El error más común al tratar la piel seca: qué ingredientes recomiendan los dermatólogos

No todas las cremas hidratan igual y el precio no determina la eficacia. Especialistas de Cleveland Clinic y Harvard explican qué componentes priorizar y qué productos evitar

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Rostro femenino dividido verticalmente; mitad izquierda con piel lisa, luminosa y sonrosada; mitad derecha con piel áspera, escamas, grietas y enrojecimiento.
La piel seca o xerodermia se caracteriza por la pérdida de hidratación y puede causar aspereza, descamación, picazón y grietas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La piel seca, también conocida como xerodermia, es una condición cutánea común que se caracteriza por la pérdida de hidratación en la piel. Esta falta de humedad genera una textura áspera y puede afectar a personas de todas las edades. Esta condición se manifiesta a través de zonas que lucen y se sienten ásperas, escamosas y a veces presentan picazón. En casos más severos, pueden aparecer grietas que sangran o zonas descamadas.

Diversos factores pueden provocar la sequedad, como el clima frío o seco, la exposición prolongada al sol, el uso de jabones agresivos y el baño excesivo. La edad, el entorno y ciertas condiciones de salud también incrementan la probabilidad de desarrollar xerosis. Según Cleveland Clinic y Mayo Clinic, puede presentarse de manera temporal o persistir a lo largo del tiempo, y sus síntomas pueden variar según el tono de piel y otros factores individuales.

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Si bien suele ser una molestia leve, puede conllevar complicaciones si no se aborda adecuadamente. Entre los problemas asociados se encuentran la aparición de dermatitis atópica (eccema), infecciones cutáneas derivadas de grietas profundas y una mayor sensibilidad a irritantes externos. Las fisuras pueden facilitar la entrada de bacterias, incrementando el riesgo de infecciones y dificultando la recuperación de la barrera cutánea.

Cómo elegir la crema hidratante adecuada para la piel seca

Una buena elección puede marcar la diferencia en el bienestar diario. Ante la amplia oferta de productos, las recomendaciones de dermatólogos ayudan a aclarar cuáles son las mejores opciones y qué ingredientes deben evitarse o priorizarse. Lo esencial es buscar productos que realmente aporten hidratación y protección, más allá de promesas publicitarias o precios elevados.

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Primer plano de una mujer de mediana edad con una diadema blanca, aplicando crema blanca en su mejilla derecha con los ojos cerrados y una sonrisa sutil.
Los dermatólogos recomiendan elegir cremas hidratantes para la piel seca del cuerpo antes que lociones, porque protegen mejor la barrera cutánea (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la dermatóloga Alejandra Estemalik, citada por la Cleveland Clinic, lo ideal es optar por cremas (no lociones) para el cuerpo, ya que las lociones suelen contener más agua y alcohol, lo que puede intensificar la sequedad. Para el rostro, una loción ligera o gel es preferible, salvo en casos de piel muy seca.

Al analizar los ingredientes, la Dra. Estemalik subraya que el precio no determina la eficacia. Lo relevante es la presencia de componentes de tres tipos: humectantes, oclusivos y emolientes. Los humectantes como el ácido hialurónico, el ácido láctico, la urea y el sorbitol atraen la humedad hacia la capa más externa de la piel. Los oclusivos, como la dimeticona, lanolina y vaselina, ayudan a evitar la pérdida de agua, potenciando la hidratación. Los emolientes, por otro lado, rellenan las grietas y suavizan la superficie cutánea, con ingredientes como aceite mineral, karité o ceramidas.

Tanto la American Academy of Dermatology Association como la Facultad de Medicina de Harvard coinciden en la importancia de elegir productos suaves, sin fragancia y sin extractos botánicos, ya que estos pueden desencadenar alergias e irritaciones. Además, recomiendan usar ungüentos o cremas, en lugar de lociones, porque hidratan y protegen mejor la piel seca.

Hombre sin camiseta con toalla en el cuello aplica crema facial de un envase blanco en el lavamanos, con un espejo y una ducha al fondo y vapor en el aire.
Las mejores cremas para la piel seca incluyen humectantes, oclusivos y emolientes como ácido hialurónico, vaselina y ceramidas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cuanto a la zona de la cara, la profesional aconseja seleccionar productos no comedogénicos, con protección solar mineral (como óxido de zinc o dióxido de titanio) y, si es posible, ingredientes antienvejecimiento como vitamina C o retinol. Una buena elección implica buscar fórmulas priorizando la función hidratante y protectora sobre el precio o la marca.

Estrategias para cuidar la piel más allá de las cremas

Limitar la duración y temperatura de las duchas es una de las recomendaciones más reiteradas. Los dermatólogos sugieren restringir los baños a un máximo de cinco a diez minutos y emplear siempre agua tibia en vez de caliente. Cuando la temperatura es elevada, los aceites naturales de la piel son eliminados, debilitando la barrera protectora y favoreciendo la sequedad. Además, aconsejan secar la piel con suaves palmaditas y dejarla ligeramente húmeda antes de aplicar la crema hidratante, optimizando así la retención de humedad.

El uso de limpiadores suaves y sin fragancia es otro pilar en el cuidado de la piel seca. Tanto la American Academy of Dermatology Association como la Cleveland Clinic insisten en evitar jabones agresivos, desodorantes y productos perfumados, ya que pueden irritar o dañar la piel ya vulnerable. Los expertos también recomiendan emplear los limpiadores solo en zonas donde realmente se necesita, como axilas e ingle.

Rostro de mujer adulta mayor, cabello canoso, piel con descamación y arrugas, labio inferior con lesión.
La piel seca puede derivar en eccema, infecciones cutáneas y mayor sensibilidad a irritantes externos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El vestuario también influye. Los expertos aconsejan el uso de ropa de algodón holgada, evitando tejidos ásperos como lana o poliéster, que potencian la irritación y la sequedad. Las manos, por ser una de las zonas más afectadas, requieren protección adicional, por lo que se sugiere usar guantes al lavar platos o manipular productos de limpieza.

Reducir la frecuencia de las duchas, tal como aconseja la dermatóloga Alejandra Estemalik de la Cleveland Clinic, puede ser clave. Ducharse a diario puede provocar pequeñas microirritaciones acumulativas en la barrera cutánea, haciendo la piel más susceptible a infecciones y brotes, sobre todo en personas con eccema.

Por último, los especialistas insisten en consultar a un dermatólogo si las medidas caseras no logran mejorar la condición de la piel. El profesional puede orientar sobre tratamientos específicos y descartar problemas subyacentes.

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