¿Puede afectar el colesterol a los más chicos?: qué dicen los expertos sobre los hábitos saludables

Aunque suele vincularse con adultos, los profesionales destacan que costumbres y antecedentes familiares pueden influir en el aumento

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Seis niños corren sobre una arteria roja con placas amarillas de colesterol y áreas claras. Globos de colores y nubes en el fondo.
El colesterol en niños es una sustancia necesaria para el organismo, pero su exceso en sangre puede causar problemas de salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colesterol es una sustancia cerosa y similar a la grasa que se encuentra en todas las células del cuerpo. Es fundamental para la formación de membranas celulares, hormonas y vitamina D, y el organismo puede producirlo por sí mismo. Además, se obtiene a través de algunos alimentos, sobre todo de origen animal. El cuerpo lo necesita para funcionar correctamente, pero su exceso en la sangre puede convertirse en un problema de salud.

Sin embargo, puede volverse un enemigo de la salud, ya que existen dos tipos: el de lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocido como “malo”, y el de alta densidad (HDL), considerado “bueno”. El LDL, cuando se encuentra en niveles elevados, puede acumularse en las paredes de las arterias y favorecer el desarrollo de aterosclerosis, aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. En cambio, el HDL ayuda a eliminar el colesterol de las arterias y protege el sistema cardiovascular.

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Si bien el colesterol alto es habitualmente asociado a los adultos, también puede afectar a niños y adolescentes. Factores como una dieta inadecuada, falta de actividad física, obesidad y antecedentes familiares pueden provocar que los más jóvenes presenten niveles elevados, poniendo en riesgo su salud futura desde edades tempranas.

Qué desencadena el colesterol alto en niños y adolescentes

Ilustración médica de una arteria humana en corte transversal con placas amarillas de colesterol en su interior.
El colesterol LDL alto en niños puede acumularse en las arterias y aumentar el riesgo de aterosclerosis, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Alimentación poco saludable: una dieta rica en grasas saturadas, grasas trans, azúcares añadidos y carbohidratos refinados favorece el aumento del colesterol LDL y la reducción del HDL, indican expertos de Medline Plus. Estos ingredientes abundan en comidas rápidas, fritos, dulces y bebidas azucaradas.
  • Obesidad o sobrepeso: el exceso de peso altera el metabolismo de las grasas y contribuye directamente a niveles más altos de colesterol LDL y triglicéridos, en comparación con niños con peso saludable, explican los profesionales del medio de la Biblioteca Nacional de Medicina.
  • Antecedentes familiares: tener padres o familiares directos con colesterol alto o enfermedades cardiovasculares incrementa el riesgo, incluso si el niño mantiene hábitos saludables.
  • Condiciones médicas subyacentesJohns Hopkins Medicine añade que enfermedades como la diabetes, hipotiroidismo, enfermedad renal o trastornos hepáticos pueden alterar los niveles de colesterol en la infancia.
  • Falta de actividad física: la inactividad, asociada a pasar muchas horas frente a pantallas, disminuye el colesterol HDL y favorece el aumento del LDL y los triglicéridos, explican desde la clínica estadounidense.
  • Trastornos genéticosMedline Plus enfatiza en que la hipercolesterolemia familiar y otras alteraciones hereditarias provocan niveles muy elevados de colesterol desde edades tempranas, independientemente de los hábitos de vida.
Fotografía cenital de una mesa dividida. A la izquierda, platos de comida saludable: salmón, ensaladas, verduras, nueces. A la derecha, comida rápida: hamburguesa, papas fritas, dulces y refrescos.
La alimentación poco saludable con grasas saturadas, grasas trans, azúcares añadidos y carbohidratos refinados favorece el aumento del colesterol LDL en niños (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo se diagnostica el colesterol alto en niños

Se realiza mediante un análisis de sangre conocido como perfil lipídico. Esta prueba mide los diferentes tipos de grasas presentes en la sangre, incluyendo el colesterol total, el LDL (considerado “malo”), el HDL (“bueno”) y los triglicéridos. Según Medline Plus, los profesionales recomiendan efectuar la primera evaluación entre los 9 y 11 años, y repetirla cada cinco en niños y adolescentes sanos. Sin embargo, en presencia de antecedentes familiares u otros factores de riesgo como obesidad, diabetes o hipertensión, el control puede iniciarse desde los dos años de edad.

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En algunos casos, el médico puede solicitar que el niño ayune antes del análisis, es decir, que no consuma alimentos ni bebidas (excepto agua) durante varias horas previas a la extracción, ya que ciertos valores, como los triglicéridos, pueden verse alterados por la ingesta reciente de alimentos. Johns Hopkins Medicine indica que este análisis permite identificar si los valores de colesterol y triglicéridos están dentro del rango saludable o si es necesario implementar cambios en los hábitos de vida o iniciar un tratamiento específico.

Sección transversal de una arteria con placa amarilla en las paredes. Glóbulos rojos se agrupan antes del estrechamiento, pocos pasan a la sección siguiente.
El colesterol alto en niños se diagnostica con un perfil lipídico que mide colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos en sangre (Imagen Ilustrativa Infobae)

El resultado de la prueba se interpreta en función de los valores de referencia establecidos para la edad y el sexo del paciente. Imperial Center Family Medicine señala que un colesterol total por debajo de 170 mg/dL y un LDL inferior a 110 mg/dL se consideran adecuados para la mayoría de los niños y adolescentes. Si los resultados se encuentran en el límite o son elevados, el equipo médico evaluará la necesidad de repetir el análisis y de realizar un seguimiento más estrecho, especialmente si existen otros factores de riesgo asociados.

Cómo es el tratamiento de colesterol alto en niños

El tratamiento del colesterol alto en niños se basa principalmente en la modificación de los hábitos de vida, un enfoque que los profesionales consideran fundamental para lograr mejoras sostenidas. Según recomiendan los profesionales de Medline Plus, el primer paso consiste en adoptar una alimentación equilibrada que limite el consumo de grasas saturadas, grasas trans, azúcares y productos ultraprocesados. Se promueve el aumento de frutas, verduras frescas y cereales integrales en la dieta diaria, así como la preferencia por carnes magras y lácteos bajos en grasa. Además, es importante reducir la ingesta de bebidas azucaradas y fomentar el consumo de agua.

La actividad física ocupa un lugar central en las recomendaciones profesionales. Johns Hopkins Medicine enfatiza que los niños deben realizar al menos 60 minutos de ejercicio moderado o intenso cada día. Esto puede incluir deportes, caminatas, ciclismo o juegos activos al aire libre. Limitar el tiempo frente a pantallas, como televisión, computadoras, teléfonos y tablets, es esencial para reducir el sedentarismo y favorecer un estilo de vida más saludable.

El control del peso corporal es otro aspecto clave, ya que la obesidad y el sobrepeso están directamente relacionados con el aumento del colesterol LDL y los triglicéridos. Imperial Center Family Medicine enfatiza la importancia de que toda la familia participe en la adopción de hábitos saludables, ya que un entorno de apoyo facilita la adherencia a largo plazo y beneficia la salud de todos los miembros del hogar.

En casos donde los cambios en la dieta y la actividad física no logran reducir los niveles elevados de colesterol, o cuando existen causas genéticas como la hipercolesterolemia familiar, los especialistas pueden considerar el uso de medicación específica, siempre bajo supervisión profesional y generalmente a partir de los 10 años.

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