El mate podría retrasar el Parkinson: qué encontró un estudio de la UBA

Analizaron en modelos experimentales el impacto de extractos de yerba en neuronas dopaminérgicas y observaron señales de protección asociadas a procesos de limpieza celular. La palabra del líder de la investigación a Infobae

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Equipos científicos en Argentina investigan el posible impacto del mate en la salud cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)
Equipos científicos en Argentina investigan el posible impacto del mate en la salud cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mate forma parte de la vida cotidiana de millones de argentinos, presente en reuniones familiares, ámbitos de estudio y rutinas laborales. Más allá de su valor cultural, la ciencia local busca saber si esta infusión podría influir en la salud cerebral. La hipótesis que guía a varios equipos de investigación es que los componentes de la yerba mate tendrían la capacidad de retrasar la aparición del Parkinson al proteger neuronas clave.

Desde hace una década, investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA trabajan para descifrar este vínculo. En 2019, un trabajo publicado en la revista especializada Movement Disorders, realizado por investigadores del CONICET y dirigido por el biólogo Juan Ferrario, mostró que la yerba mate tiene la capacidad de prolongar la vida de las neuronas dopaminérgicas en cultivo.

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“Vimos que los extractos de yerba mate reducían la muerte de estas neuronas, favorecían la supervivencia o la sobrevida”, explicó Juan Ferrario, biólogo y referente del grupo, en diálogo con Infobae. El impacto fue inmediato. “Tuvimos un resultado tan fuerte y tan poderoso que pasamos a volcar gran parte de las investigaciones por ahí”.

Este estudio sirvió como base para todas las investigaciones posteriores del equipo, que hasta hoy sigue ampliando el conocimiento sobre los mecanismos de acción del mate en el contexto del Parkinson. En pruebas de laboratorio, el equipo observó que el extracto de yerba mate logra retrasar la muerte y favorecer la supervivencia de las neuronas dopaminérgicas, el tipo celular más afectado por el Parkinson.

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Una mano vierte agua caliente de un termo sobre yerba mate en un mate tradicional con bombilla, sobre una mesa de madera, en un ambiente interior luminoso.
Un trabajo publicado en 2019 demostró que la yerba mate prolonga la vida de las neuronas dopaminérgicas en cultivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mecanismo detrás del fenómeno

El trabajo experimental no se limita a cultivos celulares. Colaboraciones con la Universidad Nacional de Entre Ríos documentaron que este efecto protector se replica en modelos con ratones, con una reducción del daño cercana al 12%. El avance también se apoya en estudios epidemiológicos realizados en Argentina, donde se detectó una relación inversa entre el consumo de mate y la incidencia de Parkinson.

La investigación apunta a comprender el mecanismo detrás del fenómeno. Los científicos identificaron que la yerba mate activa procesos celulares relacionados con la eliminación de desechos, una función llamada autofagia que resulta fundamental para la salud y longevidad de las neuronas. Este efecto estaría mediado por el ácido clorogénico, un polifenol antioxidante que representa cerca del 40% de los componentes químicos de la planta.

Vimos que el ácido clorogénico comercial también protegía a las neuronas en el modelo experimental”, detalló Ferrario. El compuesto activa una enzima clave, la AMPK, que regula el metabolismo energético y la limpieza interna de las células.

“La combinación de estudios epidemiológicos y nuestros estudios preliminares, más las investigaciones que se ven en el resto del mundo, permitirían empezar a explicar cómo estas infusiones, café, té verde, yerba mate, podrían estar previniendo las enfermedades neurodegenerativas”, señaló Ferrario. Aunque los datos son preliminares y aún no existen estudios clínicos concluyentes en humanos, el avance marca un paso relevante en la búsqueda de estrategias para frenar enfermedades neurodegenerativas desde la alimentación y los hábitos cotidianos.

Cocina de acero inoxidable Orbis con seis quemadores y parrilla, junto a encimera de madera con un mate, termo, cafetera Moka y dos facturas.
El ácido clorogénico, principal polifenol del mate, es señalado como responsable de parte de los efectos protectores (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué motivó a Ferrario a iniciar este camino? El biólogo lo cuenta a Infobae: “Trabajo en neuroprotección desde hace 25 años y venía estudiando moléculas, mecanismos que podían ayudar en la neuroprotección y cuando surgió el trabajo del mate hecho en pacientes, dije: ‘Uy, quiero ver qué pasa en mi modelo’”.

El primer indicio de esta relación surgió en 2015 con una investigación liderada por Emilia Gatto, que analizó a más de 600 personas. El estudio encontró una relación inversa entre el consumo de mate y la aparición del Parkinson. Desde entonces, se sumaron dos estudios epidemiológicos más que reforzaron la hipótesis, y el laboratorio de Ferrario profundizó las pruebas en modelos de neuronas de laboratorio.

“En estos últimos años pospandémicos, logramos demostrar que el ácido clorogénico activa esta molécula MPK en líneas celulares de neuronas y que activa o tenemos altos indicios de que activa autofagia”, detalló Ferrario. Aunque los resultados aún no fueron publicados en revistas científicas internacionales, el investigador confía en la solidez del avance.

Un mecanismo clave: limpieza celular y energía para las neuronas

Primer plano de manos sosteniendo un mate humeante con bombilla. A su lado, un termo de acero inoxidable emite vapor, con fondo verde de hojas desenfocadas.
Estudios combinados sugieren que infusiones como café, té verde y mate pueden ayudar a prevenir enfermedades neurodegenerativas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo del equipo de la UBA apunta a un proceso fundamental para la salud de las células: la autofagia. Las enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson, suelen asociarse a una acumulación de desechos dentro de las neuronas, que no logran eliminar de manera eficiente. Según Ferrario, “el ácido clorogénico podría estar regulando de manera indirecta un proceso que se llama autofagia, que es muy beneficioso para la vida de las neuronas”.

La autofagia es la capacidad que tiene la célula de eliminar residuos y reciclar componentes. En el Parkinson, este mecanismo falla y las neuronas dopaminérgicas sufren un deterioro progresivo. Ferrario explicó: “El Parkinson se caracteriza por la acumulación de desechos celulares que las neuronas no terminan de lograr eliminar. Está bastante demostrado que una estimulación intermitente de la autofagia es beneficiosa para frenar o reducir el avance de la enfermedad”.

Ácido clorogénico: el compuesto bajo la lupa

Dentro de la yerba mate, el ácido clorogénico acapara el interés de los científicos. Es un polifenol antioxidante que representa cerca del 40% de los compuestos químicos de la planta y, según Ferrario, “los polifenoles en su conjunto representan casi el 9% del peso seco del mate”. El ácido clorogénico también está presente en el café, pero la ingesta entre tomadores de mate es entre tres y cinco veces mayor que entre quienes prefieren café.

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El extracto de yerba mate demostró un mayor efecto neuroprotector que otros antioxidantes reconocidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El investigador detalló: “Vimos que el ácido clorogénico comercial también protegía a las neuronas en el modelo experimental por lo que teníamos una incidencia importante de que el ácido clorogénico era una molécula relevante en la neuroprotección, tanto como venía viendo la gente que estudiaba el café, como nosotros en el mate”. El compuesto activa una molécula AMPK, que regula el metabolismo energético y, a su vez, estimula la autofagia en las células.

El grupo de la UBA comparó el efecto neuroprotector del mate con otros antioxidantes reconocidos, como el Trolox. “El extracto de yerba mate tiene un efecto neuroprotector poderoso, incluso mayor al de otros neuroprotectores conocidos”, indicó Ferrario. Cuando analizaron los componentes por separado, tanto el ácido clorogénico como la teobromina mostraron ser neuroprotectores, aunque la potencia era mayor en el extracto completo.

Además, los experimentos demostraron que la yerba mate estimula el crecimiento de axones y dendritas en las neuronas dopaminérgicas, una señal positiva para la conservación de la conectividad neuronal en modelos experimentales.

El propio Ferrario reconoce que los resultados son promisorios, pero remarca la necesidad de avanzar en ensayos clínicos en humanos. “En estos últimos años pospandémicos logramos demostrar estos efectos. Nos faltaría todavía completar algunos controles. Esto está en proceso de finalización para poder publicarlo”.

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