
Un misterio virológico que desconcertó a los científicos durante meses finalmente fue resuelto. Investigadores estadounidenses identificaron el mecanismo biológico que permitió a la gripe aviar H5N1 infectar a vacas lecheras de forma inusual, atacando principalmente las ubres -el órgano glandular que produce y almacena la lech- en lugar de los pulmones.
Este hallazgo no solo permitió comprender por qué el virus se manifestó de manera tan atípica en el ganado, sino que abre nuevas vías para anticipar y prevenir brotes en otras especies, con implicancias directas para la salud animal, la producción y la bioseguridad.
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El brote, detectado a principios de 2024 en el Panhandle de Texas, causó confusión entre los veterinarios. Los animales desarrollaron mastitis necrotizante, una inflamación grave de las glándulas mamarias, sin presentar síntomas respiratorios.

“La mastitis es una enfermedad clásica en los animales de producción lechera, y los veterinarios buscaban diligentemente la causa entre los sospechosos habituales, como los patógenos bacterianos”, explicó Suresh Kuchipudi, catedrático de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh.
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“Cuando se descubrió que el verdadero culpable era la gripe aviar, todos los implicados en el sector quedaron completamente sorprendidos. Ni siquiera habíamos considerado que el ganado pudiera ser huésped del virus H5N1”, agregó el experto.
Cómo el H5N1 se adaptó a las vacas

El grupo de Kuchipudi, junto a la investigadora Lauren E. Pepi de la Facultad de Medicina de Harvard, utilizó técnicas de glicómica para mapear los receptores celulares que permiten la entrada del virus. Descubrieron que el H5N1 se une a un subtipo específico de glicanos, los receptores de ácido siálico unidos a N, presentes en todo el tejido mamario pero prácticamente ausentes en el sistema respiratorio de las vacas.
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“Esto convertía a las glándulas mamarias en un caldo de cultivo perfecto para el virus”, explicó Kuchipudi. El resultado fue una infección que no causó enfermedad respiratoria pero sí mastitis grave, alterando el paradigma sobre cómo la gripe aviar puede manifestarse en diferentes hospedadores.
La investigación, publicada en Science Advances, no solo resuelve el enigma de la gripe aviar en bovinos, sino que permite anticipar la vulnerabilidad de otras especies y tejidos.
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Kuchipudi explicó que es posible analizar de manera preventiva la susceptibilidad de diversas especies y sus tejidos. “Podemos anticipar si desarrollarían síntomas respiratorios, si solo presentarían mastitis, como ocurre en las vacas, o si podrían manifestar una enfermedad neurológica, tal como identificó nuestro equipo en los gatos. Lo aprendido permitirá prepararnos mejor y evitar sorpresas en el futuro”.
El mecanismo de infección tiene implicancias directas para la industria lechera y la salud pública. Otro estudio, realizado en 2025 por investigadores de la Universidad de Cornell, analizó el impacto de un brote en un rebaño de Ohio con 3.900 vacas. El brote se originó tras la introducción de animales procedentes de Texas, y las primeras señales clínicas —pérdida de rumia y caída en la producción de leche— se detectaron cinco días antes del diagnóstico.
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Aproximadamente el 20% de las vacas mostró síntomas, con una reducción de unos 900 kg de leche por vaca durante 60 días. El costo económico por animal afectado se estimó en 950 dólares, y el costo total del brote en el rebaño ascendió a US$ 737.500 por mortalidad, eliminación y pérdidas productivas.

Los investigadores advirtieron que “aunque se desconoce el mecanismo preciso de transmisión del virus HPAI H5N1 en el ganado lechero, esto coincide con las infecciones por otros virus de la influenza A, que pueden propagarse rápidamente entre poblaciones de mamíferos susceptibles, incluidos humanos, perros y cerdos”. La seroprevalencia positiva en casi el 90% de los 637 animales analizados sugiere una alta eficacia de transmisión. Además, se detectaron anticuerpos en 17 de las 42 vacas no lactantes, lo que indica que incluso los animales en fase seca pueden ser fuente de virus.
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La circulación silenciosa del H5N1 en rebaños lecheros de Estados Unidos ha intensificado las inquietudes sobre la vigilancia epidemiológica y las medidas de bioseguridad.
“Cuando una vaca se infecta, libera grandes cantidades del virus en la leche”, señaló Kuchipudi. Esto ha generado alertas por el riesgo al que se exponen los trabajadores agrícolas.
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Además, persiste la práctica de alimentar a mascotas, como gatos, con leche cruda, y se han reportado muertes en estos animales, según investigaciones previas del equipo. El investigador enfatiza que la pasteurización elimina el virus y advierte sobre la necesidad de evitar el consumo de leche sin tratar.
Expansión en especies y lecciones para la prevención de futuros brotes

El brote de Ohio no fue un caso aislado. Datos del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos confirmaron más casos en ganado lechero en Idaho y el avance del virus en otras especies. Idaho notificó tres instalaciones en cuarentena, mientras que APHIS reportó infecciones en gatos domésticos de varios estados, una foca común en Washington y ratones en Misuri. En la avicultura, se detectaron brotes en aves de corral en Iowa, Nebraska, Nueva York, Colorado e Indiana, además de mercados de aves vivas en Nueva York.
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La tasa de transmisión y la capacidad del virus para saltar entre especies evidencian la importancia de la detección temprana y el monitoreo sistemático. Las vacas multíparas presentaron mayor riesgo que las primíparas, lo que sugiere una relación entre la exposición acumulada al ordeño y la enfermedad clínica. La investigación financiada por el Departamento de Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh y el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura del USDA apunta a que la identificación de los receptores preferidos del virus en diferentes tejidos podría servir como herramienta predictiva para brotes futuros.
El hallazgo de los científicos estadounidenses redefine la vigilancia de la gripe aviar en la producción animal. Los expertos recomiendan analizar proactivamente la presencia y distribución de los receptores virales en especies de interés zootécnico y en animales de compañía, para anticipar brotes y evitar pérdidas económicas y riesgos sanitarios.

“Este trabajo también podría ayudar a los científicos a predecir mejor cómo se comportaría el virus H5N1 si se propaga a nuevas especies animales en el futuro”, concluyeron los autores.
El desafío ahora es trasladar el conocimiento a políticas de prevención, protocolos de bioseguridad y estrategias de comunicación que permitan contener el avance de la gripe aviar y sus consecuencias sobre la salud animal, la economía rural y la salud pública global.
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