Pablo Novak recordó una experiencia de hace 30 años: “Sentí culpa por no corresponder el amor de un amigo gay”

El actor abrió su corazón en la mesa de Juana Viale y relató cómo vivió ese momento, entre la incomodidad y el aprendizaje

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A partir de una experiencia de Nicolás Maiques, Pablo Novak recordó cuando no pudo corresponderle los sentimientos a un amigo y se sintió culpable por ello (Almorzando con Juana – El Trece)

Los mediodías con Juana Viale, en Almorzando con Juana (El Trece), suelen ser una caja de sorpresas, y la última emisión no fue la excepción. Entre risas, platos y confesiones, los invitados abrieron el juego a historias personales que pocas veces salen a la luz. En esta oportunidad, la anécdota que más llamó la atención fue la de Pablo Novak, quien decidió compartir una experiencia íntima y, a la vez, poco habitual: la vez que un amigo suyo le confesó estar enamorado y cómo vivió el momento de rechazarlo.

La charla se abrió cuando Nicolás Maiques, otro de los comensales, relató una decepción amorosa que lo marcó. “Le dijiste: ‘Sorry, chau’”, le observó Novak, dando pie a una conversación grupal en la que se mezclaron el humor y la reflexión. Maiques reconoció que el episodio, pese al dolor inicial, le había servido como catarsis para seguir adelante. Fue entonces cuando Novak decidió sumarse con su propia vivencia. “A mí, cuando un amigo gay me confesó que estaba enamorado de mí, y me estoy tirando treinta años para atrás, me dio mucha culpa no poder corresponderle”, confesó el hijo del fallecido Chico Novarro, visiblemente honesto y conmovido por el recuerdo, ante los otros invitados del programa. El relato sorprendió a varios en la mesa, y Maiques no tardó en intervenir con un toque de humor. “¿Por qué no me enamoré de vos?”, bromeó, haciendo reír a todos los presentes.

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Novak continuó: “Te juro, me encantaría que sí, poder hacerte el aguante con esto. Pero me dio culpa, me hice cargo, me dio mucha cosa”. La sinceridad con la que el actor narró el episodio generó empatía y abrió espacio para que otros reflexionaran sobre esos momentos incómodos en que los sentimientos no son recíprocos. “No te enojaste...”, le dijo Maiques, a lo que Novak respondió: “No, no, ahí pensé: ‘¡Wow!’”.

Pablo Novak
El actor recordó la culpa que sintió al rechazar los sentimientos de un amigo suyo (Archivo)

La charla se tornó más profunda cuando surgió la pregunta inevitable: ¿pudieron seguir siendo amigos después de aquella confesión? Novak, sin rodeos, aclaró: “Y... más o menos. Pero no por eso. No daba. Tampoco era tan amigo, era compañero de trabajo”. El actor lo animó a decir las cosas como son, y Novak, con la misma franqueza, cerró: “No, no daba”.

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Otro momento clave de Novak en el programa ocurrió cuando decidió reflexionar sobre el humor. El actor fue contundente: “No hay posibilidad de hacer humor con corrección política. Son contrarios”. Maiques, que se definió como amante del humor negro y remarcó sus raíces judías, coincidió: “Amo hacer humor con cosas que en realidad son oscurísimas. No las podría decir acá”. Entre risas y advertencias de que ciertos chistes solo pueden contarse “en el corte”, todos reconocieron que ese tipo de humor muchas veces sirve como vía de escape ante situaciones complejas.

Poder reírse del dolor es una herramienta de supervivencia”, reflexionó la cocinera Ximena Sáenz. Novak, sumando una cita de Roberto Fontanarrosa, dijo: “El humor es el gusto a frutilla que le ponen al jarabe para poder tomarlo”. Y agregó: “Lo más tremendo, con humor, es liberador”.

La charla se volvió aún más honesta cuando Novak preguntó: “¿Nunca se tentaron en un velorio?”. Maiques admitió que sí, y Sáenz lo avaló: “Es terrible”. Así, las anécdotas sobre situaciones incómodas y el humor en medio de la tristeza sirvieron para mostrar que, lejos de ser frívolo, reírse de lo doloroso puede ser una forma de empezar a sanar.

El intercambio entre los invitados dejó en claro que el humor, en todas sus formas, es parte de la vida y que muchas veces ayuda a sobrellevar los momentos más oscuros. Novak y sus compañeros no tuvieron miedo de mostrar su costado más humano y vulnerable, y la charla terminó dejando al público una invitación a pensar cómo usamos el humor para transitar la vida, aún en los momentos menos esperados.

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