Qué le pasa al cuerpo cuando se ve un partido de fútbol decisivo, según la ciencia

Datos de los mundiales de 1998, 2002 y 2006 confirman que la tensión emocional de los encuentros tiene consecuencias físicas medibles en los espectadores y, en casos extremos, puede resultar fatal

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Dos monitores de presión arterial, un organizador de pastillas, envases de comida rápida, latas de bebidas y un televisor con un partido de fútbol borroso.
Los partidos de fútbol pueden desencadenar efectos físicos graves en los aficionados, incluidos infartos y el síndrome del corazón roto en situaciones de alta tensión emocional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante partidos de fútbol, los aficionados pueden experimentar efectos físicos graves, aunque poco frecuentes, como ocurrió en el partido de cuartos de final del Mundial entre Argentina y Suiza: al menos siete personas fueron atendidas por emergencias cardíacas en la Ciudad de Buenos Aires, incluido un caso fatal, según registros del SAME.

Estos episodios, aunque poco habituales en personas sanas, reflejan la intensidad de la tensión emocional que puede vivirse frente a la pantalla o en la tribuna. Un artículo de Popular Science advierte que, aunque la probabilidad es baja, el riesgo existe en situaciones de máxima presión y puede afectar incluso a quienes no tienen antecedentes cardíacos.

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“Un partido decisivo como Argentina frente a Egipto acelera el corazón, eleva la presión arterial y activa hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. No estamos adaptados evolutivamente a este tipo de estrés. Estamos preparados para reaccionar frente a un depredador o una catástrofe. Pero un partido como el de hoy te hace pasar por todas las emociones en muy poco tiempo. Es un tsunami emocional que no está en nuestros genes”, explicó el cardiólogo Martín Lombardero, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología, en Infobae en Vivo.

Un hombre vestido con la camiseta de rayas celestes y blancas de Argentina se sujeta el pecho con las dos manos y tiene un corazón superpuesto que emite luz.
Ver un partido de fútbol eleva el cortisol, la hormona del estrés, sobre todo en hombres, jóvenes y aficionados con fuerte identificación con su equipo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ese tono, el experto agregó: “El corazón comienza a latir más rápido incluso antes de que la persona procese racionalmente lo que está ocurriendo. Todo lo que pasa por su mente lo recibe rápidamente el corazón antes que la razón. Sin embargo, la emoción, por sí sola, rara vez provoca un problema cardíaco en una persona sana. Las emociones son el gatillo, no la causa. El riesgo aparece principalmente en quienes ya padecen hipertensión, enfermedad coronaria, antecedentes de infarto o incluso una afección cardiovascular todavía no diagnosticada. Si tenés un corazón normal, es muy raro que pase algo”.

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Por su parte, el investigador Matt Butler, de King’s College London, afirma que la experiencia de ser hincha no es pasiva: el cuerpo y el cerebro reaccionan como en una competencia física real. En los aficionados más apasionados, cada jugada, gol o derrota se vive casi en carne propia.

La identificación con el club puede amplificar el impacto emocional de los partidos, y esa tensión puede traducirse en respuestas físicas inesperadas que, en ocasiones, resultan peligrosas.

Cómo reacciona el cuerpo durante un partido

Persona sentada de espaldas en un sofá viejo, observando un partido de fútbol en televisión y sosteniendo una caja de medicamentos cardíacos.
La tensión de un partido de fútbol puede empezar horas antes del inicio y también se asocia con un aumento de la testosterona en finales importantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mirar un partido no solo afecta las emociones, sino que desencadena cambios fisiológicos y hormonales, como destacó Lombardero en Infobae en Vivo. Investigaciones citadas han demostrado que la ansiedad y la expectativa aumentan la hormona del estrés, el cortisol, en los encuentros decisivos.

Este incremento es más fuerte entre hombres, jóvenes y quienes sienten una fuerte identificación con su equipo. El cuerpo interpreta la posibilidad de una derrota como una amenaza real y activa mecanismos de defensa propios de la “preservación social”.

Estos efectos pueden comenzar incluso antes de que el partido se juegue: estudios con hinchas alemanes indican que el estrés corporal se eleva varias horas antes del inicio. Además del cortisol, se ha detectado un aumento de testosterona durante finales importantes, sin distinción de edad o sexo. Así, la expectativa y la competencia movilizan mecanismos similares a los de los propios jugadores en la cancha.

El impacto en la salud cardiovascular

Ilustración de un torso humano masculino con el corazón visible en el centro del pecho, que presenta zonas rojizas y luminosas. Fondo oscuro.
Durante el Mundial 2006 en Alemania, ver partidos estresantes duplicó la probabilidad de sufrir un evento cardíaco el mismo día (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estrés de los partidos activa la respuesta de “lucha o huida”, elevando la frecuencia cardíaca y la presión arterial de los espectadores. El corazón necesita más oxígeno, pero las sustancias químicas del estrés pueden hacer que los vasos sanguíneos se contraigan, dificultando el flujo de oxígeno. En casos extremos, esta combinación puede derivar en un infarto, sobre todo en personas con antecedentes cardíacos.

Durante el Mundial 2006 en Alemania, se comprobó que ver partidos estresantes duplicó el riesgo de eventos cardíacos ese día. En España, un estudio detectó un 30% más de visitas hospitalarias por problemas cardíacos en hombres con afecciones previas los días que su equipo perdía. Aunque el riesgo absoluto sigue siendo bajo para la mayoría, los datos confirman la relación entre estrés deportivo y eventos cardíacos.

La falta de sueño y los accidentes de tránsito

La pasión por el fútbol puede llevar a los hinchas a modificar sus rutinas de sueño cuando los partidos se disputan en otras zonas horarias. Durante el Mundial de 2002, celebrado en Asia, los encuentros se transmitían de madrugada para los aficionados estadounidenses.

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Los horarios nocturnos del Mundial 2002 en Asia se asociaron con más accidentes de tránsito y un aumento de la mortalidad vial por la falta de sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ciudades con alta presencia de descendientes de alemanes, la mortalidad por accidentes de tráfico subió un 35% los días que jugaba Alemania, llegando al 122% en las zonas de mayor concentración. Este fenómeno desapareció en torneos con horarios normales, lo que sugiere que la privación de sueño fue la causa principal.

Según Matt Butler, incluso una sola noche sin dormir puede comprometer la concentración y aumentar el riesgo de accidentes viales tras una noche de desvelo futbolero. La relación entre falta de descanso y aumento de accidentes destaca los efectos colaterales de seguir competiciones internacionales en horarios poco habituales. La alteración del sueño, sumada a la tensión emocional, puede tener consecuencias graves fuera del ámbito deportivo.

Por qué el fútbol genera una tensión distinta

Si bien otros deportes como el fútbol americano, rugby, hockey o béisbol pueden provocar respuestas similares, el fútbol sobresale por la intensidad de cada jugada. La baja frecuencia de goles hace que cada anotación cobre un significado especial, intensificando la carga emocional y la respuesta física del espectador.

El azar y la posibilidad de resultados inesperados contribuyen a elevar el nivel de estrés y euforia entre los hinchas. La importancia de cada jugada y la emoción de las sorpresas convierten al fútbol en un espectáculo especialmente intenso desde el punto de vista emocional, diferenciándolo de otros deportes en cuanto a su impacto sobre la salud de los aficionados.

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