Marina Charpentier: “La gente entendió que la salud mental es un tema de todos”

La madre de Chano se mostró prudente ante el anuncio de la reforma de la Ley de Salud Mental y subrayó que, tras ocho años de reclamos, existe un compromiso público. Además, advirtió que solo dieciséis jurisdicciones argentinas cuentan con camas de internación psiquiátrica

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Marina Charpentier
“Cuando venís luchando por algo y parece que siempre estás llegando a la meta y por algo la meta no llega nunca, tengo reparos y hasta que no lo veo, no lo creo”, expresó Marina Charpentier (Foto: Télam)

“Cuando venís luchando por algo y parece que siempre estás llegando a la meta y por algo la meta no llega nunca, tengo reparos y hasta que no lo veo, no lo creo”, dijo contudente Marina Charpentier, licenciada en trabajo social y madre del músico Chano, en relación al proyecto de ley de salud mental que esta semana el gobierno comunicó que mandará al Congreso.

“Celebramos que el tema esté en agenda, pero por ahora solo tenemos un tuit del ministro (Manuel Adorni) diciendo que van a enviar el proyecto al Congreso. Después hay que ver si realmente se discute”, expresó Charpentier, en declaraciones la programa Alguien tiene que decirlo en Radio Mitre.

Charpentier manifestó sus reservas frente al anuncio del Ministerio de Salud sobre el envío del proyecto para modificar la Ley de Salud Mental. Explicó que, tras años de reclamos y movilización, la noticia es recibida con escepticismo y subrayó que, aunque el Ejecutivo haya prometido el envío del proyecto al Congreso, todavía falta que la iniciativa llegue a la comisión correspondiente y comience una discusión real.

La madre de Chano remarcó que llevan alrededor de ocho años esperando que los proyectos de ley existentes fueran debatidos, pero nunca se logró porque el presidente de la Comisión de Salud no los elevó al debate. Para Charpentier, la promesa de tratar la reforma es un avance, aunque aclaró que hasta no ver resultados concretos, prefiere mantener la cautela.

Hombre sentado en un sillón frente a una mujer que toma notas en un cuaderno. La sala tiene ventana, plantas y una mesita con caja de pañuelos.
El acceso a la salud mental es desigual: solo dieciséis jurisdicciones cuentan con camas de internación psiquiátrica y faltan psiquiatras en el interior (Imagen Ilustrativa Infobae)

Charpentier relató que en los últimos cuatro años participaron activamente en reuniones con diputados, senadores, el ministro de Salud y la directora de Salud Mental. Destacó que esta vez sí han sido escuchados, a diferencia de la ley vigente: “Una de las falencias más importantes de la ley anterior es que no fueron consultados los agentes de la comunidad, que son tan importantes”.

Pidió que en la redacción de la nueva ley se convoque a los colegios de psiquiatras, médicos, psicólogos, a la comunidad, a las familias y a las Iglesias, porque “las Iglesias trabajan en el campo, en las villas, en todos lados, con personas que atraviesan problemáticas muy severas y están muy en contacto con la gente”.

Advirtió que es necesario que la justicia también intervenga y esté capacitada sobre el tema, ya que “la enfermedad mental es la única enfermedad que para lograr una internación tiene que intervenir un juez”. Insistió en la importancia de que las familias participen en el proceso: “Que las familias seamos escuchadas me parece importantísimo”.

Joven adolescente sentado frente a un profesional de la salud mental, participando activamente en una sesión de terapia. Esta imagen captura la esencia del proceso terapéutico, donde la comunicación y el entendimiento mutuo son fundamentales para el desarrollo emocional y mental. (Imagen ilustrativa Infobae)
Charpentier alertó que en muchos pueblos del interior apenas hay un psiquiatra para toda la población y el acceso a la atención y la medicación suele ser insuficiente y desigual (Imagen ilustrativa Infobae)

Debate sobre la internación involuntaria y el rol del psiquiatra

Charpentier señaló que el artículo más polémico de la ley es el que regula la internación involuntaria. Explicó que la normativa vigente exige la voluntad del paciente para ser internado, lo que en muchos casos impide actuar a tiempo ante situaciones de riesgo extremo.

“Es tan finito ese límite de qué derecho tiene la persona. Ahora, si la persona está con un intento de suicidio, con una depresión grave, con un consumo problemático extremo, o está en un brote psicótico o en un delirio paranoide, ¿a ustedes les parece que tiene la capacidad de decir me quiero o no me quiero internar?”, planteó ante los periodistas en la entrevista telefónica.

Destacó que la posible reforma introduce la posibilidad de internar a una persona cuando exista riesgo para la vida o integridad física propia o de terceros, lo cual, según Charpentier, “empodera al psiquiatra y a los médicos, que es lo que tiene que pasar, y no permite que una persona, como un psicólogo o un trabajador social, le den el alta a una persona que en realidad está bajo de la crisis aguda, pero sigue con una problemática severísima”. Charpentier remarcó que, desde su experiencia profesional, “el único que puede pedir una internación o dar un alta es un psiquiatra. Es el que entiende de esto”.

10 Minutos con - Marina Charpentier
“Una de las falencias más importantes de la ley anterior es que no fueron consultados los agentes de la comunidad, que son tan importantes”, dijo la madre de Chano

Charpentier hizo hincapié en la brecha entre lo que figura en la ley y la realidad cotidiana. Señaló que, aunque la prevención y la detección temprana están previstas en los documentos, “la práctica no muestra eso”. Propuso que las escuelas, al tener contacto directo con los jóvenes, deberían incorporar una materia sobre educación emocional, porque “me parece fundamental con los casos que hemos visto de chicos que portan armas, que están en la deep web, que son manejados por las redes sociales”.

Alertó a su vez sobre la falta de dispositivos intermedios, como hospitales de día o casas de medio camino, y subrayó que la problemática de la salud mental abarca mucho más que las adicciones. “No pensemos que solo la salud mental es un adicto consumiendo. También es una persona con Alzheimer, también es un esquizofrénico cuyos padres conviven con alguien que por ahí decide que no quiere tomar más la medicación”.

La madre de Chano y Bambi, músicos ambos de Tan Bionica, resaltó la desigualdad en el acceso a la atención: en este momento, solo 16 jurisdicciones argentinas cuentan con camas de internación psiquiátrica. “Si somos un país federal, ¿cómo puede ser que todo ocurra en Buenos Aires?” Ilustró el desborde del sistema con testimonios de padres del interior: “Yo fui a buscar un psiquiatra y el psiquiatra me da turno para dos meses. Y en el medio mi hijo se murió”.

Adolescente sentado solo en un banco, con la cabeza gacha mientras el mundo alrededor se desplaza rápidamente, simbolizando posibles trastornos de ansiedad, depresión o disociación. La fotografía subraya la importancia de identificar y tratar problemas de salud mental en las etapas tempranas de la vida. (Imagen ilustrativa Infobae)
Marina Charpentier advirtió que la salud mental “es un tema de todos” y reclamó políticas integrales que incluyan a familias, comunidad y profesionales (Imagen ilustrativa Infobae)

Advirtió sobre la escasez de psiquiatras, especialmente en localidades pequeñas: “Las localidades de menos de cincuenta mil habitantes no tienen psiquiatra o tienen uno solo”. Explicó que un único profesional no puede garantizar el seguimiento necesario para tratamientos complejos. Además, recordó que la provisión de medicación depende de que los municipios estén abastecidos.

Insistió en que la solución no depende solo del Estado: “Le podemos pedir todo al Estado, pero si no empezamos por casa, esto no va a servir”.

Marina Charpentier contó que su hijo Chano atraviesa un buen momento. “Más de tres años limpio se notan. Y bueno, con un tratamiento sostenido en el tiempo, como está haciendo él”, relató sobre la recuperación del músico.

Reconoció que Chano dispone de recursos que no están al alcance de todos. Contrastó esa situación con la de quienes no pueden recurrir a la medicina privada. ¿Qué hace la persona que no tiene para pagar el psiquiatra? “Mi hijo está muy bien, está contenido, la familia acompaña, trabaja. Pero ¿qué hace alguien que viene con la vida rota y que necesita insertarse y necesita los recursos del Estado? Es muy difícil”, cerró.