Tres razones por las que el parmesano no es el mejor aliado de la recuperación muscular, según una experta

Pese a su fama entre deportistas, la dietista Marina Fabre explicó que su composición nutricional presenta limitaciones que lo sitúan por detrás de otras fuentes proteicas habituales

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Ilustración conceptual de un bloque de queso, fibras musculares, huevos y un vaso de leche, interconectados con líneas y trazos luminosos sobre un fondo crema y azul.
La absorción lenta de caseína presente en el queso parmesano limita su eficacia para una recuperación muscular inmediata tras el ejercicio físico intenso (Imagen Ilustrativa Infobae)

El interés por el parmesano como fuente de proteínas creció entre quienes buscan mejorar la recuperación muscular tras el ejercicio. Según investigaciones y especialistas citados por el diario deportivo francés L’Équipe, aunque este queso destaca por su elevada densidad proteica, los expertos advierten sobre la importancia de moderar su consumo para evitar superar las recomendaciones de sodio.

Eficacia del parmesano para la recuperación muscular

¿El parmesano es realmente eficaz para la recuperación muscular? Aunque aporta una cantidad considerable de proteínas, la mayoría corresponde a caseína, que se digiere lentamente y puede limitar su utilidad en la fase de recuperación inmediata posterior al ejercicio. Los especialistas señalan que existen alternativas de absorción más rápida, como la leche o los huevos, más apropiadas tras un esfuerzo físico intenso.

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La doctora en ciencias de la nutrición deportiva y dietista de la Federación Francesa de Rugby y del club Aviron Bayonnais, Marina Fabre, explicó a L’Équipe que el parmesano es popular entre quienes practican musculación por su riqueza proteica.

De acuerdo con Fabre, la literatura científica recomienda ingerir 0,24 gramos de proteína por cada kilogramo de peso corporal después del ejercicio, lo que equivale a 20 g de proteína para una persona de 80 kg.

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Infografía con deportista cansado, queso parmesano tachado, y explicaciones sobre sus limitaciones y alternativas para la recuperación muscular.
Consumir 55 gramos de parmesano para aportar la proteína recomendada tras el ejercicio suma también 16 gramos de grasas, lo que puede afectar una dieta enfocada al rendimiento deportivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, alcanzar esa cantidad a través del parmesano requeriría consumir 55 gramos del queso, lo que también supone una ingesta de 16 g de grasas. Fabre subraya que, para la recuperación después del ejercicio, las grasas no son necesarias y pueden convertirse en un factor limitante en una dieta orientada a optimizar el rendimiento.

Tipo de proteínas presentes en el parmesano

En el análisis de L’Équipe, Fabre detalló que, aunque el parmesano es rico en proteínas, casi el 90% corresponde a caseína, una proteína de absorción lenta. Las proteínas de absorción más rápida son las de suero, comentó la especialista, agregando que en el parmesano su presencia es muy escasa.

Este detalle, según Fabre, establece una distinción relevante para la recuperación muscular, ya que tras el ejercicio se requiere que los aminoácidos estén disponibles rápidamente en la sangre. Por ello, el queso es menos adecuado en comparación con opciones como la leche, que proporciona proteínas de suero de absorción más veloz.

Ilustración de una figura humana dividida en amarillo y azul, flanqueada por una cinta transportadora con cubos de parmesano y otra con leche y huevos flotando.
El queso parmesano ofrece una alta densidad de proteínas, aunque casi el 90% corresponde a caseína de digestión más lenta respecto a otras fuentes alimentarias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Momento oportuno y limitaciones del consumo de parmesano

El momento en que se consumen las proteínas tras la actividad física es determinante para maximizar la ganancia muscular y favorecer la recuperación. Fabre indicó a L’Équipe que la recomendación es ingerir proteínas en los treinta a cuarenta y cinco minutos posteriores al esfuerzo.

Dado que la caseína se asimila de manera más lenta, el parmesano no aporta la rapidez necesaria de aminoácidos en sangre tras el ejercicio y resulta menos eficaz para la reparación muscular inmediata. Por eso, se priorizan alimentos con proteínas de asimilación rápida.

El parmesano, al igual que otros quesos duros ricos en proteínas, es considerado un alimento acidificante. Fabre advirtió que no se aconseja su consumo antes de un esfuerzo físico intenso, ya que una alimentación no acidificante puede reducir el riesgo de ciertas lesiones.

Aporte de sodio y alternativas recomendadas

Un atleta con toalla al cuello mira hacia arriba. En primer plano, una tabla oscura con trozos de parmesano, huevos cocidos partidos y un vaso de leche.
Las alternativas como leche, huevos o bebidas con proteína de suero ofrecen una recuperación muscular más eficaz y un aporte nutricional con menor contenido de sodio y grasas que el parmesano (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su alto contenido en sodio representa otra limitación nutricional relevante. L’Équipe destacó que 100 g de parmesano contienen 1,6 g de sodio, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 2 g de sodio al día. “El parmesano es también muy rico en sodio; el exceso puede implicar riesgos de hipertensión o enfermedades cardiovasculares”, alertó Fabre.

Como alternativa, la especialista sugiere consumir después del ejercicio “250 ml de leche y dos huevos, o una bebida de recuperación rica en proteína de suero” en lugar de 50 gramos de parmesano. Así se logra un aporte proteico de absorción más rápida y un mejor control del sodio y las grasas.

Los expertos insisten en que el parmesano debe incorporarse con moderación en la alimentación para equilibrar beneficios y riesgos, según concluyó L’Équipe.

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