
La euforia del corredor se caracteriza por un estado de bienestar intenso que algunas personas sienten durante o después de ejercicios aeróbicos como el running. Aunque muchos identifican este fenómeno con las endorfinas, las investigaciones actuales apuntan a los endocannabinoides como principales responsables.
La neurocientífica estadounidense Daya Grant explicó al periódico británico The Guardian que “la euforia del corredor parece ser causada por una compleja red de cambios neuroquímicos en varios sistemas cerebrales, incluyendo el sistema opioide y el sistema endocannabinoide o eCB”. Si bien las endorfinas intervienen, el sistema eCB sería el factor decisivo en la sensación de euforia y reducción de la ansiedad.
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Los endocannabinoides son compuestos que el cuerpo produce de forma natural y que funcionan de manera similar a los activos del cannabis. Estos participan en la modulación del dolor, el alivio del estrés y la protección de las células cerebrales.
Según Grant, “los niveles aumentan durante los esfuerzos de intensidad moderada a vigorosa y se mantienen elevados hasta 45 minutos después de correr”. Además de la euforia y la ansiolisis, estos compuestos están relacionados con la alteración de la percepción del tiempo y la mejora del estado de ánimo.
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Más allá de las endorfinas: otros mecanismos y diferencias individuales

Por muchos años se pensó que las endorfinas eran las únicas responsables de la euforia, pero los estudios demostraron que no atraviesan la barrera hematoencefálica, a diferencia de los endocannabinoides. Además, la dopamina y la norepinefrina también juegan un papel importante.
La dopamina, conocida como la hormona del bienestar, aumenta durante carreras extensas y mejora la motivación y la cognición. La norepinefrina, asociada a la respuesta de alerta y a la concentración, se eleva en esfuerzos cercanos al umbral anaeróbico, como los entrenamientos por intervalos.
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Según el artículo, la diferencia en la experiencia de la euforia está vinculada tanto a la biología como a la forma de entrenar. Algunas personas cuentan con enzimas que eliminan rápidamente los endocannabinoides, lo que reduce la probabilidad de sentir la euforia, mientras que otros la experimentan habitualmente incluso en sesiones cortas.
“Una teoría sugiere que el cerebro humano pudo haber evolucionado para recompensar el esfuerzo productivo necesario para la supervivencia, como buscar alimento o refugio”, explicó Grant.
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El estado de flujo, por su parte, es una experiencia distinta aunque relacionada. Se define como el momento en el que la persona está completamente inmersa en la actividad y las habilidades coinciden con el nivel de desafío. La doctora irlandesa Trish Jackman, profesora asociada de psicología del deporte en la Universidad de Lincoln, explicó que “el estado de fluidez se asemeja más a la sensación de unidad entre cuerpo y mente, donde somos menos conscientes de la fatiga o la incomodidad”.
Cómo maximizar la experiencia positiva al correr
Para aumentar las posibilidades de experimentar la euforia del corredor, los expertos recomiendan el ejercicio aeróbico sostenido, de intensidad moderada a alta. Las sesiones de aproximadamente 30 a 60 minutos incrementan la probabilidad de alcanzar ese estado. El entrenamiento por intervalos puede inducir cambios neuroquímicos similares, aunque no siempre genera la misma sensación subjetiva de bienestar.
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El entorno también influye, aunque de forma indirecta. Hacer ejercicio en la naturaleza tiene beneficios comprobados para el bienestar psicológico, y correr por senderos introduce un componente lúdico que puede contribuir a la sensación de fluidez. “Aumentar la dificultad de las carreras, como sortear obstáculos naturales, puede ayudar a alcanzar estados de fluidez”, señaló Jackman.

No obstante, la euforia del corredor no es exclusiva del running. Ciclistas y palistas tuvieron experiencias similares, aunque la prevalencia es menor, posiblemente porque otros deportes no suelen implicar esfuerzos prolongados y sostenidos en la misma medida. Atletas profesionales pueden no experimentar la euforia debido a entrenamientos demasiado intensos o, por el contrario, a ritmos excesivamente suaves.
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No hay evidencia que asocie los episodios repetidos de euforia con cambios duraderos en la estructura cerebral, aunque sí se comprobó que correr de manera regular fortalece la resistencia al estrés y puede motivar la continuidad en la práctica deportiva. Según Grant, “cuando experimentamos repetidamente la euforia del corredor, podemos entrenar a nuestro cerebro para asociar el esfuerzo físico con esa sensación, lo que aumenta nuestra motivación”.
Varias personas nunca llegan a sentir la euforia del corredor, aunque aprenden a disfrutar del ejercicio por los beneficios físicos, el logro personal y la vivencia de pequeños avances. La euforia puede compararse con una medalla ocasional: es gratificante cuando ocurre, pero no es el único motivo para continuar corriendo.
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