Qué bebida recomienda una nutricionista por la mañana para cuidar los riñones y mantener una buena hidratación

Brittany Lubeck explica por qué las opciones simples pueden ser suficientes cuando no existen problemas de salud previos

Pintura de una mujer con ropa blanca que bebe agua de un vaso de cristal junto a una ventana con marcos de madera al amanecer.
La nutricionista Brittany Lubeck afirma que el agua constituye la mejor opción matinal para asegurar la hidratación del organismo (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Antes de que el día empiece, un vaso de agua puede parecer un gesto menor. Sin embargo, esa elección cotidiana vuelve a poner una pregunta en primer plano: ¿qué conviene beber al comenzar la mañana cuando se busca cuidar la salud de los riñones?

La respuesta es simple, aunque requiere una precisión importante. El agua ayuda a cubrir las necesidades de líquidos, aunque no sustituye tratamientos ni sirve como pauta única para todas las personas.

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El interés por bebidas con sales minerales, suplementos y preparaciones que prometen beneficios para los riñones suele llevar a buscar una opción especial.

Infografía con ilustraciones de riñones, un vaso con agua, tazas, bebidas azucaradas tachadas, un estetoscopio y recuadros explicativos de texto.
Los riñones requieren un volumen adecuado de líquidos para filtrar los desechos corporales y facilitar la producción de orina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, la información disponible apunta a una alternativa accesible y sin ingredientes añadidos. La recomendación general debe distinguirse de las indicaciones destinadas a quienes tienen una enfermedad renal u otra condición que exige controlar la cantidad de líquido.

Según Brittany Lubeck, nutricionista dietista registrada con una maestría en Nutrición Clínica, en Sportlife, el agua es la bebida más adecuada para empezar el día cuando el objetivo es mantener una hidratación básica.

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Lubeck señala que esa elección se explica por su aporte de líquidos y no por una propiedad exclusiva o por la necesidad de consumir productos comerciales.

Un vaso con agua y burbujas sobre una mesa de noche de madera junto a una cama con sábanas revueltas
El consumo suficiente de agua mantiene la orina diluida y reduce las posibilidades de formación de cálculos renales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los riñones filtran sustancias que el cuerpo elimina por la orina y participan en el control de los líquidos. Por eso, una ingesta suficiente de agua forma parte de su funcionamiento habitual, ya que puede favorecer la producción de orina, un proceso por el cual el organismo elimina parte de los desechos.

El agua puede ayudar a mantener la orina menos concentrada

La relación entre líquidos y riñones cobra especial importancia en la prevención de algunos cálculos renales. Un cálculo renal es una acumulación sólida de minerales y otras sustancias que puede formarse en la orina.

Cuando hay poca cantidad de líquido, la orina se concentra más y esos elementos tienen mayores posibilidades de unirse.

Una mano sujeta un vaso transparente que se llena con agua clara y burbujeante directamente de un grifo metálico en una cocina moderna.
Las personas con diagnósticos de insuficiencia renal o cardíaca deben consultar con especialistas médicos para regular su ingesta de líquidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos indicó que beber suficiente líquido, sobre todo agua, es una de las medidas más importantes para prevenir cálculos renales.

El organismo explicó que el agua ayuda a mantener la orina diluida y dificulta que los minerales se agrupen.

Esa orientación no equivale a una cantidad idéntica para toda la población. El Instituto estadounidense señala que las necesidades de líquido dependen, entre otros factores, del clima, la actividad física, el historial de cálculos y el estado de salud.

También aclara que quienes tienen insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca o una indicación médica de limitar líquidos deben consultar cuál es la cantidad adecuada en su caso.

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El té verde y el café negro contribuyen al aporte de líquidos cotidiano, pero no sustituyen el papel central del agua (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lubeck agrega que un mayor flujo de orina se asocia con una menor probabilidad de infecciones urinarias y de cálculos.

El punto central no es sumar una bebida a la rutina matinal de manera aislada, sino sostener una hidratación suficiente a lo largo del día, dentro de los límites que correspondan a cada situación de salud.

Té y café pueden aportar líquidos, pero no desplazan al agua

Lubeck también menciona otras bebidas que pueden formar parte de la ingesta diaria de líquidos. Entre ellas incluye el té verde, el café negro y las aguas saborizadas sin azúcar ni sodio añadidos.

La presencia de estas alternativas no modifica el lugar del agua como opción principal, ya que no aportan calorías ni ingredientes agregados.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El café negro aporta líquidos, pero su contenido de cafeína puede elevar la producción de orina en ciertas personas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El té verde contiene catequinas, sustancias naturales presentes en sus hojas. La publicación señala que puede contribuir a la hidratación sin afectar de forma negativa la función renal en la población general.

El café negro también aporta líquidos, aunque puede aumentar la producción de orina en algunas personas por su contenido de cafeína.

Estas referencias no deben interpretarse como una indicación para aumentar el consumo de té o café con el fin de cuidar los riñones. La nota no los presenta como una forma de tratamiento.

Su aporte consiste en mostrar que la hidratación diaria puede provenir de más de una bebida, mientras la mayor parte de la elección sea compatible con las necesidades de cada persona.

Taza de cristal transparente con líquido ámbar, una flor de manzanilla blanca y centro amarillo flotando, y vapor visible sobre un fondo neutro claro.
Las hojas del té verde contienen catequinas, que son sustancias naturales beneficiosas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las bebidas con azúcar añadida requieren otra evaluación

La diferencia entre una bebida que aporta líquidos y otra que suma azúcar, sodio o estimulantes es relevante en esta discusión.

Según Lubeck, el consumo elevado de gaseosas endulzadas se ha relacionado con una mayor incidencia de enfermedad renal crónica. La profesional también advierte sobre las gaseosas oscuras, que pueden tener un alto contenido de fósforo.

Las bebidas energéticas merecen una consideración aparte. El medio señala que su consumo excesivo se ha vinculado, en casos poco frecuentes, con daño renal.

Los jugos azucarados y algunas bebidas deportivas aparecen en el mismo grupo de productos que conviene revisar por su contenido de azúcar añadido.

Una mano abierta en gesto de detención frente a un vaso de gaseosa con hielo y una rodaja de limón sobre una mesa de madera.
La ingesta frecuente de gaseosas azucaradas y bebidas oscuras con alto contenido de fósforo se vincula con la enfermedad renal crónica (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos señala que, en el caso de los cálculos de ácido úrico, un profesional de la salud puede indicar limitar las bebidas azucaradas, especialmente las elaboradas con jarabe de maíz de alta fructosa.

La elección de una bebida por la mañana no define por sí sola la salud de los riñones. Sin embargo, la recomendación que recogen ambas fuentes establece una diferencia concreta: para la población general, el agua ofrece una forma simple de sumar líquidos sin azúcar, sodio ni otros ingredientes añadidos.

Cuando existe una enfermedad renal diagnosticada o una restricción médica, la cantidad y el tipo de líquido deben ajustarse con orientación profesional.

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