Angustia, cansancio e incertidumbre: el clima emocional que muestra un informe de la UBA

Un relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada analizó el estado de ánimo de los habitantes del AMBA. Más de la mitad de los consultados afirmó que su bienestar empeoró en el último año

Mujer con camisa gris y pantalón marrón claro, con expresión de cansancio, apoyada en una pared con la mano en la frente, en un interior con luz cálida
El Termómetro Psicosocial y Económico de la UBA señaló que el agotamiento, la angustia y la incertidumbre dominan el clima emocional en el AMBA. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El agotamiento, la angustia y la incertidumbre dominan el clima emocional en el AMBA, según el cuarto Termómetro Psicosocial y Económico del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El relevamiento detectó preocupación, ansiedad y una percepción extendida de deterioro del bienestar: más de la mitad de las personas consultadas dijo sentirse peor que un año atrás.

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La encuesta se realizó entre el 4 y el 11 de septiembre de 2026 sobre 1.181 residentes mayores de 16 años de la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires. El informe indagó en el estado de ánimo, las expectativas, la salud mental y el efecto de las dificultades cotidianas en la vida de los hogares.

“Agotamiento”: la primera respuesta espontánea sobre el estado de ánimo

La encuesta de la UBA se realizó entre el 4 y el 11 de septiembre de 2026 sobre 1.181 residentes de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. (Magnific)
La encuesta de la UBA se realizó entre el 4 y el 11 de septiembre de 2026 sobre 1.181 residentes de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. (Magnific)

Al pedirles que definieran su estado de ánimo con una sola palabra, las personas encuestadas mencionaron con mayor frecuencia “agotamiento”, seguida de “angustia” y “tristeza”.

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El resultado sugiere una experiencia marcada por el cansancio acumulado, antes que por una reacción puntual ante una situación determinada.

Las respuestas positivas, como tranquilidad, alegría o esperanza, también aparecieron en el relevamiento, aunque de forma más dispersa. El cuadro general quedó definido por emociones asociadas al desgaste, la aflicción y la dificultad para recuperar energía.

Gráfico de barras horizontales con porcentajes sobre el estado de ánimo encabezado por incertidumbre con el 43 por ciento.
Un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada indica que la incertidumbre y la angustia son los términos más elegidos para describir el estado de ánimo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La incertidumbre, la emoción más intensa: 43% de las menciones

Cuando se ofreció una lista de opciones, la incertidumbre fue la más elegida, con el 43% de las menciones. Le siguieron la angustia, con 40%; el hartazgo, con 33%; y el temor al futuro, con 30%.

La escala de intensidad mostró el mismo patrón. La incertidumbre obtuvo un promedio cercano a cuatro puntos sobre cinco, mientras que la preocupación llegó a 3,6 y la ansiedad a 3,4.

La tristeza y la depresión también forman parte de ese cuadro, aunque quedan por debajo de las emociones asociadas a la alerta y la falta de certezas. La percepción predominante es la de un futuro difícil de prever y de organizar.

El 57% dice estar peor que hace un año

Hombre con ropa oscura sentado en el borde de una cama sin hacer, con las manos en la cabeza y el rostro oculto, iluminado por luz lateral de una ventana.
El 57% de las personas consultadas en el AMBA dijo que su bienestar está peor que hace un año, con un deterioro más marcado entre los 30 y 59 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evaluación sobre el bienestar refuerza los resultados del clima emocional. El 57% de la muestra aseguró que está peor que hace un año, frente a un 27% que indicó una mejora. Además, el 32% eligió la opción “mucho peor”.

El deterioro fue más frecuente entre las personas de edades centrales. El 64% del grupo de 30 a 49 años y el 75% de quienes tienen entre 50 y 59 años señalaron que su bienestar empeoró. El informe no determina las causas de esa diferencia, aunque registra que se trata de etapas de la vida donde se concentran obligaciones laborales, familiares y financieras.

Nueve de cada diez atribuyen sus problemas de salud mental a la situación económica

Hombre de mediana edad sentado en un escritorio con un ordenador portátil, documentos con las palabras "DEUDA" y "VENCIDO", calculadora y gafas. Su mano toca la cabeza.
El 90% de los encuestados vinculó las dificultades económicas con su salud mental y el 88% dijo que su situación económica personal influye en su estado de ánimo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las dificultades económicas aparecen como uno de los principales factores que inciden sobre el ánimo. El 90% de los consultados les atribuyó mucha o bastante importancia para su salud mental, mientras que el 88% sostuvo que su situación económica personal influye mucho o algo sobre su estado de ánimo.

El informe asocia ese impacto con preocupaciones persistentes, falta de descanso, menor capacidad de planificación y una sensación de pérdida de control sobre las decisiones cotidianas. La dimensión económica, en este caso, funciona como contexto de un malestar que alcanza aspectos subjetivos y familiares.

Los problemas para sostener gastos, enfrentar compromisos o planificar los meses siguientes pueden trasladarse a los vínculos, al descanso y a la percepción de bienestar.

Más de la mitad de las personas endeudadas, con ansiedad o problemas para dormir

Una mujer está recostada sobre una almohada en una cama con sábanas en una habitación con iluminación tenue
El agotamiento fue la palabra más mencionada para definir el estado de ánimo, por delante de la angustia y la tristeza en el AMBA. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre quienes tienen deudas, el 53% informó ansiedad, angustia o dificultades para dormir vinculadas a esa situación. También aparecieron el uso de ahorros, los recortes en gastos básicos, los atrasos en pagos y las discusiones familiares como efectos asociados.

El estudio registró que el 62% de los encuestados mantiene alguna deuda. Sin embargo, la carga emocional aumenta según la percepción de poder cancelarla. Entre quienes se consideran bastante o muy endeudados, tres de cada cuatro dijeron que las obligaciones les generan ansiedad, angustia o insomnio.

La investigación plantea que la deuda puede adquirir un peso psicológico mayor cuando ocupa una parte significativa del ingreso y condiciona las decisiones diarias del hogar.

Una persona con expresión de angustia se sujeta la cabeza con ambas manos, sentada en un escritorio con un portátil, papeles y una lámpara encendida, con una cama al fondo.
El 62% de los consultados tiene deudas y más de la mitad reportó ansiedad, angustia o problemas para dormir asociados a esa carga económica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La expectativa de resolver las deudas es uno de los aspectos que mejor diferencia las experiencias emocionales. Entre las personas endeudadas, el 10% cree que podrá pagar sin problemas, el 48% espera hacerlo con esfuerzo, el 34% no sabe cómo podrá cumplir y el 8% considera que no podrá saldar sus compromisos.

Entre quienes perciben una salida posible, la tranquilidad tiene mayor presencia. En cambio, la angustia, el hartazgo, la bronca y la desesperanza se vuelven más frecuentes entre quienes no saben cómo afrontarán los pagos.

También incide la duración prevista de la deuda. El 18% de quienes deben dinero no sabe cuándo terminará de pagar y el 30% tiene más de un año por delante. A medida que el plazo se extiende o pierde una fecha cierta, aumentan los indicadores de ansiedad, tristeza, bronca y depresión.

La UBA ya había registrado problemas de salud mental y obstáculos para recibir atención psicológica

Hombre con barba, camisa celeste y pantalones oscuros, brazos y piernas cruzados, sentado frente a una mujer que anota en una consulta moderna.
Un informe anterior planteaba el acceso a la salud mental como uno de los ejes más críticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados del Termómetro se suman a un relevamiento anterior del mismo observatorio, de alcance nacional y con una metodología diferente. Ese estudio, difundido en marzo, estimó que el 6,5% de la población encuestada presentaba riesgo de un trastorno mental y señaló obstáculos de acceso a la atención psicológica.

Según esa medición previa, difundida por Infobae, solo el 29,15% de los participantes estaba en tratamiento. Entre quienes no lo estaban, el 50,05% consideraba que lo necesitaba pero no podía acceder. La imposibilidad de afrontar el costo fue el obstáculo más mencionado.

Ese informe no es directamente comparable con el Termómetro del AMBA, ya que utilizó otra muestra, cobertura geográfica e instrumentos de evaluación. Sin embargo, aporta contexto sobre un problema que atraviesa ambos relevamientos: la relación entre malestar emocional, condiciones de vida y barreras para obtener apoyo profesional.

Uno de cada cinco con pérdida de sentido de la vida; 23% ubica la depresión en su nivel máximo

Persona de cabello oscuro sentada en un sillón con la cabeza entre las manos, frente a una mesa de centro y una estantería de libros.
El informe de la UBA indicó que el 20% declaró pérdida de sentido de la vida y que el 23% ubicó la depresión en su nivel máximo, aunque aclaró que no se trata de diagnósticos clínicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Termómetro incluyó indicadores que requieren una lectura cuidadosa. La pérdida del sentido de la vida tuvo el promedio más bajo de la escala de emociones y pensamientos, pero el 20% declaró sentirla bastante o mucho. En tanto, el 23% ubicó la depresión en la intensidad máxima.

Estos datos describen estados autopercibidos por los participantes y no constituyen diagnósticos clínicos. Aun así, permiten identificar grupos que atraviesan niveles más altos de sufrimiento psicológico.

Metodología: 1.181 casos en la Ciudad y el Gran Buenos Aires

El estudio fue elaborado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA-UBA) mediante encuestas online, autoadministradas y geolocalizadas. La muestra fue ponderada por zona de residencia, género, edad, nivel educativo y voto en el balotaje de 2023.

La ficha metodológica informó un margen de error de ±3% con un nivel de confianza del 95%.

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