
La recurrencia de la acidez estomacal afecta a alrededor de uno de cada cinco adultos en Estados Unidos, un fenómeno conocido como enfermedad por reflujo gastroesofágico. Según la doctora Nicé Bertha Toriz, de la Asociación Americana de Gastroenterología, “no todos responden igual a los tratamientos disponibles”.
Las recomendaciones actuales enfatizan la necesidad de una atención personalizada que involucre control de peso, cambios en la alimentación y ajustes en el estilo de vida. La doctora Toriz destaca que la intervención puede incluso considerar estrategias de relajación para aliviar los síntomas.
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En muchos casos, las personas recurren a modificaciones dietéticas para manejar el reflujo. Aunque normalmente se presta atención a los alimentos a evitar, existen opciones que pueden favorecer el control de la acidez.

La fibra como aliada
Un aumento en el consumo de fibra podría ser clave. Un estudio NIH de Estados Unidos de los sugieren que quienes ingieren suficiente fibra presentan tasas más bajas de reflujo. Entre los alimentos recomendados figuran granos integrales, legumbres, avena, arroz integral y verduras. La nutricionista Amy Bragagnini afirmó en una nota de Time: “Cuando las personas ganan peso extra en el área abdominal, eso puede ejercer presión sobre el esfínter esofágico inferior, lo que puede aumentar el riesgo de reflujo”.
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La especialista amplíó: “Cuando nuestro sistema digestivo funciona como debe, no tenemos ese tipo de efectos secundarios donde el reflujo ácido podría aumentar”. Además, la fibra alimenta a los microbios “buenos” del intestino, promoviendo un funcionamiento óptimo del aparato digestivo.
Aunque faltan estudios definitivos sobre la relación directa entre fibra y alivio del reflujo, la doctora Toriz sostiene: “Aunque los estudios son escasos… una dieta alta en fibra es saludable y definitivamente vale la pena intentar para ver si ayuda”.

Alimentos alcalinos y opciones lácteas
El interés por los alimentos alcalinos —aquellos con menor acidez en la escala de pH— crece entre quienes buscan limitar el reflujo. La doctora Toriz observa que las verduras, las papas, los granos integrales, las legumbres, los frutos secos, las semillas y las frutas no cítricas podrían ser beneficiosas.
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Bragagnini suma otros ejemplos: “Los melones, la coliflor y el hinojo son buenas opciones en esta categoría”. Aunque la evidencia todavía no es robusta, sostiene que estos alimentos tienen otros beneficios saludables.
Entre los lácteos, la leche y el yogur pueden ofrecer un efecto refrescante en la garganta durante un episodio de acidez. La nutricionista relata: “Muchas personas me dicen que físicamente les resulta reconfortante si están teniendo una crisis”. Los probióticos del yogur también podrían colaborar en el alivio.

No obstante, la doctora Toriz advierte: “Los alimentos altos en grasa pueden ser un detonante para algunas personas”. Recomienda probar versiones bajas o libres de grasa si se detecta sensibilidad, y optar por alternativas sin lactosa si existe intolerancia.
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Agua y alimentos ricos en agua
Beber abundante agua es otra táctica sugerida. Aunque no neutraliza la acidez estomacal, la doctora Toriz explica que puede ayudar a limpiar el esófago. Por su parte, Bragagnini sugiere alimentos con alto contenido de agua, como pepinos, apio, lechuga y sandía, que también contribuyen a mantener un peso saludable.
Quienes sufren acidez deben considerar un enfoque integral. Si las molestias persisten o aparecen señales de alerta —como dificultad para tragar, pérdida de peso inexplicada, vómitos frecuentes o sangre en el vómito o en las heces— es fundamental consultar a un médico de inmediato.
La mayoría de los pacientes con reflujo pueden mejorar con cambios en la dieta y el estilo de vida, pero en algunos casos es necesario recurrir a medicación o a exámenes adicionales. Los médicos suelen indagar en los antecedentes personales y familiares, y pueden solicitar pruebas como la endoscopía.
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Los desencadenantes varían en cada persona, aunque la doctora Toriz menciona como comunes al café, el alcohol, el chocolate, la menta, los cítricos, el ajo, las bebidas gaseosas, y los alimentos picantes y grasos. Además de sumar alimentos amigables, vale la pena reducir estos posibles causantes y observar los resultados.
Contar con la orientación de un nutricionista puede facilitar la incorporación de alimentos beneficiosos y limitar los que agravan el reflujo. De acuerdo a Bragagnini, un profesional puede personalizar la dieta para favorecer el bienestar digestivo y minimizar los síntomas.
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