
La Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se convierte en el epicentro de una causa que atraviesa familias, escuelas y barrios de todo el país: comienzó la Semana Azul, la campaña nacional que pone el autismo en el centro de la conversación pública.
Allí, durante la jornada de hoy, especialistas, familias, organizaciones y autoridades se reunierpn desde las 10 de la mañana para participar de la jornada “Miradas que conectan”.
Entre el 30 de marzo y el 5 de abril, la Semana Azul despliega una programación que une a organizaciones sociales, instituciones educativas y familias en torno al Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, que se conmemora cada 2 de abril.
Este primer encuentro en la Facultad de Derecho, impulsado por la asociación civil TEActiva, no es solo un espacio de reflexión, sino también el momento en el que las ONG firmarán un documento conjunto para reclamar al Estado argentino estadísticas oficiales sobre el autismo. Se trata de una petición largamente esperada por quienes conviven con el trastorno del espectro autista (TEA) y buscan respuestas efectivas.

La Semana Azul arranca con fuerza y un mensaje urgente: en Argentina, la ausencia de cifras oficiales sobre la población con TEA sigue siendo una deuda.
Hoy, solo se sabe que 148.710 personas cuentan con certificado de discapacidad por autismo, un dato fragmentario que no alcanza para medir la magnitud real ni orientar políticas públicas inclusivas.
Uno de cada 31 niños recibe confirmación de TEA en el país, una cifra que ha crecido más de un 400% en dos décadas. El desafío, remarcan los organizadores, es que las diferencias sean no solo respetadas, sino integradas plenamente en la vida cotidiana.
El inicio de una primera jornada potente
Paulo Moreales, presidente de TEAActiva, fue el encargado de abrir esta jornda de lunes. La primera mesa arrancó a las diez de la mañana con un panel de especialistas. Coordinada por Daniela Blanco, Directora Editorial de Infobae, fueron oradores, Christian Plebst médico psiquiatra infanto juvenil (MN 81.138), Verónica Martorello, profesora de Educación Especial en discapacidad intelectual, y Genoveva Ferrero, subsecretaria General de Administración y Presupuesto en el Consejo de Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, y madre de un niño con TEA.
Plebst advierte sobre el riesgo de abordar el autismo y otros problemas del desarrollo infantil desde paradigmas obsoletos y fragmentados. Sostuvo que la mayoría de las soluciones a corto plazo generan nuevos conflictos en el futuro. Plebst subrayó la importancia de que los adultos desarrollen una “capacidad de observación reflexiva sobre el presente y sobre sí mismos”.

Plebst remarcó que la discusión sobre el uso de pantallas o las modalidades terapéuticas solo tiene sentido si se parte del “estado de presencia adulta”. Según sus palabras: “El gran desafío de las ideologías es que nos separan, no importa cuán verdadera sea”, y lo esencial es que el adulto pueda “corregular su estado emocional congruentemente de pensamiento, palabra y acción ante un niño”.
El psiquiatra sostuvo que llamar autismo a dificultades transitorias en la integración sensorial, afectiva o cognitiva puede ocultar la necesidad principal del niño: un entorno adulto con congruencia emocional: “Llamamos autismo, que a veces decir autismo lo invisibiliza y lo hace ser algo que yo quiero tratar, cuando en realidad tiene que ver con la crianza de un niño que tiene un tiempo, modo y ritmo distinto de integrar sensorial, afectiva y cognitivamente su experiencia de estar vivo”.
Sobre la plasticidad cerebral, Plebst destacó el papel crítico de los primeros seis años de vida, cuando el desarrollo depende de la calidad de los vínculos. Advirtió sobre la fragmentación de los tratamientos y recalcó que lo fundamental es la capacidad del entorno adulto para autorregular atención y afecto, ajustándose a la zona de desarrollo próxima de cada niño.
El médico observó que la cultura actual potencia las vías visuales y auditivas, pero desconecta las sensoriales y motrices, lo que genera conductas catalogadas como autismo. “El cuerpo está lleno de energía, pero no lo puede comunicar, no lo puede integrar”, afirmó y señaló que muchas veces el diagnóstico oculta apraxias o dislexias.

El especialista llamó a una transformación de paradigma: “Cada seis horas se duplica el conocimiento humano”, por lo que las decisiones deben surgir de la observación atenta del presente y no de pautas heredadas. “El único lugar que está presente es el cuerpo. Y hoy ingresamos a ese paradigma de metacognición que es el sentir y pensar”.
La profesora Verónica Martorello, presentó luego una experiencia detallada de inclusión escolar en una escuela secundaria privada de la provincia de Buenos Aires, partido de Luján, donde el trabajo focalizado en la gestión educativa permitió transformar la trayectoria de un estudiante de asistencia recortada a participación casi plena. Martorello subrayó que, si los docentes no cuentan con sistemas aumentativos y alternativos de comunicación, se dificulta tanto el proceso de enseñar como de comprender los aprendizajes y el bienestar del alumnado no hablante.

La ciudad de Buenos Aires, en diciembre de 2025, sancionó la Ley 6775, por la cual adhirió a la Ley Nacional 27043 sobre el abordaje integral e interdisciplinario de las personas que presentan trastornos del espectro autista.
Genoveva Ferrero, expuso que la falta de información y transparencia en la asignación de vacantes escolares afecta a todas las familias con niños con discapacidad, sin distinción de recursos o vínculos institucionales.
Ferrero señaló que, aunque existe una ley desde 2008, numerosos fallos judiciales en los últimos años evidenciaron que muchos reclamos por vacantes no otorgadas nunca llegan a la justicia. Tras un fallo clave en 2019 y la labor conjunta de madres, asociaciones y legisladores, se sancionó una nueva ley que obliga a las escuelas a publicar de forma actualizada la nómina de rematriculados y los cupos disponibles desde octubre hasta el inicio del ciclo lectivo.
A las 11:30 fue el turno del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien destacó la importancia de consolidar una agenda de trabajo articulada entre el Estado y las organizaciones dedicadas a la concientización y visibilización del Trastorno del Espectro Autista (TEA) para seguir avanzando hacia una Ciudad más inclusiva. “Hablar de autismo nos interpela como sociedad”, aseguró el Jefe de Gobierno.

Macri integró el panel “Autismo y Estado”, y sostuvo: “Más del 80% de las personas con autismo en la Ciudad son chicos y adolescentes. Eso nos marca una responsabilidad muy clara: llegar a tiempo, anticiparnos y generar entornos más inclusivos”.
Macri, moderado por el periodista Fernando Carnota, remarcó que el rol del Estado es “escuchar, aprender y acompañar”, y señaló como ejemplo la reciente aprobación de la Ley 6.909 en 2025, que establece un marco integral para el abordaje del autismo en la Ciudad, a partir del trabajo conjunto con la sociedad civil.
“Una sociedad más inclusiva no se construye de un día para el otro. Se construye trabajando en conjunto, escuchando y aprendiendo. Si hoy estamos mejor es porque hubo quienes no se quedaron en silencio y porque compartimos un mismo objetivo: construir una Ciudad más humana y empática”, concluyó Jorge Macri.
Luego fue el turno de Facundo Nejamkis, director de Opina Argentina y Manuel Valdés, del consejo de la Magistratura de CABA.
A las 12:30 fue el momento de ONGs: Una vida dedicada al autismo. El moderador fue Juan Manuel “Rifle” Varela. Lo disertantes fueron Soledad Zangroniz (Brincar), Horacio Joffre Galibert (Apadea), Gonzalo De Lorenzo (Amigos en movimiento), Ricardo Demirci (PANAACEA), Juan Zemborain (Empujando Límites), Paulo Morales (TEActiva)
A las 13:30 llegó el turno de Autismo y Deporte. El moderador fue Guillermo Poggi. Los disertantes: Hernán Serenelli (Belgrano de San Nicolás, división inclusiva), Gonzalo Bonadeo (Periodista especializado), Federico Ambrosetti (Subsecretario de Comunicación Digital del GCBA, papá de un niño con autismo y creador del proyecto rugby inclusivo del San Isidro Club).

Déficits de información y apoyo estatal sobre autismo, pero crece la percepción de integración social
El último informe nacional sobre percepción social del Trastorno del Espectro Autista (TEA) en Argentina, correspondiente a marzo de 2026, que fue presentado en esta primera jornada de la Semana Azul, expone una fotografía compleja. La sociedad muestra un alto nivel de conocimiento superficial sobre el autismo, pero persiste un enorme rezago en la comprensión profunda y en la valoración de los apoyos estatales. Cerca de siete de cada diez argentinos manifiestan conocer a alguien con TEA, pero apenas uno de cada cuatro encuestados declara entender bien sus características y síntomas.
El trabajo, realizado por Encuesta Azul entre el 9 y el 15 de marzo de 2026 mediante metodología online y con un universo de 1.415 casos en todo el país, arroja un margen de error de ±2,5 % y señala que el desafío central sigue siendo la concientización social. El 87 % de los consultados cree que la sociedad no está suficientemente informada sobre el autismo, un dato que se mantiene inalterable pese al crecimiento de diagnósticos y visibilidad del tema.

El impacto de la falta de información se refleja también en el escaso manejo de términos clave: apenas 4 % de la muestra entiende y utiliza conceptos como “neurodiversidad” o “neurodivergencia”, que son centrales para una visión avanzada de la inclusión.
Visibilidad creciente, pero comprensión estancada
Aunque la visibilidad del TEA creció de forma marcada en tres años (en 2024 apenas el 54 % conocía a alguien con autismo; hoy el 72 %), la comprensión sobre el trastorno permanece superficial. Solo el 21 % afirma tener un alto grado de entendimiento sobre las peculiaridades del autismo. El resto se reparte entre quienes se consideran medianamente informados (46 %) y aquellos de bajo nivel de conocimiento (22 %).

La franja etaria de 16 a 29 años y los sectores socioeconómicos más altos lideran el índice de familiaridad, pero aún allí los porcentajes de profundidad en el saber sobre síntomas y características del TEA no superan el 28 %. Esto, dicen los autores, refuerza la distancia entre contacto social e interiorización conceptual.
Discriminación en retroceso, pero aún visible
El informe muestra una tendencia auspiciosa en la percepción de discriminación: mientras en 2025 el 58 % había presenciado episodios de trato desigual hacia personas con autismo, en 2026 esa cifra cae al 44 %. Este descenso sugiere un leve retroceso de la estigmatización, aunque sigue siendo una problemática presente, sobre todo entre mujeres (50 % de ellas refiere haber observado discriminación, frente al 38 % de los hombres).

De hecho, la demanda por mayor apoyo a las personas con TEA sigue siendo masiva. El 82 % pide recursos y servicios adicionales en su comunidad, y apenas el 22 % considera adecuadas las inversiones estatales en el área, si bien esta última cifra representa un aumento notorio frente al 11 % que opinaba lo mismo un año atrás.
Diferencias ante la política y la integración

El diagnóstico social también golpea a la dirigencia política: el 62 % opina que los responsables “no están a la altura del desafío” que implica el avance del autismo. Solo el 6 % evalúa positivamente la labor gubernamental en la materia.
La reciente decisión del Ejecutivo de disolver la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) cosecha un contundente rechazo: el 69 % se declaró en contra, frente a un escaso 13 % de apoyo. Esta tendencia es más marcada entre mujeres (80 %), personas mayores de cincuenta años (78 %) y sectores de menores ingresos (61 %).
Respecto de la integración, la mitad de los encuestados sostiene que una persona con TEA puede integrarse plenamente en la sociedad, y uno de cada tres lo admite sólo parcialmente. Apenas el 3 % niega cualquier posibilidad de inclusión real.
Imaginarios, sensibilización y causas atribuidas
El 41 % de los participantes define al autismo como una “condición de vida” y un 37 % lo considera un trastorno, mientras la idea de “enfermedad” se reduce al 5 %. En la práctica, el 53 % cree que una persona con TEA “requiere acompañamiento”, pero uno de cada cuatro defiende que es “una persona como cualquier otra”.

Ante la pregunta sobre las causas del incremento de diagnósticos, predomina la visión científica: tres de cada 10 asocian la suba a la existencia de más estudios y mejores métodos diagnósticos, mientras un 24 % la atribuye a una mayor conciencia y visibilidad social. Los porcentajes que culpan al uso de pantallas (8 %), vacunas o medicación (7 %) o mala alimentación (2 %) son minoritarios, aunque existen.
Visibilizar el afecto y el compromiso
Para visibilizar esta potente semana, el viernes pasado, el Obelisco se iluminó de azul. Símbolo de la Ciudad, marcó el inicio del movimiento. Esta imagen, replicada en otras provincias, refleja la voluntad de instalar el tema en la agenda y transformar la percepción social del autismo, desde la capital hasta el último rincón argentino. Sucederá lo mismo con sitios icónicos de la Ciudad, como la Floralis, el Planetario, el Puente de la Mujer y el Monumento de los Españoles.
En palabras del psiquiatra infanto-juvenil Christian Plebst, “lo que llamamos autismo es un punto de llegada al que se puede arribar por múltiples caminos: causas biológicas, genéticas, congénitas, ambientales y sociales”. Plebst, quien estará presente en la jornada de hoy, advierte sobre el crecimiento exponencial de los diagnósticos: “El autismo puede ser considerado una pandemia”, subrayó en una nota reciente con Infobae.

Durante la Semana Azul, la programación incluirá intervenciones urbanas, campañas en redes sociales y actividades culturales, educativas y deportivas. Organizaciones como Respirar Comunidad y Beff Blue Elephant Foundation colaboran para expandir la inclusión en clubes y ámbitos masivos, apostando a una transformación cultural real.
El azul elegido como emblema evoca la imagen del mar, con sus días calmos y sus tormentas: un símbolo de los desafíos y aprendizajes diarios de las personas con autismo y sus familias.
Al abrirse la Semana Azul en la Facultad de Derecho, no solo se inicia una serie de actividades; se renueva el llamado a la empatía, la integración y el respeto.

“El movimiento de Semana Azul nació por la necesidad de darle visibilidad al Autismo. Para eso nucleamos muchas actividades generadas por familias del autismo, empresas y gobierno. Cada quien participando con creatividad: iluminando edificios emblemáticos de azul, organizando capacitaciones al personal, realizando eventos especiales, y generando presencia en medios de comunicación", destacan desde el sitio oficial.
“El año pasado hubo distintas actividades y eventos que generaron una semana histórica. Este año, por 3ra edición consecutiva buscamos superarnos, te invitamos a crear el evento que desees", agraron.
La campaña recuerda que el autismo no es solo una condición, es también una invitación a construir una sociedad donde nadie quede afuera y donde la convivencia sea la base de un país más justo y solidario.
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