
Las hembras de delfín mular han perfeccionado estrategias sociales para protegerse de machos con conductas agresivas durante el cortejo. En ciertas poblaciones, los machos forman alianzas y emplean tácticas como golpear, morder o perseguir a las hembras, además de vocalizaciones intimidantes para mantenerlas cerca con fines reproductivos.
Este tipo de comportamiento ha llevado a las hembras a identificar y evitar a los machos más coercitivos: no solo consideran experiencias propias, sino también el historial de los machos dentro del grupo y evitan a quienes han mostrado agresividad hacia otras hembras. Este hallazgo proviene de un estudio sobre delfines en Shark Bay, Australia, publicado por la revista National Geographic.
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La investigadora Alice Bouchard plantea: “Los delfines macho parecen tener habilidades sociales cognitivas bastante avanzadas para formar alianzas y cooperar entre sí para reproducirse, pero ¿qué pasa con las hembras?”. El estudio muestra que ellas también recopilan y usan información social para decidir con quién interactúan, priorizando su seguridad y éxito reproductivo.

Laela Sayigh destaca: “Las hembras están usando el conocimiento sobre individuos. Eso me resulta interesante”. Esta capacidad de monitoreo social les permite ajustar su conducta, elegir interacciones y reducir riesgos.
Cómo funcionan los silbidos de firma
Los delfines mulares se identifican mediante silbidos de firma, vocalizaciones únicas que actúan como nombres. Cada animal reconoce a los demás por este sonido, facilitando la organización social. La habilidad de asociar un silbido con la historia de comportamiento de un macho permite a las hembras identificar a los machos problemáticos y decidir a quién evitar.
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Laela Sayigh observa: “Hasta donde sé, esta es la primera vez que realmente se investiga cómo se usan estas señales de comunicación en la elección de pareja”. El hallazgo de que las hembras vinculan los silbidos con el historial social de un macho evidencia una complejidad cognitiva en la toma de decisiones.

Cómo se hizo el experimento
Para probar la hipótesis, Alice Bouchard y su equipo recopilaron 34 silbidos de firma de machos, grabados entre 2013 y 2017. Una vez que localizaron hembras en grupo, usaron hidrófonos desde una embarcación para reproducir los silbidos bajo el agua y documentaron las reacciones con drones y equipos de grabación acústica y visual.
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Janet Mann resalta: “Los experimentos de reproducción de sonidos son difíciles de realizar, y los autores lo consiguieron”. El éxito dependía de factores como el clima, la ubicación de los animales y la coordinación de los equipos. Las hembras no respondieron vocalmente, pero sí con cambios de comportamiento ante ciertos silbidos. El diseño experimental permitió aislar variables como la frecuencia de consorcios previos de cada macho.

Qué mostraron los resultados
El estudio reveló que las hembras se alejaban del sonido de machos con antecedentes de conductas coercitivas. Esta reacción no dependía solo de la experiencia directa de la hembra, sino que reflejaba información compartida sobre el historial del macho en el grupo.
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Alice Bouchard relata: “Cuando reproducíamos los silbidos de ciertos machos, a veces las hembras se asustaban mucho y simplemente se marchaban”. Este efecto era más marcado en hembras fértiles o con posibilidades de quedar preñadas, que se alejaban aún más. Stephanie King aclara: “Sabemos que los consorcios se mantienen de forma agresiva gracias a muchos años de estudio de esta población”.
La diferencia entre hembras fértiles y no fértiles sugiere que esta conducta es una estrategia para reducir riesgos y aumentar la probabilidad de éxito reproductivo en contextos de posible coerción.

Qué explicaría esa conducta
Las razones que llevan a las hembras a evitar a ciertos machos incluyen la reducción del riesgo de lesiones y estrés durante el cortejo, lo que puede traducirse en mayor éxito reproductivo y supervivencia de las crías.
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En especies donde los machos pueden ser agresivos —como los chimpancés—, las hembras obtienen ventajas al prestar atención al comportamiento de los machos para evitar riesgos.
Laela Sayigh añade que algunas hembras podrían evitar a machos con los que ya se han reproducido, impidiendo que un macho tenga certeza sobre la paternidad. “Esa teoría también me parece sólida”, afirma. Este comportamiento podría proteger a las crías del infanticidio, observado en machos de la especie.

Qué falta saber
Persisten incógnitas sobre qué criterios exactos emplean las hembras para elegir o evitar a ciertos machos. Janet Mann destaca: “Mostrar que las hembras responden a los silbidos de firma de machos específicos”.
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Laela Sayigh añade: “El hecho de que utilicen su conocimiento de los silbidos de firma y de los individuos vinculados a esos silbidos para tomar decisiones sociales informadas es una contribución”.
Algunos datos sugieren que ciertas hembras también se acercan a machos según sus silbidos, aunque no se comprende del todo ese patrón. Alice Bouchard concluye: “Ahora sabemos que la tasa general de consorcios de un macho determina cuán fuertemente las hembras lo evitan, lo que nos dice algo importante sobre qué rasgos masculinos están siguiendo las hembras”.
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