Qué revela el cerebelo sobre la resiliencia cognitiva: el estudio que replantea el envejecimiento cerebral

Una investigación internacional, destacada en X por el médico Eric Topol, analizó imágenes cerebrales de más de 47.000 adultos y halló que la preservación estructural del cerebelo se asoció con mejor desempeño en pruebas de memoria y atención y con un declive cognitivo más lento con la edad

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Cerebro humano visto en tres cuartos con zonas de placas amiloides y conexiones neuronales luminosas sobre fondo oscuro.
Un estudio internacional liderado por Princeton University reveló que el cerebelo envejece de forma desigual (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cerebelo, una región del cerebro históricamente relegada a un papel secundario, se ha convertido en protagonista de un hallazgo internacional. Un análisis publicado en Nature Neuroscience y liderado por la Princeton University reveló que el envejecimiento del cerebelo ocurre de forma desigual y que su integridad estructural puede proteger la mente del deterioro cognitivo. Los resultados, obtenidos a partir de imágenes cerebrales de más de 47.000 adultos entre 36 y 100 años de Estados Unidos y Reino Unido, cambian la perspectiva sobre cómo el cerebro afronta el paso del tiempo.

La investigación fue mencionada por el doctor Eric Topol, reconocido especialista en envejecimiento saludable, quien compartió la novedad en la red X: “El cerebelo ha sido considerado durante mucho tiempo como exento de estar ligado a la resiliencia cognitiva y la enfermedad de Alzheimer. Resultó ser un error”. El estudio, coordinado por Federico d’Oleire Uquillas del Princeton Neuroscience Institute, contó con la colaboración de Jakob Seidlitz (University of Pennsylvania y University of Cambridge), Rafael Romero-García (Institute of Biomedicine of Seville, España) y equipos internacionales.

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Por qué el cerebelo envejece de forma desigual

Tres secciones coronales de cerebros ilustran un cerebro sano, uno con depósitos de proteína tau en el hipocampo y la corteza, y otro con atrofia cerebral marcada.
La investigación analizó imágenes cerebrales de más de 47.000 adultos de Estados Unidos y Reino Unido (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio, realizado a partir de miles de imágenes cerebrales de adultos de diferentes países, encontró que el cerebelo no envejece igual en todas sus partes. Las zonas que se encargan de las tareas más complejas, como el pensamiento y la memoria, pierden tejido con mayor rapidez que las áreas que controlan los movimientos. Por ejemplo, algunas regiones del cerebelo pueden reducir su tamaño más de un 6% por década, lo que significa una pérdida notable con el paso de los años.

Pero la investigación no solo se fijó en cuánto encoge el cerebelo. También analizó la calidad del tejido en su interior, algo que influye en cómo se comunican las células cerebrales entre sí. El resultado: las áreas responsables de la memoria y el razonamiento pierden tanto volumen como calidad, lo que puede afectar la rapidez y la claridad con la que el cerebro procesa la información. Es decir, no solo se trata de que haya menos tejido, sino de que ese tejido funciona peor.

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Más cerebelo, mejor mente en la vejez

Uno de los datos más importantes del trabajo es que las personas que logran conservar un cerebelo más voluminoso en la madurez tienden a obtener mejores resultados en pruebas de memoria y atención. El efecto es claro: por cada 10% extra de volumen en las zonas relacionadas con la cognición, las puntuaciones en test intelectuales aumentan de manera concreta.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los resultados señalan que la integridad estructural del cerebelo puede proteger contra el deterioro cognitivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto no solo ocurre en gente sana. También entre quienes tienen mayor riesgo de deterioro mental, un cerebelo grande parece funcionar como una especie de “colchón protector”: el descenso en las capacidades intelectuales avanza más lentamente, sobre todo a partir de los 45 años.

Incluso después de tener en cuenta otros factores, como el tamaño del hipocampo —una región del cerebro famosa por su relación con la memoria—, el papel del cerebelo sigue siendo importante. Los autores del estudio lo resumen así: “El cerebelo parece ofrecer una protección única frente al impacto del envejecimiento en la función mental, más allá de lo que explican las regiones corticales clásicas”.

El análisis también incluyó casos de personas con Alzheimer o con riesgo de padecerlo. Los científicos vieron que el beneficio de tener un cerebelo grande se mantiene mientras la acumulación de ciertas proteínas dañinas —como el amiloide— no sea demasiado alta. Cuando ese daño se vuelve muy grande, el cerebelo ya no puede compensar las pérdidas. En quienes tienen una variante genética que aumenta el riesgo de Alzheimer (el conocido gen APOE-ε4), la relación entre cerebelo voluminoso y mejor rendimiento intelectual también aparece, pero solo en ausencia de mucha proteína amiloide.

Una mujer mayor con el ceño fruncido y manos abiertas habla a una mujer más joven que escucha atenta y preocupada, con fotos sobre una mesa.
El envejecimiento del cerebelo no ocurre igual en todas sus partes, según las imágenes analizadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dicho de otra manera, el cerebelo ayuda a “aguantar” el deterioro mental hasta que la enfermedad es demasiado fuerte. Según el equipo, esto puede hacer que algunos síntomas tarden en aparecer, porque el cerebelo compensa los daños en otras áreas del cerebro durante un tiempo.

El trabajo, que fue replicado en diferentes países, sugiere que mirar la salud del cerebelo podría ser útil para anticipar problemas de memoria y diseñar mejores estrategias de prevención. Los investigadores planean seguir estudiando cómo cambia el cerebelo a lo largo del tiempo y cómo interviene en la aparición o el retraso de los síntomas de la demencia.

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