, de acuerdo con su planteamiento, pueden intervenir en enfermedades como Lyme, Alzheimer, fatiga crónica, trastornos autoinmunes y problemas de salud mental.

El médico enumeró seis fuentes iniciales de inflamación: infecciones, toxinas, alteraciones del microbioma intestinal, aumento de la permeabilidad intestinal, déficits nutricionales y trastornos del sueño. El microbioma es el conjunto de microorganismos que habitan en el cuerpo, especialmente en el intestino.

Un hombre con camisa azul y saco oscuro habla frente a un micrófono de estudio en un sillón blanco
Horowitz identificó seis fuentes iniciales de inflamación, entre las que incluye alteraciones del microbioma intestinal y déficits nutricionales. (Captura de video de Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)

“Todas las enfermedades crónicas están impulsadas por inflamación crónica”, afirmó. Según el especialista, esos procesos pueden originarse en “bacterias, virus, parásitos, hongos, problemas del microbioma intestinal, deficiencias vitamínicas y minerales, y trastornos del sueño”.

También vinculó la inflamación persistente con alteraciones de las mitocondrias, estructuras celulares que producen energía, y con problemas hormonales, inmunitarios, hepáticos, metabólicos y neurológicos.

Bajo ese enfoque, sostuvo que tratar solamente un diagnóstico sin investigar sus posibles desencadenantes resulta insuficiente. “Están nombrando una enfermedad y arrojando fármacos en lugar de llegar a las causas subyacentes”, dijo el profesional al cuestionar el abordaje habitual que reciben los pacientes con enfermedades complejas.

Lyme, infecciones y toxicidad

Ilustración en acuarela de una persona sentada con una garrapata en el antebrazo y manchas rojizas en el codo y la rodilla.
El dolor migratorio figura como un síntoma de la enfermedad de Lyme que exige una evaluación basada en el historial del paciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

El médico describió la enfermedad de Lyme como un diagnóstico clínico que debe basarse en la historia del paciente y no únicamente en análisis de sangre. Señaló como síntoma característico el dolor migratorio, es decir, molestias que cambian de zona del cuerpo en distintos momentos.

Horowitz sostuvo que ciertas pruebas convencionales pueden no detectar todas las variantes de la bacteria asociada a Lyme. También afirmó que la infección puede coexistir con otras afecciones, como la causada por la bacteria Bartonella o por el parásito Babesia, lo que a su juicio dificulta el diagnóstico y tratamiento.

Brecka respaldó esa línea de discusión y sostuvo que algunos padecimientos persistentes podrían estar relacionados con infecciones y con la exposición acumulada a sustancias tóxicas: “Estamos despertando a las enfermedades infecciosas y la toxicidad como causa raíz de algunas de las afecciones crónicas más prevalentes”.

Una mujer sentada frente a un álbum abierto en una mesa con llaves, un reloj, anteojos y una taza, junto al dibujo de un cerebro y neuronas.
El 42% de las personas de 55 años o más llegará a desarrollar demencia, de acuerdo con datos atribuidos a los Institutos Nacionales de Salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

El conductor mencionó además el gasto anual de USD 5 billones en salud en Estados Unidos y estimó que el 85% de las afecciones de larga duración pueden prevenirse. “Tenemos que empezar a mirar nuestro suministro químico, nuestros alimentos, agua y aire como microambientes tóxicos que se acumulan con el tiempo”, añadió.

Marcadores para evaluar el deterioro cognitivo

La conversación se centró luego en el Alzheimer, la demencia y la pérdida de memoria. Horowitz sostuvo que el deterioro cognitivo debe evaluarse junto con posibles infecciones, exposición a moho y metales, alteraciones metabólicas, calidad del sueño y marcadores de inflamación.

El internista aseguró que el 42% de las personas de 55 años o más llegará a desarrollar demencia, una cifra que atribuyó a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. “Gastan USD 2.400 millones al año y nadie ha encontrado una solución”, manifestó.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Gary Brecka vinculó la prevalencia de padecimientos persistentes con la exposición acumulada a sustancias tóxicas en el agua, los alimentos y el aire (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para el análisis de riesgo, mencionó marcadores sanguíneos como la relación amiloide beta 42/40, las proteínas tau fosforiladas p-tau181 y p-tau217, el neurofilamento ligero y la proteína ácida fibrilar glial. Según explicó, estos indicadores podrían detectar señales asociadas al deterioro neurológico antes de que aparezcan síntomas más graves.

Asimismo, afirmó que su estudio observó una reducción del biomarcador p-tau217 tras nueve semanas de un protocolo oral en una paciente con Lyme crónico. “La amiloide estaba impulsada por Borrelia burgdorferi”, dijo, al referirse a la bacteria relacionada con esa enfermedad.

Para finalizar, Brecka anticipó que documentará públicamente el proceso de evaluación de su madre y que buscará realizarle nuevos estudios. Al tiempo que Horowitz defendió un abordaje que integre la salud física, emocional, mental y espiritual, además de insistir en que las personas con síntomas persistentes consulten a profesionales de salud.

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