Advierten que los niveles altos de glucosa en sangre pueden acelerar el envejecimiento cerebral

Investigadores trabajaron con neuroimágenes y datos obtenidos en el Reino Unido. Las claves

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Una mujer mayor sentada con un gorro azul y manos entrelazadas; sobre su cabeza flotan tres imágenes transparentes de resonancias magnéticas cerebrales.
La brecha de edad cerebral compara la edad estimada del cerebro con la edad cronológica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio evaluó la relación entre el azúcar en sangre y la salud cerebral al analizar datos de más de 37.000 adultos del UK Biobank.

La investigación, publicada en Molecular Psychiatry, concluyó que niveles elevados de glucosa en sangre se asocian con un envejecimiento cerebral acelerado.

Los resultados vinculan este fenómeno con un mayor riesgo de enfermedades neurológicas.

Infografía con ilustración de un cerebro con reloj y grietas, rodeado de cubos de azúcar y moléculas. Muestra texto sobre glucosa alta y envejecimiento cerebral.
La glucosa plasmática se asocia con una brecha de edad cerebral más alta (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Clínicamente, la glucosa plasmática elevada se asoció positivamente con siete trastornos cerebrales, entre ellos la demencia por cualquier causa, la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, la enfermedad de Parkinson, el accidente cerebrovascular, la depresión y la ansiedad, y negativamente con el rendimiento cognitivo, la función motora y los resultados de salud mental”, dijeron los autores del estudio Zhirong Li, Yating Miao y sus colegas.

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Cómo se llevó a cabo el estudio

El análisis fue realizado por equipos de la Universidad de Jilin y la Universidad Médica de China. Los investigadores partieron de una pregunta central en neurociencia: ¿por qué algunos cerebros envejecen más rápido que otros, incluso en personas de la misma edad?

Primer plano de una mujer mayor de pelo blanco sonriendo, mirando y tocando una tablet que muestra una aplicación de entrenamiento cognitivo en un interior.
El UK Biobank aporta datos de neuroimagen, sangre y genética para medir envejecimiento cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

El envejecimiento cerebral acelerado suele aumentar el riesgo de pérdida de memoria, deterioro cognitivo, demencia y otras enfermedades relacionadas.

Para responder a este interrogante, los científicos utilizaron una combinación de imágenes por resonancia magnética, análisis de sangre y datos genéticos. Los datos provinieron del UK Biobank, un biobanco británico que almacena información médica, genética y de neuroimagen de miles de personas.

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Los investigadores analizaron las imágenes cerebrales para medir el tamaño y las características de distintas regiones del cerebro, así como para identificar cambios estructurales asociados con el paso del tiempo.

A partir de estos datos, entrenaron un modelo de inteligencia artificial diseñado para predecir la edad del cerebro de cada participante.

Un paciente masculino de 55 años con máscara de oxígeno y electrodos en la cabeza está acostado en una camilla. Una médica revisa documentos y un monitor muestra un mapa cerebral con actividad.
Los niveles altos de glucosa se asocian con menor rendimiento cognitivo y peor función motora (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Integramos neuroimagen multimodal, metabolómica plasmática y datos genómicos del UK Biobank para identificar marcadores metabólicos del envejecimiento cerebral y evaluar su relevancia causal”, escribieron los autores.

También detallaron: “Usando 1.079 fenotipos derivados de imagen de 4.333 participantes sanos, entrenamos y validamos modelos de aprendizaje automático para la predicción de la edad cerebral, y un modelo de regresión LASSO logró el mejor desempeño”.

Ilustración de un cerebro compuesto por piezas de rompecabezas en tonos azules y celestes, con algunas piezas sueltas, sobre papel blanco texturizado.
La glucosa elevada se relaciona con depresión, ansiedad y peores resultados de salud mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

El punto central del análisis fue la estimación de la llamada “brecha de edad cerebral” (BAG). Este valor expresa la diferencia entre la edad estimada del cerebro, calculada a partir de las imágenes, y la edad real de la persona.

Un BAG positivo indica que el cerebro parece más viejo de lo que corresponde a la edad cronológica, mientras que un BAG negativo señala lo contrario.

Glucosa y envejecimiento cerebral

El estudio identificó nueve metabolitos en sangre asociados con la brecha de edad cerebral, pero la glucosa fue la que mostró la relación más fuerte.

Según los datos publicados, un aumento de glucosa plasmática se relacionó con cerebros que presentaban más signos de envejecimiento en las imágenes, lo que sugiere que el azúcar alta en sangre podría ser un factor modificable en la salud cerebral. El coeficiente de asociación fue de 0,32 y la significación estadística alcanzó un valor de P = 9,90 × 10⁻¹².

Una mujer mayor con cabello gris y un abrigo oscuro se sienta en un banco de parque, sus manos entrelazadas, con árboles de otoño y hojas amarillas de fondo.
Las resonancias muestran volúmenes reducidos en 80 regiones cerebrales cuando la glucosa es más alta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores realizaron un análisis genético para explorar si la relación entre glucosa y envejecimiento cerebral era causal o simplemente una coincidencia.

El análisis de aleatorización mendeliana, que utiliza variantes genéticas como instrumento, indicó que la glucosa podría tener un papel directo en la aceleración del envejecimiento cerebral.

Además, se identificaron 392 polimorfismos de nucleótido único asociados con la BAG, con valores de significancia genética elevados.

En el aspecto clínico, el estudio halló que la glucosa plasmática elevada se asoció con siete trastornos cerebrales principales: demencia por todas las causas, enfermedad de Alzheimer, demencia vascular, enfermedad de Parkinson, accidente cerebrovascular, depresión y ansiedad.

Controlar los niveles de glucosa: clave para la prevención

Hombre mayor caucásico con camisa polo azul claro, manos entrelazadas, sentado frente a una ventana, con expresión de confusión en un interior.
El azúcar plasmática alta se vincula con enfermedad de Parkinson y accidente cerebrovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

También se observó una relación negativa entre los niveles de glucosa y el rendimiento cognitivo, la función motora y los resultados de salud mental.

El análisis de imágenes mostró que concentraciones altas de glucosa se asociaron con volúmenes cerebrales reducidos en 80 regiones corticales, subcorticales y cerebelosas.

Esta observación refuerza la hipótesis de que el metabolismo de la glucosa no solo acompaña el envejecimiento cerebral, sino que puede influir en su progresión.

Según los autores, el control de la glucosa en sangre podría convertirse en una estrategia para retrasar el envejecimiento cerebral y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades neurológicas y psiquiátricas asociadas.

El trabajo sugiere que la identificación de estos marcadores metabólicos abre la puerta a intervenciones preventivas antes de que se produzcan síntomas de deterioro cognitivo.

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