Un entrenador explicó tres ajustes clave para continuar ganando fuerza y masa muscular a partir de los 50 años

Un informe de Men’s Health recopiló las recomendaciones de un especialista en acondicionamiento físico para adaptar la rutina al paso del tiempo, con estrategias orientadas a favorecer el rendimiento y proteger el cuerpo durante el ejercicio

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Hombre caucásico de unos 60 años con cabello gris, sonriendo a la cámara y flexionando el brazo derecho para mostrar su bíceps, en un gimnasio.
La masa muscular y la fuerza después de los 50 años pueden sostenerse con actividad física y una planificación adaptada al envejecimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mantener la masa muscular y la fuerza después de los 50 años suele figurar entre las principales preocupaciones de quienes buscan preservar su capacidad física con el paso del tiempo.

Aunque el organismo experimenta cambios propios del envejecimiento, los especialistas coincidieron en que la actividad física continúa siendo una herramienta fundamental para sostener el rendimiento y la calidad de vida.

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En ese contexto, un informe de Men’s Health reunió las recomendaciones del entrenador Bryan Krahn, especialista certificado en fuerza y acondicionamiento (CSCS), quien planteó que el objetivo no debería ser abandonar el entrenamiento intenso, sino adaptarlo a las nuevas necesidades del cuerpo.

Según explicó, algunos cambios en la planificación permiten seguir desarrollando músculo y fuerza durante la sexta década de vida.

La importancia de adaptar el entrenamiento

De acuerdo con el entrenador, el paso de los años suele venir acompañado por una recuperación más lenta y por pequeñas molestias derivadas del desgaste acumulado tras décadas de actividad cotidiana y deportiva. Ese escenario puede llevar a modificar la forma de entrenar, aunque no implica renunciar a las metas relacionadas con la condición física.

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Hombre corriendo con gorro, chaqueta naranja, pantalones oscuros y guantes en un parque con árboles de hojas otoñales y rascacielos al fondo.
Bryan Krahn planteó que el entrenamiento después de los 50 años debe ajustarse a la recuperación más lenta y al desgaste acumulado (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el análisis de Men’s Health, la estrategia consiste en entrenar de manera más inteligente y con una mirada orientada a la longevidad. Ese enfoque forma parte del programa Max Muscle at 50, desarrollado por Krahn, quien además aplica esos mismos principios en sus propios entrenamientos.

El entrenador sostiene que todavía es posible conseguir mejoras físicas después de los 50 años mediante una programación adecuada y una selección cuidadosa de los estímulos de trabajo.

Menos peso y más repeticiones

El primer ajuste propuesto por Krahn consiste en cambiar la relación entre la carga utilizada y el número de repeticiones realizadas. Aunque aclaró que levantar pesos elevados no desaparece por completo del entrenamiento, considera que reducir la carga puede ofrecer una mayor protección para las articulaciones sin impedir el desarrollo muscular.

Hombre con cabello gris, camiseta sin mangas y shorts, levanta una mancuerna en un gimnasio con máquinas, bancos y estante de pesas.
Krahn recomendó usar menos peso y más repeticiones para proteger las articulaciones sin frenar el desarrollo de masa muscular (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ese sentido, Krahn afirmó a Men’s Health: “Unos pesos más ligeros te ayudarán a ganar masa muscular, siempre y cuando te hagan trabajar. Así que intenta usar un peso que te suponga un reto cuando hagas series de 15 a 20 repeticiones”.

La recomendación apunta a priorizar un esfuerzo suficiente durante cada serie en lugar de centrar el entrenamiento exclusivamente en levantar la mayor cantidad de peso posible.

Mantener el cuerpo activo todos los días

El segundo consejo se relaciona con la frecuencia del movimiento. Krahn considera equivocado asumir que una persona mayor de 50 años debe reducir de forma drástica su nivel de actividad física.

Según explicó, la clave consiste en evitar el agotamiento permanente y distribuir mejor las cargas de trabajo. Su propuesta es reservar dos o tres jornadas semanales para entrenamientos de mayor intensidad y aprovechar el resto de los días para mantenerse activo mediante otras actividades.

Un hombre de aproximadamente 45 años en ropa deportiva gris practica yoga sobre un mat en un departamento, con paredes claras, piso de madera y un ventanal.
El entrenamiento de fuerza después de los 50 años puede combinar dos o tres sesiones intensas por semana con caminatas, yoga o salidas a correr (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las opciones mencionadas por el entrenador y expertos en fitness consultados por Men’s Health aparecen salir a correr, caminar, asistir a clases de yoga o elegir cualquier otra modalidad de ejercicio que permita sostener un nivel constante de movimiento.

De esta manera, la actividad cotidiana complementa las sesiones de fuerza y contribuye a mantener la capacidad física sin exigir al organismo el mismo nivel de esfuerzo todos los días.

Flexibilidad para modificar la rutina

El tercer aspecto destacado por Krahn consiste en desarrollar una mayor capacidad de adaptación frente a las respuestas del propio cuerpo.

El experto señaló que entrenar con intensidad continúa siendo posible después de los 50 años, aunque reconoció que el desgaste acumulado durante décadas puede hacer aparecer molestias ocasionales. Por ese motivo, considera necesario introducir ajustes cuando la situación lo requiera.

Hombre canoso y barbudo con camiseta oscura y pantalón deportivo se agacha en un gimnasio junto a mancuernas, tocándose la espalda con expresión de dolor.
Krahn aconsejó escuchar al cuerpo, tomar días de descanso y cambiar ejercicios cuando aparezcan molestias o limitaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre esas modificaciones, el entrenador recomendó escuchar las señales del cuerpo, tomar días de descanso cuando sean necesarios y no dudar en sustituir un ejercicio por otro si algún movimiento genera molestias o no puede realizarse en óptimas condiciones.

Las recomendaciones reunidas por Men’s Health plantean que el desarrollo de masa muscular y fuerza después de los 50 años depende menos de perseguir cargas máximas y más de ajustar el entrenamiento mediante una programación adaptada, actividad física constante y una atención permanente a las necesidades del organismo.

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