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Fatiga visual por pantallas: qué es, cómo afecta los ojos y claves para prevenirla

La exposición diaria a dispositivos electrónicos puede generar ardor, visión borrosa y dolor de cabeza, un cuadro cada vez más habitual que obliga a revisar rutinas, pausas, postura e iluminación

Un par de ojos humanos rodeados por pantallas encendidas de celulares, tablets, una computadora portátil y un televisor. Fondo azul.
La fatiga visual por pantallas puede causar ardor, visión borrosa, cefaleas y molestias que alteran la rutina diaria (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La salud ocular suele asociarse con controles, lentes o diagnósticos, pero buena parte de las molestias aparecen en escenas mucho más cotidianas. Al final de una jornada de trabajo, después de varias horas frente a una computadora o tras una secuencia larga de uso del celular, muchas personas notan pesadez en los ojos, visión borrosa transitoria, ardor o dolor de cabeza. Esa fatiga no siempre responde a un problema grave, aunque sí puede alterar la rutina y volver más incómodas tareas habituales.

El uso sostenido de aparatos electrónicos ocupa un lugar central en ese desgaste. La lectura sobre dispositivos digitales exige un esfuerzo visual distinto al de una página impresa, y esa exigencia se combina con pausas escasas, posturas forzadas y ambientes con reflejos o contrastes inadecuados. Medical News Today indicó que esta condición, conocida como fatiga visual digital o síndrome de visión por computadora, aparece cuando los ojos deben trabajar más de lo habitual para sostener el enfoque sobre pantallas durante períodos prolongados.

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De acuerdo con una revisión publicada en Future Science OA, la prevalencia reportada del síndrome de visión por computadora alcanza el 69%, con variaciones según edad, hábitos y contexto de uso. Ese dato no implica que toda exposición a pantallas produzca el mismo efecto, pero sí refuerza la necesidad de entender qué pasa con los ojos cuando el tiempo frente a dispositivos se acumula y qué medidas pueden ayudar a reducir la sobrecarga.

Primer plano de una persona con ojos cansados, ojeras marcadas y expresión triste, mirando hacia abajo. Una pantalla de ordenador azul se ve borrosa al fondo.
El síndrome de visión por computadora aparece cuando los ojos sostienen el enfoque sobre pantallas durante períodos prolongados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué es la fatiga por pantallas y cuándo conviene consultar

Describe un conjunto de síntomas oculares y extraoculares asociados al uso prolongado de dispositivos como computadoras, tablets, lectores electrónicos y teléfonos. Según la Cleveland Clinic, el problema no se limita a una sensación de cansancio: puede incluir visión borrosa, sequedad ocular, irritación, ardor, sensibilidad a la luz, dolor de cabeza y molestias en cuello, hombros o espalda. Un estudio de Ophthalmology and Therapy señaló además que esos síntomas pueden agruparse en tres planos: alteraciones de la superficie ocular, dificultad de enfoque y molestias musculoesqueléticas.

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Parte del problema radica en cómo se leen las pantallas. Según publicó Medical News Today, los caracteres digitales suelen presentar menor definición y contraste que el texto impreso, además de quedar expuestos a reflejos y deslumbramiento. Esa combinación obliga al sistema visual a sostener ajustes continuos de enfoque.

La revisión de Ophthalmology and Therapy añadió que el trabajo visual de cerca exige un equilibrio entre acomodación y convergencia. La acomodación es la capacidad del ojo para enfocar a distintas distancias. La convergencia es el movimiento coordinado que dirige ambos ojos hacia un mismo punto cercano. Cuando esa demanda se prolonga, la sensación de esfuerzo puede aumentar.

Primer plano de una persona frotándose los ojos con los dedos, con el rostro parcialmente iluminado por la luz brillante de una pantalla de computadora al fondo.
El uso de pantallas reduce el parpadeo de unas 15 veces por minuto a entre 5 y 7, y esa baja favorece la sequedad ocular y la irritación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro factor central es la reducción del parpadeo. La American Academy of Ophthalmology indicó que una persona suele parpadear unas 15 veces por minuto, pero ese número puede bajar a entre 5 y 7 veces por minuto durante el uso de pantallas. Según la Cleveland Clinic, también puede ocurrir que los párpados no cierren por completo. Esa menor frecuencia de parpadeo reseca la superficie ocular y ayuda a explicar síntomas como ardor, lagrimeo, irritación o sensación de cuerpo extraño.

Asimismo, la clínica estadounidense indicó que dos horas diarias de uso continuo ya elevan la probabilidad de presentar el síndrome. La revisión de Ophthalmology and Therapy sumó otros factores: distancia inadecuada con respecto al dispositivo, mala ergonomía, iluminación deficiente, reflejos en la pantalla, postura sostenida y uso prolongado sin pausas. En niños y adolescentes, ese mismo trabajo describió un aumento de la prevalencia durante la pandemia, con registros de 50% a 60% en algunos estudios revisados, siempre en el marco de investigaciones con definiciones y metodologías diversas.

Consultar a un especialista resulta aconsejable cuando las molestias se vuelven persistentes, interfieren con el trabajo o no mejoran pese a cambios básicos en la rutina. La Cleveland Clinic recomendó pedir atención si aparecen síntomas nuevos, si empeoran o si continúan aun después de reducir la fatiga ocular. La American Academy of Ophthalmology agregó que el examen puede ser clave para detectar errores refractivos no corregidos, como miopía o dificultades de enfoque, que pueden intensificar el malestar frente a pantallas.

Cómo prevenir la fatiga ocular y qué hacer cuando aparece

Una mujer de mediana edad con cabello castaño corto aplica gotas oftálmicas en su ojo derecho, sosteniendo el párpado inferior con la otra mano.
La regla 20-20-20, la distancia de 50 a 65 centímetros, una pantalla por debajo del nivel de los ojos y las lágrimas artificiales ayudan a aliviar la fatiga visual por pantallas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las recomendaciones más repetidas apuntan a bajar la exigencia visual acumulada y mejorar el entorno de uso. La American Optometric Association propone la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos un objeto ubicado a unos 6 metros de distancia. La medida busca interrumpir el esfuerzo sostenido de cerca y favorecer un cambio breve de enfoque.

La posición del dispositivo también importa. Según la American Academy of Ophthalmology, la pantalla conviene ubicarla a una distancia aproximada de 50 a 65 centímetros del rostro. La Cleveland Clinic recomendó además que quede entre 10 y 12 centímetros por debajo del nivel de los ojos, mientras que la revisión de Ophthalmology and Therapy describió un rango similar al señalar que la mirada debería dirigirse entre 15 y 20 grados por debajo del nivel ocular. Ese ajuste puede reducir tanto el esfuerzo visual como la tensión del cuello y los hombros.

Cuando la fatiga ya apareció, varias fuentes coinciden en medidas de alivio que no deben confundirse con soluciones universales. La American Academy of Ophthalmology recomendó parpadear de forma consciente con mayor frecuencia y apartar la vista de la pantalla de manera regular. La Mayo Clinic señaló que las lágrimas artificiales pueden ayudar frente a la sequedad ocular y que un humidificador puede ser útil en ambientes secos.

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