
Más del 60% de los adultos duerme de lado, lo que la convierte en la postura nocturna más común durante el descanso, según Harvard Health Publishing, y también la que con más frecuencia se asocia a dolor lumbar, tensión en la cadera y molestias al despertar.
Frente a esa realidad, una recomendación aparece cada vez con más frecuencia en consultorios de kinesiología, traumatología y obstetricia: poner una almohada entre las piernas. Pero, qué dice la evidencia sobre este recurso.
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Por qué la posición importa
Cuando una persona duerme de costado sin ningún apoyo entre las piernas, la pierna superior tiende a caer hacia adelante. Ese desplazamiento arrastra la pelvis, genera rotación en la columna y produce tensión sostenida sobre músculos, ligamentos y articulaciones durante varias horas. Al mismo tiempo, las rodillas y los tobillos quedan en contacto directo, con una presión localizada que puede interrumpir el sueño o traducirse en molestias al levantarse.

La almohada funciona como un freno a ese movimiento: mantiene la pierna superior en una posición más paralela a la inferior y reduce la rotación de la pelvis, con lo que favorece una postura más estable para toda la zona baja del cuerpo. La Mayo Clinic recomienda esta estrategia de forma explícita para quienes duermen de costado: doblar levemente las rodillas hacia el pecho y colocar una almohada entre las piernas para alinear columna, pelvis y caderas, y aliviar la presión sobre la zona baja de la espalda.
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Qué encontraron los estudios
Un estudio publicado en PLOS ONE analizó la relación entre postura al dormir, síntomas espinales al despertar y calidad del sueño en 53 participantes. El trabajo encontró que quienes tenían dolor de cuello pasaban significativamente más tiempo en posturas que sobrecargan la espalda y el cuello. Para quienes padecían dolor lumbar, la tendencia fue similar, aunque los resultados no resultaron concluyentes, en parte por el tamaño reducido de la muestra.
Una investigación posterior publicada en Sleep Science and Practice abordó el problema desde otro ángulo: evaluó si dormir sobre una superficie que mantuviera la columna alineada en posición lateral reducía el dolor en personas con lumbalgia crónica; es decir, con dolor de espalda baja persistente.
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Los 16 participantes que usaron el colchón experimental informaron un 18% menos de dolor al estar acostados y una valoración de confort 25% más alta respecto a su colchón habitual, aunque el dolor al levantarse no mostró diferencias significativas.
En tanto, Verywell Health señala que la almohada entre las piernas mantiene la pelvis en posición neutra y evita que la columna rote durante la noche, con beneficios reportados para personas con hernias de disco, ciática y dolor de cadera.
Quiénes se benefician y cuál es el límite
La práctica no es una indicación universal. La evidencia disponible y las guías clínicas la sitúan en perfiles concretos:

- Personas con dolor de espalda baja de origen mecánico: la rotación nocturna puede agravar síntomas ya existentes, ya que el apoyo postural apunta a reducir esa carga sobre la columna.
- Embarazadas: los cambios en el equilibrio del cuerpo y el aumento de presión en la zona pélvica dificultan sostener una postura cómoda durante toda la noche. La almohada entre las piernas ayuda a distribuir ese peso y a sostener la alineación de la pelvis.
- Personas con ciática o molestias de cadera: según una guía de la Cleveland Clinic y referencias clínicas sobre ciática, cuando la pelvis rota durante el sueño, puede reducirse el espacio por donde pasan los nervios en la zona baja de la espalda, lo que agrava el dolor en quienes ya tienen una irritación previa. Mantener la pierna superior en posición paralela ayuda a evitar ese movimiento.

Los límites son igualmente claros. La altura de la almohada importa: si es demasiado alta o demasiado baja, la pierna superior queda desnivelada y la pelvis no alcanza una posición estable, lo que puede producir el efecto contrario al buscado, según la Sleep Foundation.
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El colchón también incide: uno demasiado blando hunde la cadera y genera la misma rotación que la almohada busca corregir, mientras que uno excesivamente duro concentra presión en la cadera y el hombro, según señalan investigaciones sobre postura lateral y dolor de espalda. Y si el dolor responde a una causa específica (una hernia, una lesión articular, una contractura muscular), el ajuste postural puede ser un complemento útil.
La Mayo Clinic lo formula con precisión: la almohada entre las piernas puede ayudar a quitar presión sobre la espalda, pero no reemplaza a la consulta con un profesional de la salud y a una recomendación personalizada.
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